Las siguientes notas son una adaptación de la tesina de grado “Investigaciones en Comunicación y Salud”. En las mismas se busca dar cuenta de las líneas de investigación predominantes (en el universo discursivo analizado) a partir de las categorías establecidas (la construcción de dichas categorías me explayo en la sección "ANTECEDENTES. DEFINICIONES..."). Asimismo, también se vuelcan algunas conclusiones derivadas del análisis de éste campo enunciativo, como ser el estatuto de los sujetos hablantes, las posiciones de sujeto habilitadas por las diferentes formaciones discursivas, las tensiones estructurantes, etc. El espíritu de estas notas es fiel al original (que pueden descargar de los siguientes links: FSOC-UBA | academia.edu), a lo sumo se añaden ejemplos de los trabajos incluídos en las sucesivas actualizaciones del relevamiento.

 

 

 

LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN PREDOMINANTES Y PRIMERAS OBSERVACIONES EN EL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN Y LA SALUD

 

Tipos de enfoques o de perspectivas de investigación predominantes

 

La mayoría de las tesinas de Licenciatura que comprenden el relevamiento pertenecen a la categoría MEDIOS, que abarca así el 24,44% del universo, seguida de la categoría compuesta por los trabajos de carácter ensayístico, las cuales constituyen el 20% del relevamiento. En un tercer lugar, con 38 tesinas, recién aparecen las de la categoría CAMPAÑAS, empatada con 38 trabajos trabajos clasificados bajo la categoría INTERPERSONAL-GRUPAL-PROCESUAL-COMUNITARIA COLECTIVA. Que estas dos últimas categorías se disputen el tercer lugar y no aparezcan más arriba es llamativo dado que, por un lado, el ámbito de las campañas es considerado como una de las áreas de investigación originaria del campo de la comunicación y la salud (Petracci et al, 2011)., mientras que por el otro, la comunicación del tipo interpersonal, grupal, procesual, comunitaria y/o colectiva ha despertado gran interés desde las corrientes de comunicación en salud o promoción en salud. Ahora bien, si se analizan por tema, es posible ver que esta separación de orden analítica no deja de ser cuestionable, dado que algunas cuestiones conceptuales que son centrales para los trabajos categorizados como INTERPERSONAL-GRUPAL-PROCESUAL-COMUNITARIA COLECTIVA, por ejemplo, son desarrollados por trabajos de carácter ensayístico.

 

 

MEDIOS (discursos sobre salud en medios)

55

EPISTEMOLOGÍA-ONTOLOGÍA-FILOSOFÍA-ENSAYÍSTICA

46

CAMPAÑAS (tanto del Estado como de Asociaciones Civiles)

38

INTERPERSONAL-GRUPAL-PROCESUAL-COMUNITARIA-COLECTIVA

38

PUBLICIDAD (sobre el abordaje de la salud como productos)

27

INSTITUCIONES / COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SALUD

18

DESCONOCIDO (*)

3

Total general

225

 

 (*) Las de perspectiva de investigación desconocida son aquellas que no se encontraban disponibles para su consulta y cuyo título no permitía fijar a priori ninguna categoría hipotética. Hubo tres casos en los que no logré establecer, por falta de disponibilidad, a qué categoría correspondía. Son los trabajos de Saidón (1995)[1], Mira (2005)[2], Zucconi y Martínez (2014)[3] y que tratan sobre significaciones de distintas temáticas –sida,  donación de órganos y parto, respectivamente- pero desconocemos el tipo de enfoque con el que se aproximaron a éstas significaciones.


Description: DISPERSION


 

Constitución o emergencia de formaciones discursivas. Líneas de investigación predominantes

El cruce de los criterios de clasificación por enfoque y por tema del último cuadro, nos muestra un conjunto más bien disperso (dispersión que se haría más evidente si lo hubiéramos hecho por subtema, aunque el cuadro se volvería casi ilegible). Ya en el gráfico de la página 52 se podía advertir que hay 41 tesinas que aparecen como “Otras”, término utilizado en el gráfico pero que en  realidad sustituye a otras 20 categorías (que se le suman a las 16 que sí aparecen debidamente identificadas en dicho gráfico).

En la primera parte de este trabajo, hemos visto que no son pocas las dificultades para establecer categorías que nos permitan hablar de regularidades. No obstante, sobre el fondo de esa dispersión y a partir de categorías instituídas tras el análisis nos es posible identificar algunas líneas de investigación bastante claras:

 

ü  Cuestiones relacionadas con la salud sexual y reproductiva fueron abordadas en 27 ocasiones repartidas en trabajos de carácter ensayístico (10), el análisis de campañas (7) y en la categoría relacionadas con los discursos en medios de comunicación (7), las tres restantes se dispersan en otras categorías (1 no pudo clasificarse dado que por cuestiones de disponibilidad no pudo evaluarse su contenido). Si a éstas se le suman las dedicadas al VIH-SIDA, consideradas como subtema dentro de la temática ENFERMEDADES TRANSMISIBLES, la cantidad se eleva a un total de tesinas.

ü Enfermedades Transmisibles es la segunda categoría temática con más tesinas, con un total de 21 trabajos. La mayoría de estos pertenecen al VIH-SIDA, que suma un total de 14 tesinas, la mitad de éstas dentro de la categoría campañas y el resto se dispersa entre las demás categorías. Le sigue la gripe A con 5 trabajos, aunque si se considera el factor histórico temporal se aprecia que en los últimos 10 años  ésta enfermedad desplaza al VIH-SIDA como tema de interés.

ü  También con 21 tesinas aparece el campo enunciativo asociado a cuestiones relacionadas con el medio ambiente. Entre estos se destacan los trabajos sobre basura/reciclaje, algunos de los cuáles giran en torno al sujeto cartonero. Si consideramos el factor histórico, observamos que éstos 4 trabajos fueron publicados en los últimos 5 años.

ü  Bajo la categoría Uso y Abuso de Sutancias encontramos 16 tesinas. Esta categoría agrupa tanto a sustancias legales (tabaco, alcohol) como drogas ilegales. Cabría preguntarse hasta qué punto los medicamentos –o la práctica de  automedicación- no debería incluirse dentro de esta misma categoría, pero en principio a raíz de las particularidades de la industria farmacéutica se clasifican en una categoría temática  aparte.

ü  El tema medicamentos fue abordado 14 veces. En siete oportunidades desde una perspectiva publicitaria; en dos de estas seis se trata de trabajos que analizan críticamente los spots publicitarios de medicamentos de venta libre, mientras que en las cinco restantes tenemos propuestas de marketing o campañas publicitarias en donde la posición de sujeto habilitada por la formación discursiva corresponde, en la mayoría de los casos,  a las del publicista. Como veremos, este segundo tipo de formación discursiva –el de la propuesta publicitaria en general, independientemente del tema- excluye al sujeto de la enunciación de toda posibilidad de crítica. Hay 2 trabajos que trataron la ley de prescripción de medicamentos en función del genérico. Por último, tenemos una propuesta de campaña de bien público sobre automedicación de ansiolíticos.

ü  En el relevamiento presentado en el año 2012 se destacaba ante todo las 19 veces que aparecía un tema dentro de una misma línea de investigación. Era el caso del tema “cuerpo”, el cual aparecía abordado 19 veces desde la perspectiva filosófica-epistemológica-ontológica. En el presente trabajo, en el que hemos adoptado tema y subtema podemos precisar que 10 de estas tesinas pertenecerían a la categoría “CUERPO. ESTÉTICAS”, otras 7 a la categoría “CUERPO Y TÉCNICAS” y otras tres a “CUERPO Y DEPORTES”[4]. La primera corriente de investigación permite apreciar los procesos de salud o enfermedad –tanto las prácticas involucrados en éstos como sus representaciones- asociados a modelos del cuerpo que históricamente se van imponiendo socialmente (este conjunto de tesinas cita ineludiblemente a la obra Antropología del Cuerpo y la Modernidad de David Le Breton), mientras que en la segunda se problematiza el modo en el que la tecnología introduce modificaciones tanto en las prácticas médicas como en los estilos de vida que se promueven –principalmente desde los medios de comunicación- como saludables.

 

 

 

DESPLAZAMIENTO EN LA CATEGORÍA TEMÁTICA ENFERMEDADES. UNA REFLEXIÓN EN TORNO A LAS INVESTIGACIONES SOBRE TEMAS DE SALUD EN MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN

            Respecto a la aparición de la gripe aviar como objeto de estudio de preferencia en detrimento de otras enfermedades, y el consecuente desplazamiento del VIH-SIDA dentro de la categoría hacia un segundo lugar, desarrollaré una hipótesis que esbocé en la ponencia presentada en las jornadas de octubre del año 2013, y que podría pensarse en términos generales para las que toman en consideración una temática del campo de la comunicación y la salud en función de su aparición en los medios masivos de comunicación.

           

Del análisis del relevamiento puede decirse que las tesinas encuadradas en la categoría medios son un eco de la (in) visibilidad de los perfiles epidemiológicos a los que Spinelli caracteriza como huellas del campo de la salud (Petracci et al, 2011). Lo primero que me llamó la atención del relevamiento tras haber leído el texto de Spinelli es el hecho de que casi ninguna de las enfermedades mencionadas (Chagas, Leishmaniasis, Tuberculosis…) han sido objeto de análisis de ninguna tesina de la categoría medios (y dicho sea de paso, de ninguna otra categoría), básicamente porque no existen discursos periodísticos en medios masivos de comunicación o tal vez porque no los hay en cantidad suficiente como para conformar el corpus de análisis necesario para el desarrollo de una tesina. A propósito del dengue y la gripe A, y principalmente del tiempo y espacio que le han dedicado los medios de comunicación, Waisbord habla de ciclos mediático-epidémicos en los cuales determinadas enfermedades –a diferencia de otras- alcanzan la tapa de los medios y/o el horario central televisivo (Petracci et al, 2011). Entre las razones con las que explica este tratamiento desigual de la información, Waisbord da a conocer 3 razones principales:

 

  1. la noticiabilidad (no siempre “la velocidad de la expansión de casos se ajusta al requisito periodístico de publicar información cambiante de forma cotidiana. La dinámica de las enfermedades infecciosas fácilmente transmisibles encaja a medida con la expectativa profesional de publicar información nueva diariamente”);
  2. la proximidad geográfica
  3. y la indivisión social de las poblaciones afectadas (estos dos últimos elementos explicarían la ausencia de noticias sobre enfermedades o males padecidos por lejanas poblaciones rurales o que afectan sobre todo a personas en situación de exclusión).

 

He dicho casi ninguna dado que la excepción es la tesina de Sosa dedicada a la Leishmaniasis[5]. Pero esta excepción no deja de confirmar la regla, en la medida que se trata de un análisis del discurso que toma como corpus de análisis un periódico local de la provincia de Misiones en donde tiene lugar esta enfermedad, con lo cual se confirma la incidencia de la segunda razón esgrimida por Waisbord, la proximidad geográfica.

