Las siguientes notas son una adaptación de la tesina de grado “Investigaciones en Comunicación y Salud”. En las mismas se busca dar cuenta de los antecedentes, de la construcción del relevamiento en tanto herramienta, la metodología empleada, las preguntas de investigación y los conceptos teóricos que le subyacen. El espíritu de estas notas es fiel al original (que pueden descargar de los siguientes links: FSOC-UBA | academia.edu), a lo sumo se añaden ejemplos de los trabajos incluídos en las sucesivas actualizaciones del relevamiento.

 

 

Introducción – Objetivos y Antecedentes del relevamiento

 

 

A mediados del año 2012 tomé conocimiento de la inauguración de un Área de Comunicación y Salud en la Carrera de Ciencias de la Comunicación, y habida cuenta de que me encontraba trabajando en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, decidí acercarme a la flamante área para averiguar si había estudios de comunicación sobre salud laboral que pudieran servirme de referencia para unos programas nacionales de prevención que el organismo estaba por lanzar y para los cuales pretendía ofrecerme de voluntario.

En ese contexto me ofrecí junto a las compañeras María Soledad Goyanes y Marina Isadora Planas trabajar en una de las líneas de trabajo propuestas por el área, que consistía en un relevamiento de tesinas sobre Comunicación y Salud realizadas por estudiantes de la carrera. Dicho trabajo -que partió de un relevamiento anterior, realizado por Milca Cuberli y Marina Lois en el año 2008- se presentó en las Jornadas de presentación del Área de Comunicación y Salud de la Carrera de Ciencias de la Comunicación (UBA)  que tuvieron lugar en diciembre del año 2012. Nuestro relevamiento clasificaba las investigaciones por tipo de enfoque o perspectiva de investigación, en base a unas categorías consensuadas junto al equipo del área, e indicaba las líneas de investigación predominantes a lo largo de dos décadas de existencia de la carrera. A mediados del 2013 retomé el contacto con Ianina Lois durante una reunión del Área de Comunicación y Salud, y fue en esta reunión donde surgió la idea de revisar en profundidad el relevamiento presentado a fines del año anterior, lo cual podría dar lugar a mi propia tesina de licenciatura. Un primer avance de este trabajo se presentó en las Jornadas de Comunicación de la carrera en octubre de ese mismo año.

 

 

Objetivos

El objetivo del relevamiento continúa siendo el mismo, construir una herramienta que facilite a las futuras investigaciones en comunicación y salud la búsqueda e inclusión de los trabajos realizados en esta área dentro del estado de la cuestión.

Ahora bien, la propuesta de profundización de este relevamiento consiste, en primer lugar, en  una revisión crítica de los criterios de inclusión y clasificación utilizados en el primer relevamiento, para lo cual recurriremos a conceptos elaborados por Voloshinov, en especial lo referido a la conceptualización de tema y significación y la noción de acentuación valorativa del signo y de Césare Segre tomaré algunas nociones vertidas en su desarrollo sobre los aspectos temáticos de un texto; una vez definidos los criterios de clasificación, el objetivo de la presente investigación será identificar las principales tendencias de investigación y reflexionar sobre las particularidades de este campo enunciativo –sus elementos formadores y sus reglas de formación, en tanto condiciones de posibilidad- tomando como eje la teoría de las formaciones discursivas desarrollada por Michel Foucault.

Estructura del trabajo de investigación

 

“El desciframiento del texto integra dos operaciones muy diferentes. La primera consiste en la caracterización, basada en los datos del texto, de las áreas semánticas determinantes en las cuales se desarrolla la generalización de los datos reales y pseudorreales. La segunda consiste en la formulación de hipótesis interpretativas sobre las tensiones existentes dentro de estas áreas o entre unas y otras: tensiones que no son de carácter semántico, sino existencial, y que pueden no estar prefiguradas por elementos denotativos del texto, sino sólo por los elementos connotativos (o incluso pueden contradecirse los unos y los otros, mediante antífrasis elocuentes e intuiciones subconcientes). Por suerte, se puede omitir aquí la segunda operación, repleta de amenazas para las ilusiones del racionalismo. Los motivos y los temas son, por el contrario, materiales fundamentales para la primera operación. (…)” (Segre, 1985:356).

 

El Relevamiento de Tesinas de Comunicación y Salud propiamente dicho -que contiene la clasificación de 226 tesinas más algunas reseñas u observaciones de las mismas derviadas de su consulta - se incluye aparte en el Anexo, donde primero se encuentra lo que sería el relevamiento “comentado”, es decir la descripción de las tesinas que se encontraban disponibles.  A este relevamiento comentado le sigue el listado completo, ordenado por tema y subtema y por tipo de enfoque o perspectiva de investigación.

 

Me pareció más interesante centrar el trabajo en las distintas problemáticas que emergieron en torno a la construcción de esta herramienta[1] y en formular algunas hipótesis y/u observaciones respecto a las líneas de investigación predominantes que emergen tras aplicar el aparato categorial construido. Por último daré cuenta de los conflictos y transformaciones del campo de la comunicación y la salud que han dejado su huella en las tesinas relevadas.

 

Por lo tanto, la primera parte del trabajo se corresponde en cierto sentido con la primera de las operaciones que Segre atribuye al  desciframiento del texto, interpretando cada tesina para su inclusión y clasificación. La segunda parte del trabajo se corresponde con la segunda de las operaciones –aquella repleta de amenazas - a partir de la cual intentaré dar cuenta de las tensiones que hayan aparecido a lo largo de la investigación[2].

 

Previo a todo ello daremos cuenta del marco teórico y metodológico, para lo cual elaboraremos una definición operativa del Campo de la Comunicación y la Salud.

 


 

Marco teórico

 

El eje central del presente trabajo de investigación, de carácter documental, gira en torno a los conceptos propuestos por Michel Foucault tanto en La arqueología del saber como en El orden del discurso. Lo que nos interesa es analizar la emergencia de un campo discursivo particular, el Campo de la Comunicación y la Salud. Asimismo nos serviremos de otra noción de campo, ya no discursiva -en el sentido de que no nos referiremos a los objetos textuales que analizaremos y clasificaremos para este relevamiento- sino al concepto elaborado por Bourdieu para dar cuenta del espacio social en donde intervienen –y libran sus luchas- los agentes (de la salud y de la comunicación). Respecto a este espacio social, considero que el rol del Estado ante cada problemática es un aspecto que no se puede dejar de lado y que se puede abordar a partir de los desarrollos de Oszlak (1978). Por otra parte, volviendo sobre el plano del enunciado, varios aspectos de este concepto serán analizados a partir de la caracterización realizada por Mijail Bajtin (2011) y Voloshinov (2011), a quien también apelaremos para problematizar la noción de tema y significación.

Alcances y limitaciones del presente trabajo

Nuestra investigación se encuadra dentro de los alcances que puede tener un trabajo documental, de acuerdo a la caracterización de Miguel S. Valles (1999) respecto a los tipos posibles de investigación. Nuestras unidades de análisis se encuentran repartidas en dos sedes: desde la tesina N° 1 hasta la 1200 están disponibles en la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Sociales, y a partir de la 1790  en la Dirección de la Carrera de la Facultad. La exhaustividad con la que el presente relevamiento pretendía profundizar se encuentra entonces ante un primer escollo: 590 de las 3075 tesinas comprendidas no se encuentran disponibles en ninguna de las dos sedes. Estas 590 incluyen unas 32 que fueron incluídas en el relevamiento por su título y/o palabras clave. Al tratarse de 590 tesinas correlativas implica que abarcan un periodo de tiempo determinado, razón por la cual si hubiera habido algún tipo de ruptura que haya dejado huellas en dicho período temporal, o para identificar algún período de quiebre que se haya podido situar con más precisión dentro de dicho período, esto no ha podido estudiarse. No obstante, hemos trabajado con tesinas del primer y último período, con lo cual nos ha sido posible identificar, por contraste, algunos desplazamientos.

