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306. 1995. Daniela Fiorini. Cuerpo y Técnica. S-T. Palabras Clave: S-O. Cuerpo. Tecnología

 

Fiorini (1995) analiza la noción y percepción (Merleau Ponty y Donald Lowe)  del cuerpo entendiendo a este como construcción histórica (partiendo del binomio conceptual soma y sema), analizando las tendencias modernas y posmodernas (Baudrillard) presentes en el panorama del cuerpo en la época actual, fundamentalmente “en relación con el surgimiento de inéditas tecnologías. Las nuevas tecnologías del cuerpo serán también analizadas, como apuntando a transformaciones todavía por venir”. A modo de hipótesis postula la emergencia de “un nuevo imaginario corporal, en el que el cuerpo manipulado, transformado y tecnificado, se convierte en un sofisticado aparato biotecnológico, el post-cuerpo”.  Algunos de los tópicos abordados son “Narcisismo y culto al cuerpo” (donde trabaja a partir de conceptualizaciones de Senett, Lasch y sobre todo de Lipovetsky), nociones de las que parte para profundizar luego en el “Reciclaje dietético-deportivo”, al que denomina “el tormento light”, que busca descorporeizar: “liberarse de la grasa, de la carne, de las arrugas, de las huellas de lo orgánico”; en el “Reciclaje Quirúrgico” donde el cuerpo termina de despegarse de lo natural biológico para pasar a ser concebido como producto tecnológico (del cuerpo como designio al cuerpo como diseño), pese a lo cual esta concepción es naturalizada, vivida como una segunda naturaleza. Si bien las personas que se someten a las prácticas quirúrgicas argumentan su decisión en base a necesidades relacionadas con una búsqueda de la propia identidad, “resulta paradójico concebir como proveedor de singularidad y personalización a un comportamiento homogeneizador, estandarizado, sujeto a normas sociales”. Otros aspectos analizados se refieren a las nuevas tecnologías reproductivas (inseminación artificial y fecundación in vitro), que no sólo operan en el nivel del cuerpo brindando la posibilidad de una reproducción sin sexo, sino que resignifican categorías como las de maternidad y la paternidad. El último apartado, previo a las conclusiones volcadas en el capítulo “el post-cuerpo”, es el de la eterización, el cuerpo reducido a terminal tanto en el trabajo (el obrero postfordista que opera un robot a través de una terminal y sobre todo el personal del sector servicios, como los operadores de call centers) como en el ocio, donde cobra la forma de espectador prevista en las nuevas tecnologías (especialmente la televisión y la informática). Estas nociones son trabajadas a partir de Roman Gubern, Guy Debord y Paul Virilio, entre otros. Varias tesinas desarrollarán posteriormente todas aquellas prácticas a las que Fiorini se refiere en su apartado sobre el reciclaje dietético deportivo o el tormento light: “Regímenes para adelgazar, obsesión por la línea, la salud y la higiene, compulsión deportiva y gimnástica, tratamientos quirúrgicos y cosmetológicos contra las arrugas, chequeos constantes, hablan de un cuerpo hiper retorizado”. En este apartado hablará de un narcisismo plasmado en cuerpos excesivamente personalizados y a la vez normalizados (Lipovetsky). Otro apartado hablará sobre la transexuación y la telerreproducción – con las posibilidades que abren las biotecnologías y las discusiones éticas a las que estas podrían dar lugar. En relación a la protesización, se señala un desplazamiento desde una exotécnica a una esotécnica (Baudrillard), donde las prótesis -propias de las técnicas de la era post-industrial- “se hacen carne” y se interiorizan, yendo más allá de la frontera que en otro momento constituía la piel. Son de este orden los marcapasos, los bustos siliconados, etc. Al mismo tiempo, hay una exteriorización de funciones corporales (las computadoras resultarían ser una exteriorización de la memoria o de otros procesos de cálculo, la fertilización in vitro una exteriorización del útero…). El último apartado es el “cuerpo terminal”. Tanto en el trabajo -donde asistimos a un desplazamiento en donde los operarios en lugar de realizar actividades físicas controlan procesos a través de terminales de computadora- como en el ocio, donde diversas actividades sustituyen la instancia cara a cara para convertirse en actividades a distancia, mediadas por tecnologías “que aíslan los cuerpos y los reducen a la inmovilidad”.