 

Llegado a este punto propongo que analicemos la noticiabilidad a través de la noción de dispositivo, o pensarla tal vez como un elemento de un dispositivo aún mayor al que podríamos llamar periodismo o lo periodístico. Me refiero a la noción de dispositivo elaborada por Michel Foucault, cuyas primeras dos dimensiones son nada más y nada menos que sus “curvas de invisibilidad” y sus “curvas de enunciación” (Deleuze, 2011). La tercera dimensión es la de las relaciones de poder, y la cuarta la de la subjetivación. Y me parece que en el texto de Waisbord se ve muy bien por un lado cómo y por qué lo periodístico visibiliza algunas cuestiones mientras se invisibilizan otras, a la vez que pone de relieve cómo la proximidad geográfica y la indivisión social son articulados en el dispositivo de la noticiabilidad. Ahora bien, sobre este primer dispositivo de lo periodístico -que visibiliza e invisibiliza- se articularía otro, que desde ya también tiene sus regímenes de visibilidad y de enunciación (y sus relaciones de poder/saber y de subjetivación) que sería el academicismo, y al cual ninguna tesis puede eludir. Regímenes de visibilidad que pueden ocultar aspectos de un objeto, pero que a su vez pueden iluminarlo haciendo visibles otras aristas en las cuales quizás por fuera del dispositivo no hubiésemos reparado (como podrían ser la relación de los periodistas con las fuentes, la incertidumbre científica, o cualquier otro de los puntos de elección o estrategias elegidas para abordar un objeto desde una perspectiva en particular). Para determinadas estrategias, en especial para aquellas que conciernen al análisis del discurso, investigar sobre  un tema tratado en los medios masivos se requiere un corpus con un material considerable para que podamos someterlo a análisis y extraer de él una conclusión plausible. Esto nos inclinaría –aunque no necesariamente nos determine- a optar por temas como la gripe A en detrimento de otros.

 

Retomando la cuestión del desplazamiento que motivó esta reflexión, al analizar el corpus de las tesinas sobre la gripe A podemos tener una idea bastante aproximada, por no decir certera, de cuánto se ha hablado en los medios de comunicación sobre esta enfermedad, y en menor medida, haciendo lo propio con las tesinas sobre VIH-SIDA, sobre lo que ha circulado respecto a ésta. Ahora bien, analizando la evolución del VIH-SIDA, la notoria disminución de los casos de acuerdo a las estadísticas oficiales (ver tabla 1 y gráfico 1)[6] permite suponer que en tanto criterio de noticiabilidad, dado el descenso en las tablas de infección junto a la escasez de novedades en torno a esta problemática (durante un tiempo, por lo que se deja ver en el trabajo de Páez Perera[7], estas novedades podían ser meras especulaciones sobre una posible vacuna y/o cura), el tema es pasible de haber perdido interés para los medios masivos de comunicación.

 

Description: VIH SIDA TABLA.pngNo obstante, tanto en términos absolutos (casos) como relativos (tasas) el VIH SIDA sigue siendo una enfermedad que afecta a más población que la que ha padecido y/o fallecido a raíz del contagio de gripe aviar. En este sentido, coincido con López[8], en que la “novedad” y la “originalidad” son criterios de noticiabilidad que tienen más valor que “la magnitud por la cantidad de personas afectadas”.

Este desfase[9] entre los perfiles epidemiológicos reales y lo que se presenta como problemático a través de los discursos de la salud en los medios, es decir lo que se constituye como problemático en el imaginario -desfase que se pone en evidencia en este análisis de la categoría temática enfermedades pero que podría tener el mismo correlato en otras áreas temáticas- merece ser tenido en cuenta como condicionante del campo de la enunciación. Desde el punto de vista de las perspectivas de investigación, el dispositivo periodístico, con sus criterios de noticiabilidad y otros elementos constitutivos del sistema de formación discursiva que hacen a la construcción de la noticia, clausuran ciertos discursos y exigen que, para hablar de determinados temas, haya que recurrir a otras estrategias, es decir, a otras perspectivas.

Description: VIH SIDA CUADRO.png

 

DISCURSOS SOBRE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA

            Otro caso que refleja cómo el criterio de noticiabilidad -regla de formación de todo sistema generador de discursos periodísticos- clausura la posibilidad de abordar, en una segunda instancia de investigación, el tratamiento de un discurso en los medios (en la medida que la ausencia de noticias impide la conformación de un corpus) es el tema de la salud sexual y reproductiva, especialmente el subtema aborto. Podríamos decir que Deguer[10], y más recientemente Petrizzo (2014)[11], aprovecharon una situación excepcional, mientras que Zangone[12] logró abordarlo desde otra estrategia al analizar los discursos ya no desde los medios sino tomando como unidad de análisis los discursos parlamentarios en torno a la ley 25673/2002, cuyo debate “se artículó sobre el problema del aborto, tema que no aparece mencionado en la ley más que como una referencia tangencial vinculada a los métodos anticonceptivos”.

Lo que se ha puesto de manifiesto, entre otros aspectos, es que en materia de Salud Sexual y Reproductiva, el Estado (tanto a nivel nacional como provincial), independientemente de la fuerza política que lo gobierne, no ha dejado de encontrar un obstáculo en la posición de la Iglesia Católica al momento de legislar y llevar adelante políticas sobre Salud Sexual y Reproductiva, especialmente en lo que atañe al aborto. Si bien desde los distintos programas de salud sexual y reproductiva ha empezado a promoverse más abiertamente el uso del preservativo y se han superado distintas creencias estigmatizantes[13] respecto al VIH/SIDA, el poder que ejerce la Iglesia Católica (así como grupos de católicos laicos, como se desprende en la investigación de Deguer) también condujo a distintas instancias de gobierno (al menos del Estado nacional y de la Ciudad de Buenos Aires) a evitar el uso de medios masivos de comunicación (con lo cual se evitó dirigir el mensaje a la población a escala masiva)[14], razón por la cual ha optado por limitarse a dialogar con los beneficiarios en ámbitos más restringidos, como ser los distintos centros de salud a los que acuden los distintos interesados.

Nuñez reconstruye el enfrentamiento entre el laicisismo y el catolicismo en su investigación sobre las discusiones motivadas por la Ley de Educación Sexual, citando hitos como la ley 1420 de enseñanza gratuita y obligatoria y el Dec. Ley 18411/43 de Perón (que establecía la enseñanza católica como materia ordinaria en las escuelas públicas), en un recorrido que llega hasta la época de Menem: “A pesar de no haber logrado introducir en la reforma constitucional de 1994 una ley de penalización del aborto, la cúpula de la Iglesia se mostró satisfecha con la postura oficial sobre cuestiones de sexo mantenidas en instancias internacionales. El presidente Menem fue un activo sostenedor de las tradicionales banderas de la Iglesia Católica contra el aborto”. (Nuñez, 2009)

EL MERCADO DE LA SALUD Y EL ROL REGULADOR DEL ESTADO

Como hemos adelantado, la temática de los medicamentos –o la medicalización, si en lugar de pensar en productos pensamos en los procesos a los que podrían estar asociados-  ha sido predominantemente abordada desde la perspectiva publicitaria, en dos ocasiones desde un análisis crítico de las piezas publicitarias analizadas (tratándose en ambos casos de medicamentos de venta libre)[15] y la mayor de las veces desde trabajos en los que la posición de sujeto adoptada por los autores era precisamente la del publicista en tanto sujeto de la práctica y que, desde esta posición, estructuraron su trabajo bajo la forma de propuesta publicitaria y/o de marketing. Cabe agregar que, además, el tema medicamentos encabeza esta línea de trabajo por encima de las que analizaron piezas publicitarias relacionadas con el VIH-SIDA -en ambos casos también desde una perspectiva crítica- y una que analiza el posicionamiento de un grupo empresarial dedicado a la medicina prepaga en la que finalmente se proponen lineamientos para reorientar la estrategia publicitaria.

 

Erba[16] cuestiona la regulación del Estado en materia de medicamentos bajo receta. Si extrapolamos su crítica hacia el terreno del orden del discurso, podríamos reformularla diciendo que procedimientos de exclusión de orden externo –más precisamente la prohibición de determinados discursos- podrían tener un efecto no deseado, que en este caso sería la desinformación de los pacientes a los cuales estarían destinados los medicamentos. Si bien, como afirma Erba, los laboratorios serían quienes tienen la información más completa respecto a los medicamentos que ellos producen, habría que matizar esta afirmación con las distintas investigaciones que ponen en cuestión la transparencia con la que esta información podría llegar a los pacientes de no mediar algún tipo de intervención estatal. No obstante, no deja de ser cierto que tal como afirma Erba, pero también Schwartz[17] y Riganti[18], entre otros, entre las transformaciones en el orden comunicacional habilitadas por las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación en tanto condiciones de posibilidad se detecta una tendencia por parte de los pacientes a buscar por su propia cuenta cada vez más información en Internet. Esto nos permite repensar si la lisa y llana prohibición, que tal como señala Erba choca con los derechos del consumidor consagrados en el art. 42 de la CN, es la mejor forma de intervención que podría llegar a adoptar el Estado tanto en esta problemática como en tantas otras y en atención a las transformaciones en curso.

 

Elementos formadores del sistema de formación

A lo largo de los 25 años de la carrera de Comunicación han sobrevenido una serie de transformaciones en el orden político, social y económico que han reconfigurado tanto a los objetos que conforman el dominio asociado al campo enunciativo que es materia de la presente investigación, como a los elementos formadores que conforman el sistema que genera estas mismas formaciones discursivas. Si bien para entrar en detalle cada una de estas transformaciones podrían y tal vez deberían abordarse exhaustivamente, me limitaré a enumerar y caracterizar algunos aspectos que han ejercido su influencia en las formaciones discursivas analizadas, sólo en la medida que han dejado su huella en las mismas. No es posible dar cuenta del sistema de formación partiendo únicamente de los propios enunciados que conforman este relevamiento. Esto se relaciona, desde una perspectiva bajtiniana, con  la capacidad de agotar el sentido del objeto en determinados tipos de enunciados. Para el caso de las esferas de creación, sobre todo la científica, el sentido del objeto es inagotable:  “solo es posible un grado muy relativo de agotamiento del sentido; en estas esferas tan sólo se puede hablar sobre un cierto mínimo de conclusividad que permite adoptar una postura de respuesta.” El sentido del objeto, en un trabajo de índole científica, como es el caso de las tesinas analizadas, “adquiere un carácter relativamente concluido en determinadas condiciones, en un determinado enfoque del problema, en un material dado, en los propósitos que busca lograr el autor, es decir, dentro de los límites de intención del autor”. Es decir –pese a que al hablar de intenciones del autor estemos ya reintroduciendo a los individuos reales, lo cual excede por completo el tipo de análisis propuesto por Foucault- los autores de las tesinas analizadas dan cuenta de los sistemas de formación y sus respectivos elementos formadores en la medida que les alcanza para contextualizar el objeto de su investigación. Por lo tanto, debemos tener presente que no nos bastan las tesinas por sí solas para dar cuenta del sistema de formación analizado. Retomando al propio Foucault:

 

“Estas relaciones –indica Foucault a propósito del haz complejo de relaciones que posibilitan la existencia a los objetos- se hallan establecidas entre instituciones, procesos económicos y sociales, formas de comportamiento, sistemas de normas, técnicas, tipos de clasificación, modos de caracterización; y estas relaciones no están presentes en el objeto; no son ellas las que se despliegan cuando se hace su análisis; no dibujan su trama, la racionalidad inmanente, esa nervadura ideal que reaparece en su totalidad o en parte cuando se la piensa en la verdad de su concepto”[19].