Otras 23 tesinas deberían estar en sus respectivas sedes y sin embargo tampoco pudieron ser localizadas al momento de su consulta, lo cual probablemente se deba a un error de archivo temporal. No obstante cabe precisar que hay además 28 de las que deberían estar en la biblioteca que no han podido ser ubicadas al momento de la consulta dado que ni siquiera figuran en el catálogo, lo cual impide solicitárselas al personal.

Otras 16 estarían disponibles pero no alcancé consultarlas. En su mayoría son tesinas entregadas en el año 2014 (en principio había decidido cerrar el universo con las tesinas aprobadas hasta el 2013, pero habiendo demorado en la realización me parecía que debía actualizar el relevamiento); aunque también hay otras cuya temática no lograba consolidar alguna de las líneas de investigación predominantes.

De las tesinas que no pudieron consultarse –en especial aquellas que no logran ubicarse tras la mudanza de la sede de la carrera- hay algunas anotaciones realizadas en un relevamiento realizado en el año 2009 (sin publicar) al que tuve acceso gracias al área de comunicación y salud. Algunas de estas anotaciones nos permitieron clasificar las tesinas a pesar de no poder consultar los trabajos originales.

 

Por lo tanto, los alcances de nuestras observaciones –me refiero a aquellas que trascienden la inclusión y clasificación de las tesinas y ahondan en sus contenidos- deben matizarse en términos de representatividad de la muestra.  Aclaro, en este sentido, que he trabajado con el 56% de las tesinas incluídas en el relevamiento (es decir, 126 tesinas). Asimismo, en una de las metodologías utilizadas, consistente en un análisis exhaustivo de las citas bibliográficas, trabajé con 56 de estas 126 tesinas disponibles, o sea aproximadamente la cuarta parte del universo comprendido en este relevamiento que abarca un total de 225 tesinas. Este segundo recorte se debe a que, por un lado, es una metodología que insume mucho tiempo de trabajo (copiar a mano la bibliografía de una tesina me insumía alrededor de una hora y media, luego de lo cual debía cargar esa misma bibliografía en una base de datos)[3] y al mismo tiempo, observé que a medida que iba avanzando en la carga de datos se iban consolidando ciertas tendencias.

Formaciones Discursivas

El presente trabajo toma como eje central la noción de formación discursiva definida como “conjunto de enunciados”. Lo que se pretende analizar son las reglas de formación que constituyen el sistema que genera estas formaciones, cuáles son los elementos formadores que forman parte de dicho sistema y de qué modo operan.

El análisis de las formaciones discursivas, a diferencia de otros tipos de análisis del discurso, difiere de las propuestas fundadas en la lógica proposicional o en la gramática. Un cuadro sinóptico, como el que utilizan Macía, Maenza y Reffle[4] para describir y sistematizar las similitudes y diferencias de la campaña de prevención del cólera en dos períodos distintos de los gobiernos de Menem, o una matriz FODA, como las que se suelen emplear en propuestas de índole publicitaria como la de Erba[5]  para analizar las fortalezas y debilidades de una marca, los distintos collages empleados por Vainstub[6] en su trabajo sobre productos dietéticos, o las distintas tesinas que recurrieron al formato audiovisual, entre otros, son enunciados que por su forma no pueden ser analizados como proposición ni como frase. No obstante, el problema no se reduce sólo a una cuestión de forma. Aún cuando hallemos las herramientas adecuadas para describir los aspectos formales (supongamos que nos sirvamos del marco metodológico adecuado para analizar una tesina en formato audiovisual, como las de Korovsky[7]; Merlo y Rojas[8];  Etcheverry[9] , entre otros), lo propio del análisis de las formaciones discursivas radica en el aspecto enunciativo, en el acontecimiento mismo de su enunciación. Conviene aclarar aquí que lo que interesa del aspecto enunciativo no es tampoco el análisis de deícticos y de otras marcas textuales que dan cuenta de la situación o contexto en que tal o cual discurso fue pronunciado, sino más bien el encadenamiento junto a otras enunciaciones previas, las relaciones entabladas con éstas, ya sea la forma en que se apoyan unas en otras -o el modo en que se refutan- y las transformaciones que operan en conjunto respecto al dominio asociado de objetos que les es propio. Y es la cuestión del dominio asociado, que concierne tanto a prácticas como a representaciones -así como también al aparato institucional en el que éstas tienen lugar- en donde podemos establecer la relación entre el orden del discurso respecto a su referente, es decir, al orden de lo empírico. El dominio asociado, en este caso, está conformado por las prácticas y representaciones que tienen alguna incidencia en los procesos de salud y enfermedad.[10]

Metodología

Las preguntas de investigación de las que partimos son ¿Cuántas tesinas de comunicación y salud se han escrito? Y antes que nada: ¿Qué condiciones las encuadran bajo la categoría Comunicación y Salud?

 

Una vez delimitado el universo de pertinencia veremos emerger, en la dispersión de los enunciados incluídos, otra serie de cuestiones relativas a su sistematización, por ejemplo ¿bajo qué categorías pueden diferenciarse? ¿Qué tendencias de investigación se detectan, en función de los criterios escogidos para la construcción de categorías?

 

La metodología es, en cierto punto, de carácter bibliométrico (cuántas tesinas se han escrito, cuáles son los temas más abordados, cuáles los autores más citados, etc.), pero lo que en realidad intentaremos responder son interrogantes que giran en torno a lo que Foucault denominó el orden del discurso (Foucault, 2008). La tarea emprendida, es decir, la delimitación del campo de pertinencia, la construcción y sistematización de categorías internas a este campo discursivo, no es otra cosa que el hallar (o, mejor dicho, establecer) la regularidad en la dispersión (Foucault, 2011) -en este caso respecto a las tesinas presentadas por los estudiantes de la UBA-  regularidad ya sea a través de sus temas, de sus abordajes, o de cualquier otro criterio de clasificación que se pretenda establecer. En este sentido hemos  partido de un relevamiento inicial realizado por Lois y Cuberli en el año 2009, del cual hemos mantenido el criterio de clasificación por perspectiva o enfoque de investigación (aunque modificando las categorías). En relación a aquel trabajo inicial, además de los cambios en las categorías hubo un desplazamiento en la delimitación respecto a la pertinencia, excluyéndose desde el relevamiento del año 2012 a aquellas tesinas que por su contenido se pueden clasificar más bien bajo las categorías de Género o Medioambiente[11]. En cierto sentido, este desplazamiento obedece a razones de orden institucional, como la inauguración de un área específica de Género y Comunicación para las cuales dichas tesinas nos parecieron más apropiadas.

El problema de la metodología, así introducido, será retomado y profundizado en el apartado 2.2.1, donde explicaré porqué la lectura y comprensión de las tesinas es en última instancia el método más adecuado para los objetivos perseguidos en este trabajo.

Una ventaja operativa. La noción de género

Algunos aspectos de las tesinas y otros enunciados que forman parte del entramado que estamos analizando (las citas bibliográficas que dan cuenta de la justificación de una opción metodológica o de un marco conceptual, los trabajos que se citan como antecedentes, los discursos que conforman cada corpus de análisis, etc.) merecen ser atendidos en función de la teoría de los géneros discursivos[12], según la cual cada esfera de la actividad humana cuenta con sus propios géneros discursivos gracias a los cuales se hace posible la comunicación entre los sujetos que intervienen en ella. Los contenidos temáticos -en este caso los relativos a la salud, o a las prácticas y representaciones que intervienen en los procesos de salud y enfermedad- pueden abordarse desde distintos géneros (publicidades, noticias en distintos medios de comunicación, etc.), correspondiendo las tesinas al universo de los géneros científicos.