 

            La crisis económica, política y social que estalla en diciembre del año 2001 y que en términos macroeconómicos comienza a superarse a partir del 2003 ha dejado su huella en distintas tesinas, principalmente en las dedicadas a medicamentos y al uso y abuso de sustancias y, ya en el campo enunciativo que tiene como referencia problemáticas ambientales, al mencionar la constitución del sujeto social conocido como cartonero[20]. Las tesinas sobre la ley de medicamentos genéricos, por otro lado, nos indica cierta ruptura -en relación a cualquier otra tesina precedente en este relevamiento- en la medida que da cuenta de una política de Estado de carácter intervencionista que provoca la reacción de los actores que dominan un mercado y ven afectados sus intereses. En un plano más general, ciertas modificaciones sustanciales en el rumbo de las políticas estatales generan la posibilidad de que –en atención a la relación de cualquier trabajo científico con el orden empírico-referencial y respecto a la tesis de que “no todo puede ser dicho”- algunos autores como Lorusso puedan citar un texto de Zaiat que dan cuenta de la reversión de ciertas tendencias a nivel macroeconómico a partir del 2002[21], las cuales marcan un quiebre respecto a los gobiernos que sucedieron a la última dictadura militar y que mantuvieron una continuidad de las políticas económicas iniciadas en aquel golpe de facto. Asimismo, cabe señalar que en relación al régimen de producción y acumulación capitalista nuestro país ha llevado a partir del 2003 en adelante ciertas transformaciones que merecerían ser analizadas con más detalle. En algunos trabajos como el de Responsabilidad Social Empresaria en el ámbito de la megaminería[22] se dan cuenta de este tipo de estos desplazamientos; no obstante, como hemos dicho, las transformaciones en el sistema de elementos formadores no se agotan en lo que este y/u otros trabajos mencionan y les basta para contextualizar y/o introducir la problemática que desarrollan.

 

 

Ámbito institucional

El análisis de las tesinas que comprenden este relevamiento invita a preguntarnos si hay nuevos ámbitos institucionales o si más bien a lo que estamos asistiendo es a una serie de transformaciones que operan sobre los ya existentes. En materia de nuevos ámbitos institucionales se observa la aparición de determinados aparatos estatales que podrían surgir de  un proceso de especialización previo, tal sería el caso del Instituto Nacional del Cáncer para el cual Rivas[23] –junto a un equipo de profesionales del Instituto- realizó un trabajo de intervención que es al mismo tiempo su tesina de licenciatura. En líneas generales, se observa en los últimos trabajos que el Ministerio de Salud ha efectuado importantes progresos en sus áreas y aspectos comunicacionales, sobre todo si se lo contrasta con aquel primer trabajo de Macía, Maenza y Reffle en el que se analizan las campañas de prevención del cólera durante el primer gobierno de Carlos Saúl Menem y se ponía en evidencia la “carencia estructural de un sistema de planificación de la comunicación”.

Ahora bien, un fenómeno que no ha sido estudiado como tal, a excepción del trabajo de Santiago Algranati[24], pero que de un modo u otro ha dejado su huella en las distintas tesinas que tomaron como unidad de análisis el funcionamiento de determinadas políticas públicas a nivel territorial es el de la descentralización de la salud[25]. Los numerosos Centros de Salud y Acción Comunitaria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires[26], o los Centros de Atención Primaria en Salud (CAPS) del resto del país[27], donde se llevaron a cabo dichas investigaciones, son producto de una ingeniería institucional llevada a cabo a partir de la década de 1990 y que aún sigue su curso. Es decir, el fenómeno en sí mismo no ha sido objeto de estudio pero muchas unidades de análisis o ámbitos de investigación que a lo mejor se nos presentan como algo ya dado tienen por detrás una historia de decisiones políticas que fueron dándole forma al sistema de salud[28] tal como lo conocemos hoy en día y en el cual se han llevado adelante muchas de las investigaciones que se incluyen en este relevamiento.

El trabajo de Algranati en realidad no analiza la descentralización en el plano específico de la salud pero sí en políticas sociales sobre derechos de la niñez, infancia y adolescencia en Moreno, Provincia de Buenos Aires. No obstante, la promoción de derechos de la niñez incluye aspectos relacionados con la salud, motivo por el cual se incluye la tesina dentro del relevamiento. Otros trabajos como el de Yapura (2014) y el de Saoivici y Iacomella (2010)[29] dan cuenta de intervenciones realizadas en el ámbito de la salud a partir de distintos programas impulsados desde el Ministerio de Desarrollo Social, en donde se articulan programas estatales con intervenciones en el campo de la salud dirigidos a beneficiarios de distintos programas sociales como el programa Envión (Yapura) y en el caso de Engler (2014)[30] quien analizó los alcances de una campaña para la detección temprana de cáncer de mama tomando como unidad de análisis un grupo de mujeres cooperativistas beneficiarias del programa Argentina Trabaja. Así como la descentralización comporta desafíos en el plano comunicacional, la puesta en marcha de distintos programas interministeriales también requieren un cuidado en los aspectos comunicacionales.

 

En materia de las transformaciones operadas sobre las instituciones (pre)existentes se destaca la prolongación institucional a través de internet y otras TICs, campo de prácticas discursivas que ofrecen nuevas posibilidades que algunos organismos públicos ya han empezado a explorar[31], así como también lo han comenzado a explotar distintos entes privados con fines comerciales (Erba[32]; Riganti[33]; De Carli[34]; entre otros). Un trabajo pionero en este sentido es el de Chattah (1998)[35] sobre el uso de tecnologías audiovisuales a distancia en tiempo real entre profesionales, a raíz de una experiencia que tuvo lugar en el Hospital Garrahan. Citamos este trabajo especialmente para dar cuenta de que las TIC no se agotan en la world wide web (es decir la internet tal como la conocemos hoy en día).

 

Dejando a un lado el campo de prácticas que habilitan las nuevas TIC, hay toda una serie de transformaciones que han sido mencionadas como marco de referencia a través del trabajo de Paula Sibilia El hombre post orgánico, cita ineludible para contextualizar numerosos objetos de investigación. No obstante, trabajos como el de Lorusso, ya mencionado anteriormente, nos invitan a reflexionar hasta qué punto estas transformaciones pueden encontrar resistencias incluso desde el propio Estado.

 

Volviendo sobre las transformaciones operadas por la informatización de la comunicación, más interesante es esa prolongación no institucional del espacio público que ofrece la web a través de las cadenas anónimas de mail, los comentarios que habilitan los medios de comunicación, los foros, etc., fenómeno que ha sido abordado por Schwartz entre los aspectos que modifican la relación médico paciente en la medida en que los últimos buscan información por su propia cuenta en internet; por Hernández y Petinatto[36]  como otro lugar de circulación de rumores que obstaculizan o perjudican la donación de órganos; por , quien centró su análisis en el rumor, entre otros. Por no hablar de la tesina de Pereda[37], que es una iniciativa propia que tiene como fin poner a disposición información sobre dislexia a través de una página de Internet. Como corolario, y retomando lo mencionado en el apartado anterior, durante la realización de la presente tesina, probablemente a raíz de búsquedas, visitas y descargas motivadas por la lectura de los distintos trabajos, me he encontrado en mi carpeta de spam o correo no deseado una publicidad firmada por un supuesto médico, quien me recomendaba la visita a una serie de páginas web en la que se ofrecían distintos servicios relacionados con la salud y con la estética. El mail estaba encabezado por una imagen de un hombre sonriente, vestido de camisa y delantal blanco, y dejando adivinar un estetoscopio alrededor de su cuello (¿será el Dr. Méndez que suscribe el mail?); a la derecha de él, en el otro extremo de la imagen, una pareja sonriente en una postura que recuerda la imagen de Di Caprio y Winslet en la proa del Titanic.

 

Transformaciones del sistema de medios / Economía Política de los medios

La noción de construcción social de lo real, que incluye desarrollos según los cuales los medios masivos de comunicación juegan un rol decisivo en las sociedades contemporáneas -una idea central en la teoría de Eliseo Verón-  aparece con frecuencia en las tesinas sobre análisis de discursos en medios –véase, por ejemplo, el trabajo de Corfas sobre el debate en torno a la legalización de drogas en Suiza (1999)[38], el de Morán (2011)[39] sobre  el abordaje de la gripe A en el diario Clarín, por nombrar sólo dos casos correspondientes a los primeros y últimos períodos relevados-, pero también ocupa un lugar destacado en el trabajo de Anabella Saks (1994)[40], que hemos clasificado dentro de la categoría Campañas de Prevención y trata sobre una propuesta educativa que contempla el uso de medios masivos[41].

De aquí que el sistema de medios de comunicación de masas, en tanto elementos formadores, merezca que le dediquemos unas líneas. En las propias tesinas analizadas se pone de manifiesto un alto grado de concentración mediático y económico que fue facilitado por el Estado. Morán dedicó una parte de la introducción al grado de concentración y diversificación del multimedios al que pertenece el diario Clarín y al papel preponderante que juega en el sistema de medios, todo esto a través de las investigaciones de Guillermo Mastrini y Martín Becerra, referentes de los estudios sobre economía política de los medios y de la cátedra Polticas y Planificación de la Comunicación de la carrera Ciencias de la Comunicación de la UBA. A los mismos autores, y en relación al mismo aspecto del sistema de medios, recurrieron López (2008)[42], Lorusso (2011)[43] y Amartino (2011)[44] en sus respectivas investigaciones sobre el abordaje de temas de salud en medios, el debate en torno a la ley de prescripción de medicamentos por nombre genérico y el rol de los medios en los procesos de medicalización en la infancia, respectivamente. Como se puede observar, la concentración mediática y económica es un tema muy presente en las tesinas sobre medios a partir del año 2008, cuando aquella ingeniería jurídica que Mastrini y Mestman -en un texto del año 2001- habían denominado políticas de re-regulación (en oposición a la idea de des-regulación, más asociada a la noción de estado ausente) ya habían dado lugar a estos procesos de concentración mediática y económica.

 

El sistema de medios es tenido en cuenta por distintas tesinas ya sea al momento de hacer una caracterización de los medios de comunicación que ponen en circulación los discursos que conforman un corpus de análisis determinado, como también lo es al momento de evaluar las posibilidades que ofrece el sistema de medios para llevar adelante propuestas de nuevos programas o formatos. En el último caso, tenemos por ejemplo la propuesta de Shapira y Sanguinetti[45] que en 1995 consideraba que los canales de cable eran un medio de comunicación óptimo para difundir su propuesta dirigida a los profesionales farmacéuticos[46]

 

Respecto a la Ley de Servicios Audiovisuales sancionada en el año 2009, LA gran transformación del sistema de medios nacionales dentro del período analizado, tenemos que decir que no ha dejado huella alguna en las tesinas analizadas en el relevamiento. Probablemente esto se deba a que desde su entrada en vigencia hasta el cierre del presente relevamiento (octubre de 2015) no se había puesto en práctica el cambio sustancial y más innovador (a mi entender) de esta norma, que es la democratización del espectro radioeléctrico a través de la asignación de un 33% de las frecuencias a los medios comunitarios y otro 33% a entes estatales. No obstante, si la ley sobrevive a los gobiernos venideros y al conflicto de intereses desatado en el plano económico (principalmente con el Grupo Clarín), y si los nuevos actores sociales reconocidos en la norma ejercen su derecho a comunicar a través de los nuevos medios que sepan construir, estaríamos ante la posibilidad inédita de analizar y proponer discursos sobre salud en medios ajenos a los intereses económicos de las corporaciones.