      En este sentido, lo que quisiera subrayar es un aspecto operativo involucrado con la realización del presente trabajo, aspecto que en gran medida es extensivo a la realización de todo trabajo de carácter científico o académico al menos en la instancia del Estado del arte (o Estado de la cuestión). Toda investigación sería sumamente difícil para cualquier investigador de no contar con la noción de género que orienta sus búsquedas hacia textos encuadrados dentro de un mismo género, o más bien dentro de un conjunto limitado de géneros (no es lo mismo, en lo que hace a su desarrollo o parte central de la tesina, un trabajo de investigación que opta por el análisis del discurso que otro que tiene como finalidad proponer un plan de marketing) los cuales –como todo género- cuentan con una composición retórica previsible. Esta organización característica de los trabajos académicos o científicos nos permite –además de la lectura lineal y completa de cada una de las tesinas- realizar una lectura dirigida y comparada de las partes homólogas (en este caso especialmente los marcos teóricos, los marcos metodológicos y las bibliografías). [13]

Por otra parte, de los géneros secundarios, el texto científico es uno de los menos propicios, según Bajtín, para la emergencia del estilo individual, y cuando esto tiene lugar se limita generalmente a los aspectos superficiales y biográficos. Tal es el caso de las tesinas. Para nuestro estudio, sin embargo, estos momentos de emergencia de los autores –que por lo general podemos hallar en las partes introductorias o conclusivas-     han sido muy valiosos, porque es allí donde los autores dan cuenta de la situación o experiencia que los puso en contacto con el tema que se propusieron investigar; suele ser, además, el momento en el que también emerge de modo explícito la actitud valorativa (Bajtín, 2011) que tienen hacia el objeto de investigación (no obstante cabe señalar que esta actitud valorativa está implícita a lo largo del enunciado como un todo).

Para nuestro análisis la teoría de Bajtín resulta coherente en la medida que se aproxima en varios puntos al análisis foucaulteano de las formaciones discursivas. Desde ambas teorías podemos considerar a las tesinas como enunciados, destacando por un lado el carácter de acontecimiento único e irrepetible de su enunciación y por el otro lado las relaciones dialógicas que entablan entre sí. E incluso las relaciones dialógicas instituídas en y por el presente análisis entre textos y/o autores que probablemente se desconocían. No obstante, en la arqueología del saber propuesta por Michel Foucault –a diferencia de la teoría de los géneros y estilos de Bajtin- no hay lugar para analizar a los autores reales, sino más bien las posiciones de sujeto (analista del discurso, publicista, promotor de salud comunitaria, etc.) que habilitan las distintas formaciones discursivas que conforman positivamente el campo de la enunciación.

Algunas notas sobre las tesinas en tanto unidad de análisis.

      Así como Foucault propone cuestionar, al menos en principio, las unidades dadas de antemano, aquellas que se nos presentan como una evidencia, las cuales solemos aceptar, por decirlo de algún modo, naturalmente, nos parece pertinente justificar la elección de las tesinas como unidad de análisis y asimismo dar una caracterización que permita darnos una idea de su instancia de producción. Para esto nos valdremos de la noción de enunciado que Bajtín define como unidad real de la comunicación discursiva (en oposición a las oraciones o frases ficticias que suelen emplear los lingüistas y los gramáticos). Dice Bajtin: “El discurso siempre está vertido en la forma del enunciado que pertenece a un sujeto discursivo determinado y no puede existir fuera de esta forma. Por más variados que sean los enunciados según su extensión, contenido, composición, todos poseen, en cuanto unidades de comunicación discursiva, unos rasgos estructurales comunes, y ante todo, tienen fronteras muy bien definidas (…) Todo enunciado, desde una breve réplica del diálogo cotidiano hasta una novela grande o un tratado científico, posee, por decirlo así, un principio absoluto y un final absoluto”. Este carácter concluso de los enunciados es la contracara de la alternancia de los hablantes, el ceder la palabra al otro, darle la posibilidad de tomar una postura o respuesta, librarlo en definitiva, a la comprensión activa del otro. La conclusividad se determina por tres momentos o factores: 1) la capacidad de agotar el sentido del objeto; 2) la intencionalidad o voluntad discursiva del hablante; 3) y las formas típicas o genéricas de conclusión.

Primera aproximación. Aspectos retóricos o compositivos

 

En relación al tercer factor indicado por Bajtín, podemos asegurar que las tesinas –como buena parte de los textos científicos y académicos- tienen una estructura previsible que podríamos caracterizar grosso modo de la siguiente manera:

 

Introducción → Objetivo → Estado de la cuestión → Marco teórico y metodología → Introducción a la problemática → Desarrollo → Conclusiones → Bibliografía

 

 

 

 

 

 

 

En la Introducción suele haber una breve narración respecto a cómo el autor terminó dando con el tema (o, como se suele decir, cómo el tema los eligió a ellos) y/o da las razones por las cuales considera que el tema es lo suficientemente relevante para ameritar ser objeto de estudio de una tesina de licenciatura. La narración que abre el trabajo de Rabotnikof[14] sobre transplante de órganos, o la de Demasi[15] sobre microemprendimientos económico-sociales  que tienen lugar en hospitales dedicados a la salud mental  son un buen ejemplo de cómo el estar inserto laboral o profesionalmente en una institución vinculada con la temática puede ofrecer condiciones favorables para el abordaje de un tema en particular. En otros casos se menciona un interés previo en el tema a raíz de un trabajo de investigación realizado durante alguna cursada, tal es el caso de Sopher[16] por ejemplo, quien retoma un trabajo realizado en el marco del Seminario de Informática y Sociedad. Otro caso es el de aquellos que han padecido algún problema de salud y desde esa condición se vieron motivados a realizar un aporte desde esta instancia de investigación[17]. Estos últimos casos son de un interés muy particular, al menos para el campo de la comunicación y la salud, porque nos remiten a la problemática del sujeto activo de la comunicación que veremos emerger en la medida que avancemos con el análisis.

 

No obstante, dado que no en todos los casos hay una explicación acerca de los motivos o razones que inclinó a los autores hacia determinados temas, o las vinculaciones personales en relación a determinadas unidades de análisis, etc., no ahondaremos mucho en esta parte de las tesinas, pero señalamos que permite formular algunas hipótesis respecto a la instancia de producción y que permiten conocer un poco más respecto a las condiciones bajo las cuales se realizan las tesinas de licenciatura de la carrera. Dicho sea de paso, existe ya una tesina que ha tomado este asunto como tema (Valesi, 2010), aunque desde una mirada global, es decir, sin sesgo temático en relación al objeto de investigación. Villasante (2009) en la misma línea, toma en consideración estas condiciones de producción y advierte:

 

“(…) una tesis tiene también un para quién y un para qué, aún cuando parezca que es un producto que el/la director/a de tesis y persona que la realiza la pueden hacer con cierta autonomía. Es para obtener un grado en la academia, pero no solo. Hay unos tiempos que se pueden vincular a una plaza futura de profesor, hay un tema que puede interesar o no a la “comunidad” de profesores que la juzgarán, hay unos objetivos de prestigio de las personas que intervienen, hay una potencial utilidad del diagnóstico y de posibles propuestas que contenga, las personas estudiadas pueden sentirse usadas o no, pero sobre todo lo que se juega es el prestigio académico. Por eso una tesis es muy distinta de un informe para un Ayuntamiento, o de un trabajo para impulsar una empresa (y depende de qué tipo de emprendimiento se trate), y muy distinto de una estrategia de un movimiento social, por ejemplo. No es tanto que “quién paga manda”, pues aunque hay algo de verdad en esto, siempre hay un margen de maniobra, y estos procesos no son tan mecánicos, como que el jefe, el profesor, o el dirigente político, vayan a decidir lo que se pone en el informe. Pero cuando menos sí que se ve afectado el tiempo de dedicación, que es una cuestión esencial. ¿De qué vive el investigador mientras dura la investigación?¿Cómo marca esto de forma más o menos consciente todo el proceso? Estos son condicionantes que se han de poner a debate y que se han de tener en cuenta, pues no es lo mismo hacer un informe rápido porque hay alguna urgencia que atender, que disponer de financiación para hacer una investigación de varios años.”

 

Estas observaciones nos parecen pertinentes para indicar algunas limitaciones externas al campo discursivo y que sin embargo tienen efectos bien claros sobre los discursos generados. En lo que atañe a la especificidad propia de las reglas de formación discursiva de las tesinas, podemos deducir que hay una serie de rasgos comunes con cualquier otro trabajo académico o científico. Entre estas reglas de formación genéricas de todo trabajo científico o académico podemos indicar que tanto los marcos teóricos así como también la metodología son partes ineludibles de este tipo de trabajos. También lo son las bibliografías, las cuales hasta son requeridas bajo un tipo de formato específico. En este sentido podemos observar cómo las reglas de formación no operan únicamente como restricciones sino que también, como daremos cuenta en el desarrollo del presente trabajo, tienen efectos positivos en el orden del discurso.