El estatuto del médico y la regulación estatal del orden del discurso

 

 “¿Quién habla? ¿Quién, en el conjunto de todos los individuos parlantes, tiene derecho a emplear esta clase de lenguaje? ¿Quién es su titular? ¿Quién recibe de él su singularidad, sus prestigios, y de quién, en retorno, recibe ya que no su garantía al menos su presunción de verdad?   ¿Cuál es el estatuto de los individuos que tienen –y sólo ellos- el derecho reglamentario o tradicional, jurídicamente definido o espontáneamente aceptado de pronunciar semejante discurso?” (Foucault, 2011:69)

 

El Estado puede intervenir en el orden del discurso mediante procedimientos externos de exclusión, de estos sobresale en primer lugar la lisa y llana prohibición contenida en el art. 208 del Código Penal de la Nación donde se tipifica el ejercicio ilegal de la medicina[47].

 

Pero al margen de –o junto a- las prohibiciones, el poder que se ejerce tiene también efectos positivos. Al Estado se le adjudica o reconoce el monopolio de la violencia simbólica, y entre otras atribuciones que detenta de manera exclusiva, se adjudica el otorgamiento y/o reconocimiento oficial de los distintos títulos –entre ellos los títulos académicos- que habilitan a los distintos sujetos para el ejercicio de determinadas prácticas. Ahora bien, atendiendo a las positividades, es evidente que la contracara de las sanciones previstas para el ejercicio ilegal de la medicina es el enorme poder conferido a los médicos (que cuentan con el título oficial y la matrícula correspondiente para ejercer). En la práctica publicitaria se solía apelar a la autoridad de los médicos muchas veces sin contar necesariamente con un médico de verdad sino valiéndose de sujetos que se les parecían, es decir, mediante una puesta en escena de sujetos que con un delantal blanco o celeste y un estetoscopio nos remitían al sujeto de la práctica. De esto se desprende que si bien antes de la Disposición N° 7331/98 de la ANMAT (modificada por las Disposiciones 3186/99 y 4980/2005, entre otras) no era necesario que fuera verdaderamente un médico el que recomendara tal producto o tal servicio, desde el punto de vista argumentativo era necesario que el sujeto que los recomendara se les pareciera o fuera percibido como tal. Esto era, en términos argumentativos, fundamental en términos de eficacia publicitaria. Ahora bien, a partir de las normas citadas, las publicidades que promueven productos o servicios de salud deben presentar la matrícula habilitante del profesional interviniente y sin embargo, como se puede observar, no es sólo este título el que aparece como garantía del saber (o presunción de verdad) sino la misma puesta en escena, o dicho de otro modo, no solemos ver a los verdaderos médicos en otros ropajes y escenarios que no sean aquellos con los cuales los tenemos asociados en la práctica.

 

“Por su parte, el consultorio médico […] aparece sobredeterminado por una figura masculina que viste guardapolvo blanco, un libro y una computadora, elementos que representan al eje de la eficacia, sustentada por el saber médico moderno occidental.” (Rodríguez Zoya, Medicalización y Salud Perfecta)

 

“En cuatro de las siete campañas de Bayaspirina estudiadas aquí (las comprendidas entre 2001 y 2004) se presenta la figura del médico como aval del conocimiento adquirido por medio de la experiencia. La figura de autoridad no es presentada por la mención de su título o por la presencia de algún profesional del área reconocido en el país (es decir, por su nombre y matrícula real) sino que se incorpora la figura de autoridad con su atuendo característico, en un ámbito que simula ser un consultorio, exponiendo su saber.” (Sarno, Un bienestar disponible)

 

Esta misma puesta en escena utilizada para la venta de medicamentos de venta libre aparece también como elemento de la estrategia de marketing de otro tipo de productos, como aquellos relacionados con la promoción de una vida sana y saludable. El caso que ha sido analizado por Comisso es el de los alimentos para niños cuyas publicidades interpelan a los padres, o para ser más precisos, a las madres.[48]

 

En resumen, las disposiciones que apuntan a preservarnos de la publicidad engañosa apuntalan el poder conferido al saber médico, aun cuando en la práctica discursiva publicitaria este poder ya era reconocido y utilizado como garantía de saber o presunción de verdad. Ahora bien, una problemática que está atravesando el campo de la enunciación en este sentido se refiere a la multiplicidad de discursos relacionados con la salud que pasan por alto –o no son alcanzadas por- estas disposiciones de ANMAT y proliferan por las redes sociales y el efecto ideológico que tienen los mensajes publicados en (o difundidos por) internet. En la tesina sobre transplante de órganos se menciona, por ejemplo, los mitos y leyendas que obstaculizan la donación[49] (aun cuando la ley de donante presunto pudo haber resuelto forzosamente el problema) y Diana Schwartz[50] también da cuenta de cómo los pacientes llegan a la consulta médica con saberes aprehendidos de internet y arraigados como una verdad en toda su evidencia. El trabajo que tal vez más haya profundizado en este aspecto es el de Erba[51], en el cual se dedica buena parte de la investigación a indagar en el concepto de lo que se ha dado en llamar e-health para luego desarrollar una propuesta de marketing online.

 

Un dato interesante en relación al estatuto del sujeto y que surge del análisis bibliométrico realizado para esta investigación es el hecho de que ciertos autores representantes del enfoque bio-psico-social, muchos de los cuales inauguraron ciertas áreas de estudios en comunicación y salud en el ámbito local, cuentan con dos o más títulos, entre ellos aquel que les brinda autoridad dentro del campo estrictamente médico y otro(s) que los acredita para hablar desde una mirada humanista (aún cuando para esto último no existen restricciones por parte del Estado). Un caso paradigmático es el de Ana Lia Kornblit, cuya ficha en el Instituto de Investigaciones Gino Germani reza: “Lic. en Sociología y en Psicología, Médica, Doctora en Antropología”[52]. Una línea de investigación a explorar que sugiere este análisis bibliométrico es entonces el de las redes de colaboración entre estos investigadores clave del campo académico y otros/as que se especializan en el campo de la comunicación y la salud sin la necesidad de contar con un título en medicina. Otra posibilidad es que en la estrecha colaboración con profesionales que sólo cuentan con títulos médicos opere cierta validación o transferencia del efecto ideológico propio de la cientificidad, aquella presunción de verdad del que goza el saber bio-médico, hacia el campo de las humanidades, tal es el caso de médicos como Hugo Spinelli quien ha colaborado, entre otros, con Eduardo L. Menéndez (especialista en Antropología Médica y ampliamente citado en este relevamiento como referente del paradigma bio-psico-social) y Mónica Petracci (quien además de compilar los artículos que componen Comunicación y Salud en Argentina –que abre con un artículo de Spinelli- ha publicado varias obras citadas en la bibliografía de las tesinas sobre comunicación y salud que son objeto de nuestra investigación). No obstante, cabe señalar que las propias carreras de medicina ya han incorporado –o tal vez convenga decir “incluido”- materias que pretenden “in-corporar”[53] estos saberes de carácter humanista en los futuros profesionales médicos. El trabajo de investigación de Yanina Petracca [54] aborda precisamente esta tensión en el plano de la formación, mientras que en trabajos como el de Fernández[55] (2008) o el de García y Trenti (2012)[56] puede verse que estos saberes no necesariamente se incorporan –o su incorporación es deficiente o insuficiente- pese a haber sido transmitidos en estas instancias de formación profesional/académica. Retomaremos esta asimetría entre el saber biomédico y los saberes humanistas más adelante (ver pág.  77: Modelo médico hegemónico Vs. Modelo Bio-psico-social).

 

Un trabajo que me llamó la atención en torno a estas reflexiones en torno al estatuto del sujeto es el de María Inés Álvarez[57] sobre libros de autoayuda. De lo relevado en su análisis pareciera que se trata de un género de comunicación discursiva en el que los títulos académicos son subestimados por los propios enunciadores: “Otra particularidad de algunos autores es que aun teniéndolos, eviten la publicidad de títulos universitarios, aunque en un principio se apoyen en ellos”. Ahora bien, me parece importante subrayar el fin de la cita: “aunque en un principio se apoyen en ellos”. Tal vez es en ese principio donde esté el momento de legitimidad que necesitan los propios lectores (o el mercado editorial, para garantizarse una llegada a éstos), y la elección de los autores se subordinaría más bien a un tipo de estrategia: “De este modo, al no favorecer un preconcepto por parte de sus lectores, se permiten en sus textos abrazar una más amplia variedad de enfoques”[58].

 

Para cerrar este apartado, diremos que no necesariamente este poder conferido a la posición del sujeto médico, y las asimetrías que se desprenden de éste, sea una característica exclusiva de las sociedades modernas occidentales. Aun cuando –a excepción del trabajo de Eyzayaga sobre Homeopatía[59] o el recién mencionado de Álvarez sobre autoayuda- no abunden tesinas dedicadas a  las medicinas alternativas, en relación al estatuto del sujeto y la relación médico-paciente me parece  al menos oportuna la siguiente observación de Menéndez (2003):

 

“se suele decir que el desarrollo de ciertas medicinas alternativas es debido en gran medida al tipo de relación médico/paciente que ha ido configurando e imponiendo la biomedicina, el cual excluye, niega o subordina la palabra del paciente. Si bien esta afirmación es en parte correcta, debe subrayarse que varias de las medicinas alternativas y de las denominadas “tradicionales” se caracterizan por ser tan asimétricas en términos técnicos o excluyentes de la palabra del paciente como la biomedicina, y algunas mucho más. Para varias de estas medicinas la asimetría – inclusive en el uso de la palabra – es condición necesaria para ejercer la ocupación de atender los  padecimientos y por lo tanto de ‘curar’”

 

             O sea, tal como lo señalara Foucault (2011), analizar el estatuto del médico (o en un sentido más amplio, el del sujeto habilitado para hablar de salud con cierta autoridad) en nuestras sociedades es analizar el estatuto de aquella posición de sujeto a la cual le es reconocida jurídicamente -y/o le es espontáneamente aceptada- una garantía de saber o presunción de verdad, en un tipo de sociedad determinada con un régimen de producción y acumulación determinado. Lo cual nos invita a preguntarnos, para otro tipo de sociedades, cuáles son aquellas posiciones de sujeto que cuentan con este tipo de reconocimiento, antes de suponer y dar por sentado de que no existen.

            En todo caso, estas reflexiones no apuntan a identificar estructuras de poder legitimadas por (o derivadas de) un determinado saber. No se trata de señalar a todo aquel que sabe algo y decir: “está ejerciendo el poder”. Si la crítica se limita a eso, dice el propio Foucault, es bastante estúpida: “Lo que es interesante es, en efecto, saber cómo en un grupo, en una clase, en una sociedad operan redes de poder, es decir, cuál es la localización exacta de cada uno en la red del poder, cómo él lo ejerce de nuevo, cómo lo conserva, cómo él hace impacto en los demás, etcétera.” (Foucault, 2005:30).

 

RESISTENCIAS

Del apartado anterior hemos visto cómo el saber, especialmente el saber objetivado en títulos, otorga un poder, una autoridad o una legitimidad que parecieran ser incuestionables. Ahora bien, la eficacia de dicho poder es relativa, de no ser así no existirían, por ejemplo, pacientes que no acataran al pie de la letra el tratamiento ordenado por sus médicos. Los trabajos que abordaron directa o indirectamente  la problemática de la relación médico paciente desarrollan, entre otros aspectos, cuáles son los diversos factores culturales o psico-sociales que intervienen en esta relación, donde el estatuto del médico juega un rol importante pero no determinante.

 

Por otro lado, hemos visto al repasar las principales características de las líneas de investigación predominantes que la Iglesia Católica y grupos afines han opuesto resistencia en numerosas ocasiones disputando significaciones –y las políticas que se derivan de ellas- en terrenos como la educación sexual y reproductiva, entre otros. Pero no es exclusivamente la Iglesia Católica el actor que ha enfrentado a la medicina o, en términos más generales, a la ciencia. En la temática medioambiental es frecuente ver a distintos actores perjudicados por los daños que ocasionan diferentes emprendimientos como papeleras, mineras, etc. reaccionar frente a los especialistas que justifican dichos emprendimientos a la par que subestiman los riesgos que entrañan. Tal vez el de Brenna (2012)[60] sea el que mejor refleja este aspecto en su apartado “Percepción del riesgo Vs. Debilitamiento de la Ciencia…”, donde aborda la cuestión a partir de la obra de Ulrich Beck:

 

“Los actores sociales inmersos en circunstancias de contaminación de su propio territorio, se ven disputando por la determinación del sentido acerca de aquello que están viviendo, una disputa por la legitimidad de los conocimientos ganados a partir de la experiencia de la vida cotidiana misma. Cada vez más, con el incremento de los riesgos y peligros de la civilización ‘ (…) las ciencias  devienen (…) en un protector legitimador del embrutecimiento y envenenamiento industriales a escala mundial del aire, agua, alimentos, etc. ‘ (Beck 1998:68) Y continúa con una reflexión muy actual: ´Lo que para la ciencia son <efectos secundarios latentes> y <sucesión de causas no probadas> para esos padres son sus niños broncolíticos que se amoratan en tiempo nebuloso y boquean por aire entre resuellos. Desde su posición, al otro lado del muro, los <efectos  secundarios> tienen ojos, voces, caras, lágrimas’ (Beck 1998:69)”

CONFLICTOS Y TENSIONES ESTRUCTURANTES DEL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN Y LA SALUD

           

Modelo médico hegemónico Vs. Modelo Bio-psico-social

Si se analiza el relevamiento comentado (ver Anexo I) podrá observarse la emergencia de un conflicto recurrente que podríamos esquematizar en dos polos. En el primero tenemos el saber del enfoque biomédico, cuyo devenir histórico ha sido problematizado en diferentes obras de Michel Foucault, y en el polo opuesto un enfoque multidisciplinario de ciencias humanistas que no niega la dimensión biológica de los procesos de salud y enfermedad pero ponen de relieve la dimensión histórica y social y simbólica de los mismos y ponen por delante la dimensión social interviniente en la constitución de los sujetos por encima del individuo biológico y ahistórico que prevalece en el enfoque tradicional, para el cual los pacientes se reducirían a una suma o totalidad de órganos.

 

En los conflictos que suscita el problema del aborto, por ejemplo, si pudiésemos dejar al margen la cuestión religiosa, veríamos que entre los que se oponen a la interrupción del embarazo persiste la defensa de la “vida por nacer”, muchas veces autodenominados “pro-vida”. Asimismo, en las cuestiones relacionadas con el uso y el abuso de las sustancias, en los enfoques bio-médicos prevalecen los efectos de las sustancias sobre el organismo de los sujetos.

Estos dos polos, que los autores pueden designar bajo una denominación distinta (quienes citan a Menéndez optan por “modelo médico hegemónico”, por ejemplo), pueden reconocerse en varios de los conflictos que se expresan en las tesinas y la evolución de los mismos tiene su propia cronología dependiendo de la temática. En lo que se refiere a salud mental, tema abordado por Korovsky (2011)[61], Demasi (2011)[62] y Malito, Paso y Terziotti (2014)[63], podríamos señalar que la escuela de la anti-psiquiatría inaugurada por Franco Basaglia en los ’70 se opone claramente a un saber biomédico que limita fundamentalmente los tratamientos a los medicamentos, la terapia de shock y el encierro, y como contrapartida promueve alternativas que ponen en primer lugar la integración del paciente en la comunidad. Asimismo, las comunidades terapéuticas de las que habla Ana Lía Kornblit parecen basarse en una concepción del sujeto que rompe con la que prevalecía hasta entonces en el tratamiento de las adicciones.

Régimen de producción y asignación de recursos: Liberalización vs. Socialización

Otra tensión estructurante del campo de la salud se refiere a la interacción de los distintos actores y a la legitimidad con la que operan y se apropian -o asignan- los distintos recursos. Ya hemos ido adelantando este problema al introducir los distintos actores sociales que configuran los elementos formadores de estas formaciones discursivas.

 

Dado que no es una problemática exclusiva del campo de la comunicación y la salud, nos limitaremos a indicar que es una tensión que recorre transversalmente el campo y ninguno de los polos se identifica necesariamente con los dos mencionados en el apartado anterior. De hecho, así como -en relación a la tensión descripta anteriormente-  hay empresas como los laboratorios a las que a priori podríamos suponer que les bastaría la hegemonización del enfoque biomédico para fabricar –y sobre todo para vender- los medicamentos apropiados para la cura de las enfermedades o supuestas patologías[64] lo cierto es que los distintos usos sociales (actuales y potenciales) que admiten sus productos les permite redirigirlos hacia otros “target” y/o ampliar su mercado.[65] Asimismo, hay distintas empresas que saben explotar la dimensión social de las distintas enfermedades y patologías apelando a los estigmas asociados a estas (veáse la tesina de Amartino (2011) sobre la medicalización de niños diagnosticados con TDA); así como también pueden jugar con las variabilidades respecto a los cuales pueden distintos niveles de indicadores interpretarse como normal o patológico (Berlinguer). Jörg Blech, periodista y científico citado en dos de las tesinas que analizan los procesos de medicalización (Rodríguez Zoya y Amartino, ambas del 2011), describe cómo los laboratorios inventan enfermedades y nos convierten en pacientes. Por último, las tesinas encuadradas en la problemática del cuerpo son un buen ejemplo de lo que podríamos llamar explotación económica del estigma, desde aquellos primeros trabajos sobre las violentas publicidades de SLIM abordadas en la investigación de Vainstub hasta las más recientes que abordan los últimos avances en biotecnología.

 

Dentro de las tendencias socializantes propiamente dichas –en oposición a otras tendencias que podríamos denominar privatizantes- podríamos considerar las distintas intervenciones estatales en materia de regulación que afectarían los intereses de las corporaciones privadas. En este sentido, la ley de medicamentos genéricos abordada por Efrón (2003) y Lorusso (2011) son un claro exponente. Otro caso es el que emerge en el trabajo de Rey y Ruo[66] sobre células madre, donde se puede observar un modelo de banco de células madre en manos del sector privado y otro público.

 

Respecto a la transversalización de esta tensión, no podemos dejar de señalar que la legalización o despenalización de las drogas, postura a menudo asociada a posturas progresistas, supo contar entre sus más fervientes defensores a Milton Friedman (citado por Chaher), para quien el sistema de salud (y el de educación) debía estar enteramente en manos privadas. En este mismo sentido, George Soros viene promoviendo abiertamente la legalización de la marihuana y hasta financió investigaciones en Uruguay que avalaron esa vía en contraposición a las posturas más conservadoras que continúan promoviendo la “guerra a las drogas”.

 

                     

Biomédico

BioPsicoSocial

Socialización de los recursos. Estado intervencionista garante de derechos.

Variantes de la Sociedad disciplinaria surgidas en la época clásica y tendientes a la especialización.

Variantes de la Sociedad disciplinaria correspondientes al ascenso del Estado de bienestar y la hegemonización de la medicina general.                         

Liberalización de los recursos. Estado mínimo.

Tendencias en biopolíticas que se manifiestan en el desarrollo de tecnologías que requieren fuertes inversiones.

Tendencias en técnicas del cuerpo que se apoyan en los aspectos psicosociales de la enfermedad o en la explotación de las necesidades sociales de adecuarse a los diversos cánones de "normalidad" que se imponen en el imaginario social.

 

Puntos de difracción

            Las tensiones identificadas nos remiten a los puntos de difracción, que a su vez son puntos de incompatibilidad y puntos de enganche, en relación a la elección de la estrategia adoptada por cada uno de los investigadores al momento de abordar un tema o construir su objeto de investigación. Foucault los caracteriza como puntos de incompatibilidad en la medida en que son mutuamente excluyentes, es decir, o bien se escoge una determinada conceptualización, o bien se escoge otra. Por ejemplo, todas las tesinas de la carrera de comunicación en la UBA que han trabajado temas relacionados con la salud han optado por un marco teórico que se encuadra claramente en el enfoque bio-psico-social, el cual no niega la especificidad del discurso biomédico pero critica al modelo médico hegemónico al pasar por alto la dimensión social de los procesos de salud/enfermedad. Desde una perspectiva comunicacional, vemos que de esto se desprende una reivindicación de los pacientes -o de los destinatarios de una política pública, o de quiénes conforman el target de una estrategia de márketing de un producto de venta libre, etc.- en tanto sujetos activos de la práctica, en oposición al rol pasivo que les estaba tradicionalmente reservado en el modelo médico hegemónico.

            En el segundo eje tenemos un punto de difracción, también en torno al sujeto. En la medida en que se conceptualice a éste o bien como consumidor –o cliente- de determinados servicios, o bien como ciudadano que ejerce y reclama derechos (Chirdo (2007), por ejemplo, trabajó este aspecto en su análisis sobre la calidad de los servicios de maternidad). En este sentido, a diferencia del eje anterior, en el que todos los tesistas adoptaban una misma concepción respecto al sujeto (un sujeto activo y complejo, en oposición a un sujeto pasivo reducido a receptor de la información que brinda el Estado o el médico), puede observarse una minoría que tiende a recurrir a la figura del consumidor mediante una acentuación valorativa positiva (el trabajo de Erba sería un claro exponente de esta corriente). Esta problemática que nos remite a las identidades o subjetividades de ciudadano y de consumidor nos  podría reenviar a todas aquellas investigaciones que se centran en la problemática del consumo en relación a otros tópicos como la educación, la niñez y la adolescencia, lo cual nos remite a la cuestión de los campos enunciativos asociados a los que hemos hecho referencia en el apartado sobre Delimitación del universo o área de pertinencia (ver páginas 27/35).