 

Por otra parte, las prácticas y representaciones que son objeto de investigación de estas tesinas están insertos en un entramado de relaciones sociales en las que intervienen distintos actores. De ahí que los autores necesiten recurrir a textos que dan cuenta de las particularidades de este entramado, o la perspectiva a través de la cual se lo abordará, ya sea problematizándolo, por ejemplo, mediante lo que pueden definir como el espacio público (p.e. Corfas[18]) o dando cuenta de las particularidades históricas y concretas de un sistema de medios (p.e. Lorusso[19]), de un sistema de salud (p.e. Garriga[20]), etc. Esta contextualización del objeto suele realizarse en la introducción a la problemática (volveremos sobre este punto en el apartado 2.2.1 DEFINICIÓN de las Categorías Temáticas).

 

Para cerrar esta caracterización, indicaremos que el Estado de la cuestión no aparece en todas las tesinas (especialmente en el primer período), y que -en los casos en que suele estar- muchas veces se ha omitido la referencia a tesinas de investigación que ya habían abordado el mismo tema con anterioridad. Probablemente esto se deba a problemas de disponibilidad como los que he dado cuenta al hablar sobre los alcances y limitaciones de la muestra con la que yo mismo he trabajado y, por otro lado, con que tal vez no siempre se contó con un listado de tesinas aprobadas como los que actualmente la Dirección de la Carrera pone a disposición de los estudiantes, el cual ya es en sí mismo una herramienta de suma utilidad para una instancia de Estado de la cuestión. Así y todo, hubo valiosas excepciones como el caso de Rivas[21] que da cuenta del trabajo previo de Leone y Dutchein[22] sobre cáncer de mama; el de Lorusso[23] sobre la ley de prescripción de medicamentos genéricos que menciona la investigación previa de Efrón[24]; o el de Espósito, Vázquez y Vinderman[25]  respecto al de Chirdo[26], entre otros. El último de los casos citados resulta interesante en la medida que las conclusiones de Chirdo fueron decisivas para que Espósito, Vázquez y Vinderman tomaran ciertas precauciones respecto a la unidad de análisis.

Segunda aproximación. Orden enunciativo

Al adentrarnos en los aspectos enunciativos de las tesinas seleccionadas, podemos afirmar que estos textos forman parte de un entramado dialógico constituído por:

a) los enunciados que ellas mismas recortan (o producen) y analizan, es decir, el corpus de análisis;

b) los corpus teóricos y metodológicos y otras referencias bibliográficas afines o especializadas en el tema en cuestión.

Las tesinas de investigación son el producto de una práctica discursiva llevada a cabo por los estudiantes en las cuales –desde una posición de sujeto característica- articulan ambos conjuntos de enunciados y llegan a una síntesis, o mejor aún,  a un juicio sintético, en términos kantianos.

Los enunciados del punto b) pertenecen a una gran variedad de géneros entre los que se incluyen ponencias y charlas dadas en distintos encuentros académicos o científicos (congresos, jornadas, simposios), a los que podemos caracterizar por la presencia de un sujeto enunciador dotado de cierto estatuto que lo habilita para hablar del tema con autoridad. Diríamos, siguiendo a Foucault, que no cualquier individuo puede ocupar la posición de sujeto propia de estas formaciones. En esta primera aproximación corresponde dejar asentado que el saber, que en las sociedades modernas se halla objetivado por un título académico otorgado por el Estado (Bourdieu)[27], es el capital simbólico que habilita a los sujetos empíricos a ocupar estas posiciones de sujeto desde las cuales los enunciados tienen una carga de verdad que le es negada –por el Estado- a quienes no hayan incorporado estos saberes a través del sistema educativo oficial.

Muy distinto es el conjunto de enunciados que componen el grupo a) constituido generalmente por los corpus de análisis, donde podemos encontrar discursos que circulan en los medios masivos de comunicación –ya se trate de discursos periodísticos o piezas publicitarias, programas de ficción etc.-, entrevistas realizadas por los investigadores en su trabajo de campo; discursos o prácticas observadas durante una observación participante o no participante por parte del investigador, etc. En este caso conviven formaciones como las del grupo b) junto a otras múltiples formaciones cuyas posiciones de sujeto no se encuentran validadas por el saber, o dicho de otro modo, son descalificadas por el poder, descalificación que a veces cobra la forma de restricciones legales (como la sanciones dispuestas por organismos como la ANMAT). El problema del sujeto de la enunciación, o el problema de las posiciones de sujeto característico de las formaciones discursivas del campo Comunicación y Salud ocupa un lugar central en el presente trabajo y será desarrollado más adelante.

 

Bibliometría y Orden del discurso

Otra ventaja operativa de suma importancia- dado que el conjunto de tesinas seleccionadas alcanzaba un volumen razonablemente bajo como para permitirme volcar en una planilla de cálculo cada una de las bibliografías (en la que cada tesina podía encuadrarse dentro de las distintas categorías a construir, las cuales podían modificarse cuantas veces fuera necesario a lo largo del análisis y prácticamente sin ningún costo operativo), me propuse analizar las citas bibliográficas de modo sistemático, especialmente los que he caracterizado como grupo b en el apartado anterior, para indagar cuáles eran los autores y/o textos más citados, para qué se los citaba, si predominaban sus citas en alguna categoría pre-construída  en especial (me refiero tanto a aquellas categorías con las cuales sistematizamos el trabajo del 2012, y que veremos más adelante, como a aquellas categorías de índole temático que incluí dentro de este trabajo de profundización) o si, por el contrario, sugerían la necesidad de construir otro aparato categorial diferente al que haya estado empleando. La posibilidad de llevar adelante este tipo de análisis me puso en la búsqueda de herramientas metodológicas y conceptuales que fueran apropiadas para este tipo de preguntas, lo cual a su vez me llevó a indagar en técnicas bibliométricas, y antes que nada, a preguntarme qué era precisamente la bibliometría y cuáles podían ser sus aportes para esta investigación.

En los comienzos de la presente investigación, cuando apenas me proponía retomar el trabajo presentado en el año 2012 y profundizarlo a la luz de ciertos conceptos (formación discursiva, campo…) me lancé a la búsqueda de trabajos de relevamientos para ver si encontraba entre estos algunos que pudiera tomar como referencia. La primer investigación que me sirvió de modelo fue la de Carolina Moreno Castro (2003), que releva los trabajos sobre periodismo científico en España. Al igual que mi investigación, se trata de un estudio de carácter cualitativo y descriptivo. No obstante –además de no poner en juego una herramienta conceptual en especial, como lo son las formaciones discursivas en mi proyecto de investigación- la escasez del material relevado parecía resolver algunas cuestiones del orden operativo y metodológico. Por otra parte, no parecía presentar grandes problemas epistemológicos al momento de intentar una clasificación. Estas desventajas que presentaba mi trabajo se compensaban en principio con el hecho de que mis unidades de análisis se encontraban en dos sedes de la Universidad de Buenos Aires, mientras que las de Moreno Castro pese a ser escasas se encontraban dispersas por todo el Estado español. Ahora bien, retomando las desventajas operativas, me vi en la necesidad de encontrar las herramientas metodológicas apropiadas para un trabajo que pretendía ser más profundo en la elaboración de categorías y de analizar un entramado de textos y discursos que podían alcanzar cierto volumen y complejidad, lo cual me llevó a profundizar mi búsqueda. Sobre todo teniendo en cuenta que este volumen de información, analizado desde un punto de vista cualitativo, tenía que ver con un campo discursivo que me resultaba cada vez más desconocido en la medida que se alejaban de la comunicación y se aproximaban más a la salud (especialmente desde una perspectiva biologicista o biomédica). Con esto me refiero a que hay toda una serie de autores que hemos visto a lo largo de la carrera, muchos incluso en reiteradas ocasiones (empezando por Verón, del cual no me extrañó que en una de cada tres tesinas que leía se citara La Semiosis Social), los cuáles nos remiten de manera casi automática a una constelación de conceptos y a lo que Foucault (2011) denominaría un campo de aplicación o de utilización;  pero durante el relevamiento tuve que interiorizarme con toda una serie de autores cuya importancia y especialización desconocía, y en la medida que iban apareciendo no sabía si los volvería a reencontrar en otra tesina y podría retener sus nombres. ¿De qué modo podía sistematizar toda esta nueva información? Así fue como empecé a dar con una serie de trabajos de investigación de neto corte cuantitativo. Di con una tesis de licenciatura de la Universidad de la Plata (Boeris, 2010), a partir de la cual me propuse indagar si existía en el campo de la Comunicación y Salud ciertas redes de colaboración académica que constituyeran nodos discursivos en el entramado dialógico a analizar[28]; di con otro trabajo –que se acercaba más a mis propósitos- que indagaba en cuáles son los autores y textos más citados en revistas académicas estadounidenses especializadas en comunicación (Méndez-Rátiva, 2014); di, finalmente, con una serie de trabajos sobre publicaciones en revistas de medicina y sobre comunicación y salud (que autodenominados bajo ese rótulo, en realidad sólo se agotaban en la problemática de la relación médico-paciente). Ahora bien, las herramientas empleadas en este tipo de trabajos diferían mucho de las vistas a lo largo de la cursada. A primera vista me parecían más apropiadas para enfoques cuantitativos como los vinculados al concepto de información, lo cual me recordaba a su vez a aquel rasgo tan criticado de la primacía de la técnica en la modernidad: “La cuantificación como rasgo axial de la barbarie que se expresa en la primacía de la técnica: ese rostro que ofrece el dominio en la sociedad contemporánea”, como resumía Schmucler (1992) respecto a uno de los aspectos centrales de la crítica de la escuela de Frankfurt hacia el iluminismo. No obstante, este tipo de técnicas parecían suministrar algunas herramientas de utilidad para este tipo de trabajo, más aún en la medida que los discursos  que pretendía clasificar y analizar iba en aumento.

¿Hasta qué punto confiar en esos nuevos conceptos y metodologías qué se me aparecían una y otra vez bajo el nombre de bibliometría –o cienciometría, infometría, etc.- durante la búsqueda de trabajos análogos?

 

¿Qué es la bibliometría?

            Con términos como bibliometría, cienciometría e infometría se suele aludir a la ciencia o disciplina vinculada históricamente a la idea de que “es posible representar el conocimiento humano a través de la cuantificación de los documentos en los que éste se expresa y de los elementos que componen a éstos” (Jímenez-Contreras, 2000). Si bien a modo jocoso hay autores como Brodus que sitúan el origen de esta ciencia en el día que los bibliotecarios griegos de Alejandría se pusieron a contar los papiros que conservaban, lo cierto es que no es hasta el S. XIX en que se empiezan a explicitar algunos de sus fundamentos (Jiménez-Contreras, 2005). La bibliometría, cienciometría o infometría “ha puesto de manifiesto que, en la producción, circulación y consumo de ese conocimiento, la humanidad sigue ciertas pautas específicas puestas de manifiesto gracias a la investigación y métodos desarrollados por esta disciplina” [(Jiménez Contreras, 2000).

Podríamos agregar que la historia de esta disciplina está atravesada por la voluntad de verdad que rige el orden del discurso. Esta voluntad de verdad, como señalara Foucault, tiene su propia historia, “historia de los planes de objetos por conocer, historia de las funciones y posiciones del sujeto conocedor, historia de las inversiones materiales, técnicas e instrumentales del conocimiento” (Foucault, 2008:21). Es claro que para cuando surge la bibliometría –siglo XIX- esta voluntad de saber ya no era idéntica a la de la época clásica. “Pues esta voluntad de verdad, como los otros sistemas de exclusión, se apoya en un soporte institucional: está a la vez reforzada y acompañada por una densa serie de prácticas como la pedagogía, como el sistema de libros, la edición, las bibliotecas, como las sociedades de sabios de antaño, los laboratorios actuales. Pero es acompañada también, más profundamente sin duda, por la forma que tiene el saber de ponerse en práctica en una sociedad, en la que es valorizado, distribuido, repartido y en cierta forma atribuido”. En relación a esto último, la bibliometría parecería surgir como un conjunto de herramientas cuantitativas cuyo saber tiene una eficacia específica. Puede no sólo proveernos de herramientas capaces de medir el “impacto” o influencia de determinados textos (mediante índices de citación), o para dar cuenta de los niveles de colaboración científica (a través de índices de co-citación); sino que además pretende dar cuenta de la vida útil –o su contracara, el “envejecimiento”- de los textos científicos[29].

 

En lo que concretamente se refiere a la realización de la presente investigación, emplearemos métodos bibliométricos  relacionados con procedimientos internos al orden del discurso como lo son el autor y el comentario, que en nuestro caso se funden en uno sólo: la cita bibliográfica. Siguiendo a Foucault, el comentario, en el desfase entre el primer texto –supongamos La semiosis social de Eliseo Verón, el autor más citado en este relevamiento- y el segundo texto –cualquiera de las tesinas que lo citan- “permite construir (e indefinidamente) nuevos discursos: el desplome del primer texto, su permanencia, su estatuto de discurso siempre reactualizable, el sentido múltiple u oculto del cual parece ser poseedor, la reticencia y la riqueza esencial que se le supone, todo eso funda una posibilidad abierta para hablar. Pero, por otra parte, el comentario no tiene por cometido, cualesquiera que sean las técnicas utilizadas, más que el decir por fin lo que estaba articulado silenciosamente allá lejos. Debe, según una paradoja que  siempre desplaza pero a la vez nunca escapa, decir por primera vez aquello que sin embargo había sido ya dicho”.

 

El momento bibliométrico del presente trabajo es una primera instancia que nos sirve para orientar nuestra mirada, ya que el hecho de que un autor o un texto sean citados una cantidad de veces puede llegar a decirnos mucho, poco… o nada. En cambio preguntarnos para qué o cuándo se los cita, si es para refutarlo o para validarlo, a partir de qué momento se los empieza a citar, o a partir de qué momento se los deja de citar, cuáles son los temas y motivos (Segre, 1985) para los cuales se los cita, ya son preguntas que exigen respuestas de orden más bien cualitativo y se aproximan más a los objetivos de la presente investigación, cuyo enfoque -ante las propuestas que parecieran limitarse a medir información- pone por delante los aspectos de orden comunicacional del conocimiento.

El Campo de la Comunicación y la Salud

Para terminar esta introducción conceptual y metodológica, daremos una definición del Campo de la Comunicación y la Salud que es la siguiente: 

 

El campo de la comunicación y la salud está constituido por aquellas prácticas y representaciones que intervienen en los procesos de salud y enfermedad, y que son susceptibles de ser analizadas o trabajadas desde una perspectiva comunicacional.

 

El concepto de campo puede leerse en dos sentidos, en tanto campo de la enunciación (el conjunto de enunciados donde emergen estas formaciones discursivas) y en el sentido de espacio social en el que intervienen los agentes de la salud y de la comunicación, es decir, en el sentido que Pierre Bourdieu propone para dar cuenta de las prácticas de los agentes y del sentido que éstos le dan a sus prácticas. Mientras que la primer definición designa el campo enunciativo en el cual coexisten los enunciados concretos y reales –cuya demarcación se instituye en el análisis-, la segunda concepción es más bien utilizada como hipótesis de trabajo, es decir: antes que dar por sentada la existencia de un campo de la comunicación y la salud como algo dado de antemano, corresponde preguntarnos si efectivamente existe un campo de la comunicación y la salud y de ser así cuál es su especificidad. Milca Cuberli, quien  forma parte del equipo del Área de Comunicación y la Salud (FSOC-UBA), es una de las tantas investigadoras que pone reparos en este sentido. Al ser consultada al respecto en el marco de una de las tesinas analizadas lo definió como “un campo en formación”[30].