 

            Detrás de estas discusiones y de cada elección teórica, nos vemos tentados a suponer que implícitamente hay una adhesión a determinado régimen de producción y asignación de recursos. No obstante debemos ser cautelosos si pretendemos llevar estas suposiciones hasta sus últimas consecuencias, ya que no necesariamente podemos adscribir el posicionamiento de los tesistas respecto a qué modelo de sociedad y Estado pregonan. Si bien la asignación de recursos por parte del Estado a menudo ha devenido en una apropiación diferencial de los mismos por parte de los sectores medios, en detrimento de los sectores con menos recursos –tal es el diagnóstico de Milton Friedman-, lo cierto es que la crítica no dejaría de estar empíricamente sustentada y lanza, de ser así, nuevos desafíos a quienes apuesten a una sociedad en la que el acceso a los derechos (o servicios) básicos en materia de salud lleguen hasta el último de los ciudadanos (o consumidores).

 

Revisión de las categorías por abordaje a partir de la noción de sujeto

Como hemos visto en los dos últimos apartados, la noción de sujeto ocupa un lugar central en los estudios sobre comunicación y salud. Para el caso de la tensión estructurante, toda investigación en comunicación y salud –desde un enfoque bio-psico-social, como el que caracteriza a las tesinas que comprenden el relevamiento- terminará reivindicando al sujeto de la práctica, muchas veces problematizando las asimetrías y cuestionando a toda práctica médica o toda política pública que conciba a la población beneficiaria  o a los pacientes como meros receptores pasivos. Para el caso de la tensión económico-política operará como punto de difracción, en la medida que, en ciertos discursos, junto a la acentuación valorativa del consumidor se rescaten las prácticas mercantilistas sin problematizar las tendencias nocivas del mercado que ponen por delante las necesidades de expansión del capital por encima de la salud de los consumidores/clientes; a la par que, desde una acentuación valorativa del consumidor del signo contrario se señalen precisamente estas tendencias.

 

 Las tesinas encuadradas dentro de este tema en todo caso podrían agruparse dentro de una categoría temática, pero no es necesario pensar una categoría para las mismas dentro del criterio de clasificación por tipo de enfoque o abordaje.

 

De más está decir que tanto la categorización previa como la posterior son en última instancia de carácter relativamente arbitrario. Arbitrario en la medida que se trata de una construcción intelectual que no está dada de antemano ni sea inmanente a los propios objetos que pretende clasificar, pero esta arbitrariedad a la vez es relativa en la medida que está motivada por algún aspecto de los contenidos.

 

EPÍLOGO A LA SEGUNDA PARTE. OBSERVACIONES A PARTIR DE UN ANÁLISIS BIBLIOMÉTRICO

El análisis bibliométrico efectuado sobre 56 tesinas –que ya empezaban a mostrar el punto de saturación teórica- también nos da una serie de pautas respecto a las teorías comunicacionales que predominan en las tesinas sobre comunicación y salud, las cuáles también podrían ser un indicio de lo que podríamos encontrar en el resto de las tesinas de la carrera, o al menos en otro tipo de muestra no sesgada por ninguna temática en particular. El primer dato que sobresale del análisis bibliométrico emprendido es que el libro más citado es La Semiosis Social del semiólogo Eliseo Verón. Este dato puede no sorprendernos a quienes hemos cursado la carrera de Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires, pero si observamos el listado de autores más citados por revistas estadounidenses especializadas vemos que este autor no aparece en el listado que encabeza Jurgen Habermaas (autor que apenas aparece en nuestro relevamiento bibliográfico) y que completan toda una serie de autores ignotos en nuestra carrera. Y sin embargo este texto de Verón encontró un lugar, la mayoría de las veces central, en el marco teórico de 1 de cada 3 tesinas revisadas, y fue citado desde todos los enfoques o tipos de abordaje. De ahí que corresponda no dar por sentado los fundamentos epistemológicos y teóricos sobre los cuales se basan las investigaciones en comunicación y salud en la UBA, más allá de que los destinatarios más inmediatos del presente trabajo sean docentes y estudiantes de esta misma casa de estudios y ya estemos familiarizados con estos supuestos teóricos.

 

Ahora bien, debajo de ese segundo texto aparecen una serie de textos de Foucault[67], lo cual no habría de extrañarnos ya que varios de los temas relacionados con la salud, la medicina moderna y sus instituciones, etc. ocuparon un lugar central en la obra del autor de Historia de la Sexualidad, El Nacimiento de la Clínica, entre otros. Razón por la cual tampoco habría de extrañarnos que Posdata sobre las sociedades de control (Deleuze), o El hombre postorgánico (Sibila) -en la medida que recogen ciertas preocupaciones de la mirada foucaulteana o retoman los procesos que señalaban un desplazamiento desde las sociedades disciplinarias hacia nuevas formas de organización social, nunca ajenas a los cambios en los regímenes de acumulación del capital- se encuentren también entre estos textos más citados.[68]

 

          Ahora bien, si hilamos más fino podemos observar que esta serie de textos no suelen citarse para cualquier tipo de abordaje. No hallamos prácticamente referencias a estos autores en la categoría publicidad. Considero que esto se debe a que la mirada crítica de los autores es incompatible con propuestas de neto corte publicitario. La posición de sujeto que habilita un análisis mercadotécnico no combate, por ejemplo, la estigmatización, dado que tiene como fin explotarla económicamente. No cuestiona la normalización, sino que explota el estigma cuyo origen radica en el desvío de la norma.

 

CONCLUSIONES

 

  Las investigaciones sobre comunicación y salud, realizadas en el marco de la Tesina de Licenciatura de la Carrera de Ciencias de la Comunicación dictada en la Universidad de Buenos Aires y presentadas hasta el año 2014, incluyen toda una serie de fenómenos implicados en prácticas y representaciones relacionadas con procesos de salud y enfermedad y pasibles de ser abordados desde una perspectiva comunicacional. Van desde el tratamiento en que diversos temas relacionados con la salud son tratados en los medios de comunicación hasta la relación que los médicos establecen cotidianamente con sus pacientes; desde las diversas estrategias comunicacionales mediante las cuales las distintas entidades públicas y privadas buscan alcanzar sus objetivos hasta el modo en que ciertas representaciones que circulan en los medios pueden tener incidencia en los procesos de salud y enfermedad de quienes consumen dichos discursos; etc. Esta amplitud temática contrasta con otros relevamientos, como el de Bellón Saameñoa y Cañabate (2001), en los que el interés por la comunicación y salud pareciera agotarse en la relación médico-paciente.

 

Al mismo tiempo, los investigadores pueden optar por distintas estrategias para abordar los temas de investigación. En este sentido, cabe señalar que las limitaciones propias de una estrategia (como puede serlo el criterio de noticiabilidad de los medios de comunicación, que puede reducir la disponibilidad de un corpus al punto tal de poder llegar a excluirlo del enfoque relacionado con análisis de discursos en medios de comunicación) no impide que un tema pueda ser abordado desde otra.

 

Esta doble dispersión en el campo enunciativo –dispersión tanto en el objeto de estudio como en la perspectiva de investigación escogida- ofrece no pocas resistencias al momento de instituir una clasificación, a pesar de lo cual hemos logrado señalar algunas líneas de investigación predominantes.

 

  De la clasificación instituída se desprenden las siguientes líneas de investigación predominantes: Salud Sexual y Reproductiva (que incluye subtemas como Aborto y obstetricia, entre otros, y en donde se puede apreciar el rol de la Iglesia Católica como obstáculo para la generación e implementación de políticas públicas en temas como aborto y educación sexual); Enfermedades transmisibles (donde predominan las de VIH/SIDA, a pesar de que en los últimos 10 años fue perdiendo interés y fueron desplazadas por las que investigaron la gripe aviar); Uso y Abuso de sustancias y Medicamentos. Otra área temática destacada (al punto tal de aparecer en segundo lugar de la categoría de temáticas abordadas) es la que tiene como referente empírico a cuestiones ambientales y/o ecológicas, el cual por las particularidades  que tiene (como las resistencias a las voces de autoridad) tal vez ameritaría un relevamiento aparte (de hecho en el relevamiento del año 2012 evaluamos la posibilidad de dejarlo afuera).

 

Que los tipos de abordaje relacionados con las campañas y con la comunicación comunitaria aparezcan recién como terceras líneas de investigación escogidas –detrás del análisis de discursos en medios y de los trabajos de carácter ensayístico- tal vez pueda sugerirnos que siendo campos propicios para la práctica de los futuros profesionales de la comunicación pueda promoverse algún tipo de pasantía que facilite el vínculo entre los estudiantes y las entidades públicas y privadas que requieran de este tipo de saberes. Convendría analizar, en este caso, las distintas instituciones diferenciadas que trabajan las diferentes problemáticas y observar en cuál de estas sería prioritario algún tipo de articulación de esta índole. Por otra parte, tampoco se puede dejar de lado la evaluación de la (in)viabilidad de una propuesta de esta índole en términos políticos que siempre implican este tipo de medidas, lo cual incluye toda la problemática que conlleva la noción de pasantía y todas las resistencias que puede llegar a encontrar este tipo de propuestas.

 

Desde la perspectiva de las formaciones discursivas, se observa que las propuestas de índole publicitaria o de marketing se distingue del resto en la medida que la posición de sujeto que habilitan es incompatible, lógicamente, con una crítica hacia un sistema [de salud] en el que predomina la asignación de recursos por vía del mercado. Asimismo, en el transcurso de estos primeros 30 años hemos visto una serie de desplazamientos y transformaciones que darían cuenta de la temporalidad del campo. En el plano institucional, parecería ser que el Estado comienza a profesionalizar su área comunicacional en algunas de sus instituciones diferenciadas (como el Ministerio de Salud, por ejemplo), a la par que va adoptando las nuevas posibilidades que ofrecen las TIC (estas fueron aún mucho más explotadas en el sector privado). La ley 25622, por otra parte, no alcanzó a dejar transformaciones en el sistema de medios que pudieran apreciarse al menos en la superficie discursiva analizada, no al menos en el corto período que va desde su entrada en vigencia hasta el cierre del relevamiento (octubre de 2014). De todos modos, estas observaciones relativas a los elementos formadores y a los ámbitos institucionales (de los cuáles me he detenido solo en los del aparato estatal) sólo sugieren otras posibles líneas de investigación a partir de las huellas halladas en los discursos analizados, las cuales por sí mismas no nos permiten llegar a una conclusión.

 

En un plano más general, más allá de las evoluciones del Estado y/o de sus distintas agencias, podríamos decir que varios de estos cambios se inscriben en las transformaciones que están operándose en lo que Ferrer denomina la matriz técnica del mundo y que han sido descriptas por Sibilia en obras como El hombre postorgánico, lo cual incluye el desplazamiento desde las sociedades disciplinarias hacia lo que Deleuze denominó las sociedades de control, y desde el capitalismo basado en la producción hacia un orden productivo que autores como Franco Berardi caracterizan como semiocapitalismo.

 

A menudo se recurre a los autores mencionados para dar cuenta del contexto en el que se inscriben los fenómenos analizados, lo cual habla de la formación humanista que caracteriza a los contenidos curriculares de la carrera de comunicación de la Universidad de Buenos Aires, característica que puede distinguirla de otros enfoques y perspectivas.