 

Esta distinción discursiva (campo de la enunciación) / extra discursiva (espacio social donde tienen lugar las prácticas, espacio también de los elementos formadores y del dominio de objetos) realizada por Michel Foucault y que es opuesta a la noción de enunciado de Mijail Bajtin (para quien los actos podían considerarse una respuesta a enunciados precedentes), nos sirve sólo en la medida que nos permite ver la autonomía y la eficacia de las reglas de formación discursivas y el modo específico en que positivamente han dado lugar a estos enunciados y no a otros. A propósito de los autores que estamos utilizando, ya hemos observado que Foucault no está interesado en el sujeto (el individuo real) sino en las posiciones de sujeto que caracterizan a las formaciones discursivas, posiciones que eventualmente los sujetos reales pueden ocupar; también hemos visto como, por el contrario, Mijaíl Bajtín se pregunta qué espacio hay para la creatividad del autor –refiriéndose, sí, a los individuos reales- en la elaboración de su teoría de los géneros y los estilos. Finalmente concluimos que para abordar la problemática del sujeto más allá de las posiciones habilitadas en y por las formaciones discursivas, es decir, para abordar las prácticas de los sujetos más allá del orden del discurso, es preciso dar cuenta de las determinaciones propias y específicas de la esfera cultural en donde se desenvuelven dichas prácticas. Bourdieu, siguiendo a Weber respecto a la autonomización de las esferas culturales que caracteriza la modernidad (proceso que va a la par del desencantamiento del mundo), afirma que en cada una de estas esferas puede observarse una autonomía respecto al capital económico pero cuya lógica puede ser explicada a raíz de la especificidad del capital simbólico que los agentes ponen en juego. Bourdieu reconoce no obstante, que el mérito de Foucault radica en analizar la eficacia propia del orden del discurso, que es donde se sitúa la mirada del presente trabajo.

 

He dado una noción -o mejor dicho dos- de campo, pero es preciso dar cuenta también dar una definición del concepto de Salud. En principio no podemos pasar por alto la ya clásica definición que dio la Organización Mundial de la Salud en su constitución de 1946 y vigente desde 1948:

“un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Esta definición, por lo que vemos, es bastante amplia e imprecisa. Tiene como ventaja la capacidad de incluir una gran variedad de temas, lo cual a su vez –como podremos observar más adelante- deviene en dificultad al momento de establecer límites claros y precisos para el relevamiento.

 

Kornblit (2000), por otra parte,  ha indicado que existen varias definiciones de salud en función de los actores sociales que las enuncian.  Su clasificación de las distintas definiciones, que resumo a continuación, nos sirve para problematizar la definición dada por la OMS que tomamos como punto de partida:

a) Concepciones médicas:

1)      Las concepciones somático fisiológicas según las cuales la salud es el bienestar del cuerpo y del organismo físico, mientras que la enfermedad comprende a aquellos procesos que alteran este bienestar. Se sitúan en el nivel fisiológico, y el éxito de los avances provenientes de las ciencias duras como la física, la química y la biología contribuyeron a que ésta fuera la forma fundamental de practicar la medicina, o sea, de diagnosticar la enfermedad y curar el organismo físico.

2)      La concepción psíquica de la salud es aquella que reconoce la estrecha interrelación entre la psique y el cuerpo en el organismo humano. En la historia de la medicina “la salud psíquica aparece como una categoría residual o, al menos, de importancia menor”. Su principal limitación –sobre todo en contraposición con las teorías y prácticas somático-fisiológicas- es la subjetividad y la indeterminación de sus manifestaciones.

3)      La concepción sanitaria de la salud es la propia de la salud pública como disciplina. “Se caracteriza –dice Kornblit- por tener un enfoque preventivo de los problemas de diversos grupos sociales diferenciados por edad, sexo, nivel socioeconómico, etc.”. Podríamos agregar que atañen a lo que Foucault denominó biopolíticas e implican, como señala Kornblit, la noción de normalidad: “desde el punto de vista estadístico, [la normalidad] se define en cada sociedad de acuerdo con un cúmulo de circunstancias económicas, sociales, del medio ambiente, climáticas, que condicionan lo que se considera aceptable o "normal" en cada sociedad. Una desviación de la "norma", en individuos o en grupos, no supone necesariamente un estado anormal, aunque indica al médico clínico o al sanitarista que existen algunos factores a los que se debe prestar especial atención”.

b)   Concepciones sociales:

1)      La concepción político-legal de la salud, según la cual es considerada un bien jurídico general de interés para todos y que debe ser tutelado por el Estado. Se extiende por todas las latitudes y sistemas políticos y aparece en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

2)      La concepción económica se impone en el mundo desarrollado debido a la importancia que la salud posee para la eficacia del factor humano en los procesos productivos, a los que aporta un elemento único y costoso”.

3)      La concepción cultural es aquella que define la salud como el estado de aptitud para el desempeño de roles sociales, por lo tanto este estado de aptitud se define tan variadamente como lo son los roles en cada sociedad.

 

Esta multiplicidad de definiciones, por un lado, nos remite a los desarrollos teóricos de Oszlak y O’Donnell (1981) respecto a cómo una cuestión –entendida como un “asunto socialmente problematizado”- se convierte -o no- en política de Estado a partir de las disputas de los actores sociales intervinientes. Por otra parte, cabe señalar que estas concepciones aludidas por Kornblit parecen no hacer referencia directa –tal vez sí tangencialmente, en el caso de la concepción económica y en la político legal- a los distintos sistemas de salud posibles y sus fundamentos económicos y políticos. Es decir, no tienen un carácter descriptivo ni prescriptivo que haga referencia a si un sistema es o debe ser público (estatal), privado o mixto, ni cómo deben asignarse los recursos, etc. lo cual nos reenviaría a toda una serie de cuestiones que atañen a la subjetivación de ciudadanos o consumidores que veremos emerger, más adelante, en algunas de las tesinas analizadas.

 


 

PRIMERA PARTE. CONSTRUCCIÓN DEL RELEVAMIENTO

 

1.     Delimitación del universo o área de pertinencia. Campos enunciativos asociados

 

Lo que hace a la pertinencia al campo de la Comunicación y la Salud viene dado principalmente por el tema de la tesina. El relevamiento en cuanto tal no es otra cosa que la revisión de los títulos y palabras clave, y la consecuente inclusión o exclusión de la tesina en función de ciertos términos, tarea que hemos emprendido en el año 2012 junto a M. S. Goyanes y Marina Isadora Planas de acuerdo a los criterios de inclusión/exclusión previamente consensuados con el equipo del Área de Comunicación y Salud.

 

Estas palabras clave, en algunos trabajos análogos a la presente investigación (como el de Bellón Saameñoa y Martínez Cañabate (2001) cuya búsqueda se realiza a partir de bases de datos como la del Indice Médico Español y Medline), suele recibir también el nombre de descriptores. Conviene señalar también que la noción de descriptor, acuñada por Calvin Mooers, proviene de una terminología propia de los sistemas de indización derivados de la teoría de la información, la cual no ha dejado de encontrar resistencia en perspectivas a menudo calificadas de humanistas que hacen hincapié en el hecho de que una máquina no puede reemplazar a un humano en un trabajo de indización. En el caso de las tesinas de la facultad cabe señalar que las palabras clave dejaron de utilizarse en el año 2000, con lo cual todo relevamiento o clasificación a partir de ese momento -al menos en una primera instancia- sólo puede realizarse a partir del título. Si el título no incluye ninguna palabra clave o descriptor corremos el riesgo de pasar por alto una tesina que sea pertinente, tal fue el caso de Damas rosadas: la pérdida de los sueños ilusionantes (Améndola y Jurado, 2008), tesis que quedó afuera del primer relevamiento y que descubrí de casualidad durante este trabajo de profundización (si mal no recuerdo apareció mientras buscaba por mi cuenta la tesina de Chirdo, que por el número de tesina debían estar en el mismo estante). Otro caso, aunque en este se trata de una tesina que sí había sido incluída en el relevamiento, es el de E - 24: un programa donde conviven la realidad y la ficción[31]. De no ser que, quienes hicimos el primer relevamiento, conocíamos de antemano que E – 24 era un reality show que trata sobre emergencias médicas en hospitales, probablemente hubiese quedado afuera. Podríamos decir, en este último caso, que la comprensión del tema de la tesina a partir de título –sin palabras clave adicionales- estaba garantizada por el hecho de que tanto el autor como quienes hicimos el relevamiento pertenecemos –o pertenecíamos- a un mismo colectivo semiótico, situado en una realidad espaciotemporal concreta en la que era de público conocimiento que E-24 era un programa de televisión que retrataba la realidad de médicos, enfermeras y pacientes en situaciones de emergencia (si alguien hiciese un relevamiento diez años después probablemente haya olvidado la referencia).

 

En algunos casos se vuelve necesario  pasar a una segunda instancia que implica adentrarse en el contenido mismo de las tesinas, ya sea en sus abstracts –si los tuviere- o en sus introducciones y conclusiones. Para esta primera etapa de inclusión/exclusión de tesinas hay una serie de trabajos como Automedicación de ansiolíticos. Bases para una campaña de bien público (Honig y Villafañe Molina, 2002) y La relación médico paciente (Di Fonzo, 2004), entre otros, para los cuales tal profundización no resulta necesaria, al menos no para resolver su pertinencia y decidir su inclusión. Puede decirse que esto se debe a que términos como automedicación y médico-paciente nos remiten a un universo de prácticas y representaciones que el común de la gente asociaría indudablemente con la salud, sumado al hecho de que si el autor lo ha colocado como título o palabra clave podemos suponer que pretendía que su trabajo fuera clasificado dentro del área temática que nos ocupa. En cambio en otros casos como el de Comunicación y medio ambiente: un análisis comunicacional de la ISO 14001 (Prieto, 1998) o La visión del cuerpo y el cuerpo de la visión (Daiban, 1997)[32], entre otros, que bien podrían formar parte de un relevamiento sobre medio ambiente y cuerpo, respectivamente, para su inclusión dentro de nuestro relevamiento debemos pasar a una segunda instancia de profundización que requiere adentrarse en los contenidos de dichos trabajos. En principio, éstos últimos dos ejemplos dan cuenta de campos enunciativos asociados, cuyas tesinas requieren ya un análisis más detallado.

 

Al hablar de los perfiles epidemiológicos de la Argentina, Spinelli amplía la mirada respecto a la tematización de la salud: “Pero no se trata solo de enfermedades, sino de problemas sociales. Tratar de asociar la solución de los mismos con la medicina no sería más que un éxito del proceso de medicalización descripto por Michel Foucault (Foucault, 1992).  Los problemas epidemiológicos que afectan a los conjuntos sociales tienen raíces causales en: las desigualdades sociales; la falta de controles sobre el medio ambiente y sobre los alimentos que consumimos; la falta de acceso a niveles básicos de educación, al agua potable y obras de saneamiento básico; la ausencia de una vivienda digna; y la carencia de empleo o empleos precarizados.” Este tipo de conceptualizaciones amplias respecto a los problemas de salud son las que nos inclinan a no contentarnos con los significados más estabilizados y a incluir investigaciones que incluyen determinadas problemáticas que inciden en los procesos de salud y enfermedad, como por ejemplo la problemática de la vivienda, el trabajo precario, etc. Ahora bien, en la medida que dichas investigaciones no tematizan el objeto de su investigación atendiendo a la incidencia que éstos tienen sobre procesos de salud, nos parece que no son pertinentes para su inclusión en el relevamiento. Por ejemplo, la investigación de Cardozo y Rivero (2003)[33] sobre trabajo precario en los call center podría incluirse en el relevamiento en la medida que se da cuenta de cómo la organización y los procesos de trabajo presentes en ese ámbito laboral afectan a los trabajadores, en todo caso sí podría tenerse en cuenta para futuros trabajos que sí tengan un interés en estos aspectos relacionados con la salud.

 

 

Durante la realización del presente trabajo, que tenía por objetivo cuestionar las categorías pre establecidas y desnaturalizar los límites y alcances de los conceptos utilizados hasta entonces, se encontraron al menos 5 áreas temáticas abordadas por tesinas que podrían quedar dentro o fuera de un relevamiento de comunicación y salud, dependiendo de la aproximación que haya hecho el autor respecto al objeto de investigación. Estas áreas temáticas, además de las ya mencionadas “medio ambiente” y “cuerpo”, son: “género”, “niñez” y “consumo” (este último en relación a la oposición entre la conceptualización de la salud como derecho frente a la salud como objeto de consumo, aspecto que vi emerger en varias tesinas durante el presente trabajo de profundización).   El trabajo de Panier von Lurzer (2011)[34] es un claro ejemplo de esta articulación de distintos conceptos y campos enunciativos asociados, tal es así que en la introducción sitúa su trabajo de la siguiente manera: “El ámbito de la salud, el consumo y los medios de comunicación es el tema elegido para abordar la privatización de los dispositivos de biopoder en la sociedad de control”. Este tipo de articulaciones supondrá otro desafío en el momento posterior de establecer una clasificación de índole temática tras esta primera instancia de inclusión.

 

Los siguientes cuadros muestran la cantidad de tesinas de la carrera que conformarían distintos campos enunciativos en torno a un tema, y la cantidad de casos en que estas tesinas se incluyeron dentro de nuestro relevamiento. En las columnas se distinguen aquellas que están incluidas dentro del relevamiento (columna titulada “Comunicación y Salud”)[35] de aquellas que no (bajo la columna “Otras”), mientras que en las filas señaladas como “Sí” y “No” se distinguen aquellas que tratan sobre el tema que da título a cada cuadro. Por ejemplo, hay 97 tesinas sobre género de las cuales 8 se incluyeron dentro del relevamiento por considerar que en mayor o menor medida la salud aparece abordada durante su desarrollo (cuando no es su tema central).

 

Género

Comunicación y Salud

Otras

Total general

No

194

2692

2886

 

8

97

105

 

Total general

202

2789

2991

Infancia y adolescencia

Comunicación y Salud

Otras

Total general

No

188

2687

2875

14

102

116

Total general

202

2789

2991

 

Deporte

Etiquetas de fila

Comunicación y Salud

Otras

Total general

No

199

2739

2938

3

50

53

Total general

202

2789

2991

 

Retomando la cuestión de la heterogeneidad y la dispersión, y su posible neutralización bajo determinadas clasificaciones (que pretendíamos ilustrar con estos cuadros), si pensamos los temas como signos, y al problema de la significación en relación a un fondo que nos remite a un continuum de sentido -del mismo modo en que Saussure pensaba el continuum de sentido que hay entre los signos de un sistema como el de la lengua- podríamos decir que algunas tesinas se ubican en la frontera entre las que son pertinentes a la temática comunicación y salud  y todas aquellas que tangencialmente tocan el tema pero gravitan o anclan su sentido sobre otras áreas temáticas. Esto se puede apreciar claramente en aquellas que incluyen en su elaboración la perspectiva de género como por ejemplo “cuerpo bello y salud perfecta” (Skobala, 2008)[36], la cual fue incluída en el presente relevamiento pero que bien podría incluirse también dentro de un relevamiento de tesinas pertinentes al tópico “género”, dentro de una serie que incluiría a trabajos como los de Sabbatellli y Saccomano (2003)[37], Cortés (2006)[38], Olleta y Villanueva (2009)[39] y Schmidtke y Dalmasso (2010)[40], entre otros, que si bien he dejado afuera hay algunas que podrían enriquecer una investigación de comunicación y salud que haga hincapié en las representaciones femeninas en medios masivos de comunicación y las articule con alguna problemática de salud. La tesina de Giménez Corbera (1994)[41], que sí fue incluída dentro del relevamiento por abordar el vínculo entre la bulimia y la anorexia y los modelos de cuerpo que impone la moda femenina, nos inclinaría también a incluir otra serie de trabajos como los de Salles (1997)[42], Ruitti Lamotne (2007)[43], Ceballos Amerise y Vivona (2008)[44], los cuales también tratan sobre la cuestión de la moda femenina, pero por no abordar centralmente problemáticas relacionadas con la salud he decidido excluir. Siguiendo con la cuestión de género, en el trabajo de Cejas[45] también puede observarse que si bien se habla de nuevas tecnologías reproductivas (NTR) el tema principal es cómo inciden éstas en las luchas feministas. Ahora bien, el lugar central que ocupan las NTR es tal que en este caso quedan dentro de la frontera del relevamiento. Estos ejemplos no agotan la problemática de lo que yo denominaría  campos enunciativos asociados[46], pero bastan para ilustrar la dificultad de establecer límites claros para un relevamiento.