 

Para finalizar, a propósito del interés particular que motivó mi acercamiento al área de comunicación y salud –una búsqueda de estudios sobre comunicación y salud laboral y/o riesgos del trabajo- y en relación a lo que he denominado campos enunciativos asociados, más allá del caso excepcional del trabajo de Romano y Morán sobre Atucha (que podríamos encuadrar dentro de los campos enunciativos asociados con problemáticas medioambientales y del mundo del trabajo, entre otros posibles), probablemente el campo enunciativo relacionado con la prevención de riesgos y el relativo a la prevención de accidentes de tránsito –especialmente en la medida que se los aborda desde una perspectiva epidemiológica- podrían ser el puntapié inicial para investigaciones en comunicación y salud que pretendan trabajar la problemática de los riesgos del trabajo y la salud laboral.


 

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ü  Foucault, M. (2011)   Arqueología del saber. México: Siglo XXI.

 

ü  Mendicoa, G. (2000): Sobre Tesis y Tesistas. Lecciones de enseñanza y aprendizaje. Buenos Aires: Espacio Editorial.

 

ü  Menéndez, Eduardo L. (2003): Modelos de atención de los padecimientos: de exclusiones teóricas y articulaciones prácticas. En Ciênc. saúde coletiva vol.8 no.1, Rio de Janeiro. Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1413-81232003000100014

 

 

ü  Moreno Castro, Carolina (2003): La investigación universitaria en periodismo científico, en Revista Ámbitos N°10. Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

 

         http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=16801006

 

ü  Oszlak, Oscar (1978): “La Formación del Estado en América Latina” en Estudios CEDES, Vol. 1, Nº 3, 1978: Buenos Aires, Argentina.

 

ü  Oszlak, Oscar (2011): “Falsos dilemas: micro-macro, teoría-caso, cuantitativo-cualitativo” en Wainerman, C. y Sautu, R. (comp.): La trastienda de la investigación. Buenos Aires: Editorial Manantial.

 

ü  Oszlak, Oscar y Guillermo O´Donell (1981):Estado y políticas estatales en América Latina. Buenos Aires: CEDES, Documento G.E. Clacso N° 4.

 

ü  Petracci, M.y Waisbord S. (comps., 2011): Comunicación y Salud en la Argentina. Buenos Aires: La Crujía.

 

ü  Segre, Césare (1985). “Tema y Motivo” en: Principios de análisis del texto literario. Barcelona: Crítica.

 

ü  Valles, Miguel S. (1999). “Capítulo 4: La investigación documental” en: Técnicas cualitativas de investigación social. Reflexión metodológica y práctica profesional. Madrid: Editorial Síntesis.

 

ü  Villasante, Tomás R. (2009): Metodologías ¿Para qué? ¿Para quién? En II Training Seminar de Jóvenes Investigadores en Dinámicas Interculturales (Yago Mellado Coord.).

Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

http://www.cidob.org/es/content/download/
22956/266677/file/DOCTORANDOS+2009.pdf

 

 

 

TEXTOS SOBRE BIBLIOMETRÍA

 

ü  Bellón Saameñoa, J.A. ; Martínez Cañabate ,T(2001).: La investigación en comunicación y salud. Una perspectiva nacional e internacional desde el análisis bibliométrico. Atención Primaria, Volume 27, Issue 7, 2001, Pp. 452–458. Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

http://www.sciencedirect.com/science/
article/pii/S021265670178835X

 

Acceso directo:

http://ac.els-cdn.com/S021265670178835X/
1-s2.0-S021265670178835X-main.pdf?_tid=
17428110-aa34-11e4-a720-00000aacb360&acdnat=
1422810323_
49b830f62d6bae1c6738921539cfde44

 

ü  Boeris, Claudia E. (2010) Aplicación de métodos bibliométricos a la evaluación de colecciones: el caso de la Biblioteca del Instituto Argentino de Radioastronomía. Tesina para optar por el grado de Licenciada en Bibliotecología y Ciencia de la información (UNLP) sin publicar.

 

Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/
tesis/te.371/te.371.pdf

 

ü  Castillo-Esparcia, A., Rubio-Moraga, A. y Almansa-Martínez, A. (2012): "La Investigación en comunicación. Análisis bibliométrico de las revistas de mayor impacto del ISI", en Revista Latina de Comunicación Social, 67. La Laguna (Tenerife): Universidad de La Laguna, páginas 248 a 270 recuperado el 16/10/2014, de 
http://www.revistalatinacs.org/067/art
/955_UMA/11_Castillo.html

 

 

ü  Castillo, Antonio y Carretón María Carmen (2010): Investigación en Comunicación. Estudio bibliométrico de las Revistas de Comunicación en España. Communication & Society Vol 23(2), 2010. Universidad de Navarra. Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

http://www.unav.es/fcom/communication-society/es/articulo.php?art_id=372#C08

 

ü  Jiménez-Contreras, Evaristo (2000): Los métodos bibliométricos . Estado de la cuestión y aplicaciones. Universidad de Granada , Dpto. de B. y Documentación.

Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

http://pendientedemigracion.ucm.es/info
/multidoc/multidoc/revista/num10/
paginas/pdfs/ejcontreras.pdf

 

ü  Jiménez-Contreras, Evaristo (2005):  Bases para un concepto de las “-metrías”. Universidad de Granada , Dpto. de B. y Documentación.

Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

http://www.ugr.es/~rruizb/cognosfera
/sala_de_estudio/bibliometria/las_metrias.DOC

 

ü  Méndez-Rátiva, Claudia Patricia: Aproximación a la comunicación desde la metodología análisis de dominio. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Comunicación y Lenguaje. Carrera Ciencia de la Información y Bibliotecología

Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

http://bibliotecas.uchile.cl/congreso/files
/04_Colombia_Aproximacion_a_la%20_
comunicacion_Claudia_Mendez.ppsx
.

 

ü  Méndez-Rátiva, Claudia Patricia (2014): Aproximación a la comunicación desde  la perspectiva teórica y bibliométrica. Un análisis en Web of Science 2008-2012

Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

http://revistas.javeriana.edu.co/index.php
/signoypensamiento/article/view/8508/6847

 

ü  Quirós, Fernando: Prisioneros de la Bibliometría (2014). Contra lo cuantitativo como sistema de evaluación de la actividad investigadora. Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, N° 25, 2014.

Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

http://ambitoscomunicacion.com/2014/
prisioneros-de-la-bibliometria-contra-lo-cuantitativo-
como-sistema-de-evaluacion-de-la-actividad-investigadora/

 

ü  Reig, Ramón (2014): La investigación independiente. Crítica estructural al sistema JCR. España: Ámbitos, Revista Internacional de Comuniación  N°27.

Versión digital consultada el 16/10/2014 y publicada en:

http://ambitoscomunicacion.com/2015/la-investigacion-dependiente-critica-estructural-al-sistema-jcr/

 

 

 

Documentos

ü  Balaguer, E., Goyanes M. S. y Planas, M. I.: Relevamiento de tesinas del Area de Comunicación y Salud (sin publicar) presentado en el encuentro del Area de Comunicación y Salud de la Carrera de Ciencias de la Comnicación (UBA) realizado el 14 de diciembre de 2012.

 

ü  Cuberli, M. y Lois M.: Relevamiento de tesinas de la Carrera de Cs. De la Comunicación (FSOC-UBA) relacionadas con temas de salud. Sin publicar, fechado en el año 2009.

 

ü  Listado de tesinas de la Carrera de Comunicación, publicado en: http://comunicacion.sociales.uba.ar/files
/2013/02/Listado-Tesinas-Completo-al-15-08-13.pdf

 

ü  Ministerio de Salud Boletín sobre el VIH-SIDA en la Argentina, N° 29, Año XV, Diciembre del 2012. Publicado en: http://www.msal.gov.ar/images/stories
/publicaciones/pdf/
boletin-epidemiologico-2012.pdf

 


 

 



[1] Saidón, Gabriela J. (1995):. Las representaciones sociales del Sida en las mujeres jóvenes. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[2]Mira, Brenda (2005): Resistencias a la donación de órganos: una mirada sobre las significaciones sociales en las que se inscriben. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[3] Zucconi, Astrid Julieta y Cristian A. Martínez (2014): Esto es un parto. La Sexualidad y el cuerpo como generadores de sentido en el parto. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[4] La no coincidencia en las cifras, aunque leve -19 tesinas sobre el cuerpo en el relevamiento del año 2012  frente a 20 relevadas en la actualización de éste relevamiento- obedece tanto a correcciones en la categorización como a la amplitud del universo analizado.

[5] Sosa, Macarena (2009): Leishmaniasis en Misiones: un análisis de las notas publicadas por los principales medios gráficos locales. Tesina de grado para la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[6] La tabla de la página 65 y el gráfico  de la página 66 fueron extraídas del Boletín sobre el VIH-SIDA en la Argentina, N° 29, Año XV, Diciembre del 2012, publicado por el Ministerio de Salud.

[7] Páez Perera, Silvina (1993): La política periodística en los medios gráficos sobre el Sida. Tesina de grado para la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[8] López (2008), Op. cit.

[9] En la tesina en formato documental de Martín Echeverry aparece un fragmento del programa Día D que apuntaba a poner en evidencia este desfase entre el espacio y el tiempo que los medios le dedican a algunas epidemias frente a los problemas sanitarios que más afectan a la población. En plena histeria por la gripe A –decían en aquel fragmento del programa- sólo había  27 casos registrados en el país (y 114 en el mundo) mientras había 20 mil afectados en la Argentina por el dengue (según  Martín Echeverry: “Se trató de la mayor epidemia de dengue en la historia de la salud argentina”).

[10] Deguer, Carolina (2007): Aborto. Una discusión sobre el poder de protección y negación de las vidas. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA. El trabajo abre con el relato de dos casos –uno en Guernica, Pcia. De Buenos Aires y otro en Mendoza- de discapacitadas mentales violadas, cuyas madres solicitan la interrupción del embarazo (práctica no punible de acuerdo al art. 86 del código penal): “estos dos casos próximos en el tiempo toman relevancia en el espacio de los medios de comunicación y al mismo tiempo provocan una fuerte discusión pública sobre la legitimidad del aborto no punible en la Argentina…”.

[11] Petrizzo, Nadia Soledad (2014): Análisis del discurso sobre el Aborto No Punible: Fallo de la Corte Suprema de Justicia, derechos en debate. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[12] Zangone, Op. cit.

[13] Ministerio de Salud (2012): Boletín sobre el VIH-SIDA en la Argentina, N° 29. Op. cit.

[14] “Se intenta evitar el uso de medios masivos –TV, diarios- para no generar controversias con instituciones que mantienen posturas absolutas (Iglesia, etc.)” dice Carral al analizar la implementación de un programa de salud sexual y reproductiva en la Ciudad de Buenos Aires (Carral, Damián Andrés (1995): El aborto: desde lo institucional a la opinión pública. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.).

 

[15] Sarno, Ana (2007): Un bienestar disponible. Análisis discursivo de la publicidad televisiva de medicamentos de venta libre. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA;  y Rodriguez Zoya, Paula (2011): Medicalización y salud perfecta: la doble cara del nuevo paradigma de la salud. Análisis del discurso de la industria farmaceutica a través de spots publicitarios de productos de venta libre. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA. Ambas tesinas fueron publicadas por la carrera y se hallan disponibles en versión digital.

[16] Erba, Carla Elizabeth (2010): Sitios web e industria farmacéutica en Argentina. Propuestas para una gestión integral de la comunicación digital. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[17] Schvartz, Diana Graciela (2007): La comunicación médico-paciente. Una experiencia en medicina familiar. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[18] Riganti, Agostina (2012): Marketing farmacéutico online: Plan de comunicación en redes sociales para una marca de productos dermatológicos de venta libre. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[19] El destacado es mío.

[20]Por ejemplo: Molina, Nadia (2012): Comunicación comunitaria y educación ambiental en la gestión de separación de residuos sólidos: el caso "Quilmes recicla”. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA. También se podría mencionar el trabajo ya citado de Eduardo Ale Monserrat.

[21] El texto en cuestión es Recuperación de la economía y de la industria 2002-2007, en Rapoport, M. D. (comp.): Historia de la economía argentina del S. XX, N° 58.

[22] Lombroni, Ivana (2011): La Responsabilidad Social Empresarial en la Minería Metalífera. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[23] Rivas, Leticia (2013): Aportes para la construcción de la identidad visual del Programa Nacional de Cáncer de Mama. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[24] Algranati, Santiago (2011): La Comunicación en la Promoción y Protección de Derechos de la Niñez. Descentralización del servicio local en Francisco Álvarez - La Reja. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[25] Según Garriga la descentralización, o el Modelo pluralista descentralizado (en oposición al Modelo de planificación estatal centralizada vigente entre 1945 y 1955) tendría sus primeros antecedentes en 1955. Garriga, Gastón (2001), op. cit.

[26] Giordano (2008); Fernández (2008); García y Trenti (2012) entre otros.

[27] Romero, Cynthia (2004): Políticas públicas y comunicación en salud. Diagnóstico y planificación de la comunicación en el CAPS Zeballos II.

[28] Hugo Spinelli sostiene en el artículo que abre Comunicación y Salud que la noción de sistema de salud proviene del funcionalismo y en el análisis que él lleva adelante prefiere utilizar el término campo.

[29] Saiovici, Brian y Renzo Iacomella (2010): Seis ensayos propositivos para educar desde la comunicación. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[30] Engler, Verónica (2015): Comunicación en espacios comunitarios: aportes para el Programa Nacional de Cáncer de Mama. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[31] Alegre, María Florencia(2007):  La incidencia de las tecnologías de la información y la Comunicación (TIC´s) en la relación Estado-Ciudadano: análisis del sitio web del INCUCAI. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[32] Erba, Carla Elizabeth (2010): op. cit.

[33] Riganti, Agostina (2012): Marketing farmacéutico online: Plan de comunicación en redes sociales para una marca de productos dermatológicos de venta libre.

[34] De Carli, José Ignacio(2010): Decodifíquenme. Medicina, riesgo y protección en la era del control. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[35] Chattah, Constanza (1998): Tecnología y salud. La telemática como propuesta comunicacional. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[36] Hernández, Mirna y Federico Pettinato (2010): ¿Qué sabemos? ¿Qué escuchamos? ¿En que creemos? Una mirada comunicacional sobre la donación de órganos. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[37] Pereda, Op. cit.

[38] Corfas, Lorena (1999): op. cit.

[39] Morán, Leandro (2011): op. cit.

[40] Saks, Anabella I. (S/F): Interrogantes y sugerencias para la elaboración de un proyecto comunicacional educativo de prevención en salud. Tesina de grado Licencia en Ciencias de la Comunicación, FSOC, UBA.

[41] También en este sentido debería leerse la crítica de Beherengaray Calvo y Martínez (2010) a la falta de campañas para difundir el Programa de Salud Sexual y Reproductiva en la Ciudad de Buenos Aires: “Si bien en la ley se indica que se deben realizar campañas públicas de promoción, no hubo ni está en los planes futuros, realizar spots televisivos o radiales, ni afiches en calle Esta es una dimensión fundamental para lograr que los ciudadanos conozcan sus derechos sexuales y reproductivos, sin olvidarse que la difusión debe estar siempre acompañada de otras actividades que promuevan la participación activa de los ciudadanos, como talleres y charlas” (Beherengaray Calvo, María Victoria y Gabriela Laura Martínez (2010): La ciudad asexuada. Diagnóstico y plan comunicacional del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA)

[42] López, Vanesa Paola (2008): op. cit.

[43] Lorusso, María Laura (2011): op. cit.

[44] Amartino, Paula Carolina (2011): El rol de los  medios gráficos argentinos frente al proceso de medicalización en la infancia a través del fenómeno ADHD o TDA.

[45] Sanguinetti , Ma. Fernanda y Valeria Shapira (1995): Farmacia al día. Un proyecto de programa científico. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[46] Aunque no se detiene a analizar el sistema de medios, Camaño hace una distinción interesante al plantear -en el momento de la propuesta que le sigue al análisis que es el centro de su investigación- que la televisión de aire es propicia para campañas de barrido amplio mientras que los canales de cable serían más apropiados para spots de alta segmentación. Ver Camaño, Fernando (2009): La enunciación de la publicidad televisiva argentina de prevención de VIH/SIDA entre 1991 y 2009.

[47] “Art. 208: Será reprimido con prisión de quince días a un año: 1° El que, sin título ni autorización para el ejercicio de un arte de curar o excediendo los límites de su autorización, anunciare, prescribiere, administrare o aplicare habitualmente medicamentos, aguas, electricidad, hipnotismo o cualquier medio destinado al tratamiento de las enfermedades de las personas, aun a título gratuito; 2° El que, con título o autorización para el ejercicio de un arte de curar, anunciare o prometiere la curación de enfermedades a término fijo o por medios secretos o infalibles; 3° El que, con título o autorización para el ejercicio de un arte de curar, prestare su nombre a otro que no tuviere título o autorización, para que ejerza los actos a que se refiere el inciso 1° de este artículo.”

[48] “’Como mamá te preguntás ¿Es lo mismo darle Danonino que cualquier otro lácteo?’ A esta le precede otra escena en donde la misma mamá es médica pediatra, Dra. Jaime con su número de matrícula y se encuentra en su consultorio. Interpretando su rol de médica, portando esa fachada, continúa diciendo “como pediatra tengo la respuesta” Danonino está especialmente desarrollado para chicos en etapa de fuerte crecimiento […]”. En este ejemplo analizado por Comisso (2011) se refuerza el estatuto del médico con el rol de madre –rol que podría analizarse críticamente desde una perspectiva de género- con el objetivo de vender alimentos que se venden como saludables para los niños.

[49] Podríamos hablar en este caso de una suerte de discurso anónimo cuyo saber no está garantizado por ninguna reglamentación estatal que lo respalde y sin embargo es espontáneamente aceptado. En todo caso, esto abre una vía de investigación que apuntaría al análisis del origen de esa aceptación espontánea y en qué medida esta tiene sus raíces –o no- en el Estado.

[50] Schvartz, Diana (2007): op.cit.

[51] Erba, Carla Elizabeth (2010): op. cit.

[52] El destacado es mío.

[53] En el sentido al que Bourdieu  refiere que el habitus se inscribe en el cuerpo.

[54] Petracca, Yanina (2012): Humanidades y biomedicina. Las complejidades de su integración curricular en la carrera de medicina del Instituto Universitario del Hospital Italiano de Bs As. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[55] Fernández, Ligia Érica (2008): El imaginario técnico de la medicina en la actualidad. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[56] García, Ignacio Andrés y Andrea Paola Trenti (2012), op. Cit. En éste trabajo, por ejemplo, una médica clínica que realizó su residencia en el CeSAC de Villa Lugano sostiene en el marco de la entrevista: “Definitivamente, la carrera no te forma para el contacto con el paciente. Materias como bioética y salud mental son las “levanta promedio” desmerecidas, incluso por quienes la dictan. Sinceramente en la formación las materias humanitarias son las menos, además en la comunidad del alumnado son las menos valorizadas y las que cuentan con menor prestigio. No es lo mismo que te hayas sacado un diez en anatomía que en bioética”.

[57] Álvarez, María Inés (2009): Libros de autoayuda: de la búsqueda de soluciones al autocontrol. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[58] Álvarez, María Inés (2009), op. Cit.

[59] Eizayaga, Amalia María (1993): Homeopatía y salud. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA. No disponible al momento de  consultarla para el presente trabajo de investigación.

 

[60]  Brenna, Valeria (2012): Caleidoscopio ambiental: representaciones sociales, comunicación y medio ambiente. Estudio de caso: cierre del Centro de Disposición final de residuos sólidos urbanos "Villa Domínico". Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[61] Korovsky, Santiago (2011): Op. cit.

[62] Demasi, Angela Andrea (2011): Op. cit.

[63] Malito, Romina, Anabel Paso y María Cecilia Terziotti (2014): La experiencia del frente de artistas del Borda. “Locos son los que encierran”. Análisis comunicacional de los procesos de desmanicomialización en el hospital José Tiburcio Borda. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

 

[64] Ya Cincotta advertía en un estudio de caso realizado en 1993 que el lanzamiento de un nuevo producto farmacéutico –un antibiótico cuyo nombre no es develado por el autor por razones de confidencialidad acordadas con los entrevistados- estaba motivado más por las necesidades comerciales de la compañía –en atención al “ciclo de vida” de los productos y otras variables evaluadas por los responsables de márketing- que por las necesidades de los consumidores. (Cincotta, Oscar (1993):  op. cit.).

[65] Un caso paradigmático podría ser el de las aspirinetas: “a partir de 2002 el ibuprofeno se convierte en medicamento de venta libre para combatir ciertos síntomas como la fiebre alta, los dolores musculares y la inflamación leve. Esta nueva incorporación en el mercado de medicamentos de venta libre, sumada a recomendación habitual de los pediatras de evitar darles aspirinas a los niños, hizo que en el sector infantil se generalice el consumo de ibuprofenos (como el Mejoralito por ejemplo) y que se haya  disminuido de modo marcado el consumo de Aspirinetas. Ante dicha situación la Aspirineta debe ser reposicionada y se elige el sector de adultos mayores como grupo objetivo. Así se presenta a “la que ya conoces para lo que no conocías”, proponiendo una finalidad diferente del histórico medicamento, originalmente de aplicación pediátrica.” (Sarno, 2007:124).

 

[66] 2912. 2012. Federico Martín Rey y Cintia Alejandra Ruo. Las células madre en la mira del biopoder. Los procesos de construcción de sentido sobre las células madre en el marco de las políticas dirigidas al cuerpo. Tutor: Pedro Cerruti Co-tutor: Paula Guitelman. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

 

[67] . Es, al mismo tiempo, un autor destacado en los programas de la materia Investigación en Comunicación y del Seminario de Informática y Sociedad, que forman parte del tronco común de la carrera de Ciencias de la Comunicación.

[68] Otros autores que fueron apareciendo, aunque para el abordaje de temas específicos fueron Erving Goffman (sobre todo para trabajar la nociónde estigma) y Susan Sontag para trabajar las metáforas en torno a las enfermedades (aparece sobre todo en la categoría enfermedades transmisibles). Dentro de cada subtema fueron apareciendo una serie de textos acotados a problemáticas específicas, como por ejemplo Antonio Escohotado en relación al discurso antiprohibicionista en relación al tema uso y abuso de sustancias o en el caso de la salud sexual y reproductiva a autoras locales como Mónica Petracci, Mónica Gogna, Silvana Ramos, A. Raitner y Susana Checa.