 

En relación al interés que motivó mi acercamiento al área de comunicación y salud, al utilizar el descriptor trabajo la búsqueda me devolvió 44 tesinas, ninguna de las cuales figura dentro del relevamiento sobre Comunicación y Salud. No obstante, la investigación de Eduardo Ale Monserrat sobre cartoneros[47] (que incluí dentro del listado de tesinas sobre medio ambiente, a pesar de que tampoco aparecía incluída dentro de ese subconjunto al apelar a los descriptores utilizados para la conformación de este listado), me parece un caso excepcional que puede articular tres campos enunciativos: medio ambiente, salud y trabajo –un trabajo caracterizado por la informalidad, a veces negado como tal, pero que al fin y al cabo no deja de ser trabajo, y al mismo tiempo tal vez se trate de uno de los máximos exponentes de trabajo insalubre. La otra excepción es la de Morán y Romano (1994)[48] sobre la seguridad en Atucha I, también omitida en los relevamientos anteriores y que tampoco es devuelta por el descriptor trabajo sino que fue encontrada a partir de la lectura lineal del listado completo de tesinas y reparando en ella -probablemente- al tener conocimiento de que se trata de una central nuclear y los peligros que entrañaría para la salud en caso de un accidente (no sólo para los trabajadores de la central sino también para las poblaciones cercanas). Eso me llevó a ensayar otras búsquedas con el término seguridad, para ver si se me había escapado alguna sobre “seguridad laboral” o “higiene y seguridad” otros de los tantos descriptores que podrían designar un trabajo vinculado con mi interés inicial en la realización del relevamiento. Pero el conjunto de tesinas devueltas por el descriptor seguridad tienen más que ver con el significante cuyo valor es el de la problemática de los hechos delictivos[49], siendo este caso de Morán y Romano una excepción.

 

Como se puede ver, el problema de la definición del tema, crucial para la inclusión o exclusión de las tesinas dentro del relevamiento (y que atañe también, en nuestro caso, a la posterior clasificación temática), en la medida que nos alejamos de los significados más estabilizados, se vuelve sumamente complejo. Requiere además, de lo que Voloshinov denominaba comprensión (en oposición a reconocimiento): “El proceso de comprensión no puede de ninguna manera ser confundido con el proceso de reconocimiento. Son profundamente distintos. Sólo un signo se comprende, mientras que una señal se reconoce. Una señal representa una cosa unitaria, internamente inamovible, que en la realidad no sustituye nada, no refleja ni refracta nada, sino que aparece simplemente como un medio técnico para indicar la presencia de uno u otro objeto (determinado e inamovible), o bien alguna acción (asimismo determinada y estática)” (Voloshinov 2009:109).

 

Un caso que vale la pena mencionar es el del descriptor muerte, noción que ha ido apareciendo en distintas tesinas –por ejemplo, Minervino y González Gartland (1997)- y que de algún modo se relaciona con su opuesto, la noción de vida. En diversos temas los conceptos de vida y muerte devienen en materia de discusión y conflicto entre diversas perspectivas (principalmente entre ciencia y religión), por ejemplo en torno al uso de células madre[50][51] o la interrupción voluntaria de embarazo, temas que han sido objeto de algunas de las tesinas relevadas. No obstante, tras un análisis minucioso de las tesinas que tratan especialmente acerca de la noción de muerte[52], estas han sido descartadas por no abordar la problemática desde una perspectiva que ponga en relación dicha noción con problemáticas que refieran a la salud[53]. Esto no quita que estas mismas tesinas hagan referencia a cuestiones que también han surgido en el relevamiento. Por ejemplo, la de Frau Olivera y Emanueli (1998), quienes en un momento, al hacer una breve reseña sobre la evolución histórica de esta noción, señalan la aparición del discurso de la salud pública y el higienismo; el modo en que la muerte pasa del ámbito público de orden comunitario a uno privado recluido en el ámbito familiar; etc,

 

Por lo tanto, la tarea de relevar no sólo implica la tarea de incluir las investigaciones pertinentes sino el trabajo de excluir aquellas que a priori habían sido incluídas pero que una posterior lectura nos sugiere que sus contenidos no ameritan la inclusión.

 

En conclusión, tras una primera selección realizada en conjunto con Goyanes y Planas, realizada a partir de una lectura lineal del listado de tesinas, me he valido luego del uso de descriptores que a modo de señal me indicaban la presencia de ciertas palabras[54] cuyo significado estabilizado es utilizado normalmente en enunciaciones que se refieren a determinadas áreas temáticas. Pero para comprender la significación del tema de cada tesina y proceder a una correcta inclusión de éstas dentro de un relevamiento sobre comunicación y salud debemos ir más allá del mero reconocimiento de las señales y entrar en el terreno de los signos. Para la doble tarea de inclusión y clasificación, la comprensión en términos de Voloshinov no puede ser sino la herramienta más adecuada: “Comprender un enunciado ajeno significa orientarse respecto de él, encontrarle un lugar apropiado en un contexto correspondiente”.

2.     Clasificación de las tesinas.

Solucionado el problema de la pertinencia –se puede admitir que esta solución es provisoria y siempre discutible- lo que sigue es adentrarnos en la cuestión de la clasificación. En el relevamiento del año 2012 hemos clasificado a las tesinas de acuerdo a su abordaje, enfoque o perspectiva de investigación, a partir de categorías que fueron consensuadas por el equipo del Área Comunicación y Salud. En el presente trabajo revisaré dicho aparato categorial e intentaré retomar los intentos de clasificación de orden temático que existieron en relevamientos anteriores.

2.1.1  Categorización por abordajes, enfoques o perspectivas de investigación. Clasificaciones previas

Las categorías utilizadas en el relevamiento del 2012 y retomadas en este trabajo no difieren demasiado de las propuestas por Lois-Cuberli (DISCURSO (análisis comunicacional, construc. Disc.); CAMPAÑAS (bien público, prevención, análisis); REPRESENTACIONES SOCIALES; ESTRATEGIAS COMUNICACIÓN; ANÁLISIS  Y PLANIFICACIÓN COMUNICACIONAL (comunicación organizacional, diagnóstico y planificación); PERIODISMO (investigaciones, publicaciones); COMUNICACIÓN Y CULTURA) e incluso también guardan  ciertas relaciones de inclusión con las “áreas de investigación y discusión centrales” en los que Petracci y Waisbord agrupan los distintos artículos que conforman Comunicación y Salud en la Argentina (Petracci et al, 2011).

 

 

(Cuadro1)

Categorías utilizadas en
Comunicación y Salud en la Argentina

Categorías Relevamiento

Área Comunicación y Salud FSOC-UBA (2012)

La salud en los medios

1.     PUBLICIDAD (sobre el abordaje de la salud
como productos)

2.     MEDIOS (discursos sobre salud en medios)

Campañas e intervenciones en salud

3.     CAMPAÑAS (tanto del Estado como de
Asociaciones Civiles)

4.     COMUNICACIÓN INTERPERSONAL-GRUPAL-
PROCESUAL-COMUNITARIA-COLECTIVA

Comunicación médica institucional

5.     INSTITUCIONES / COMUNICACIÓN
ORGANIZACIONAL Y SALUD

Comunicación y políticas de salud

6.     SUJETOS DE DERECHO

7.     EPISTEMOLOGÍA-ONTOLOGÍA-
FILOSOFÍA-ENSAYÍSTICA

 

En la clasificación propuesta en el 2012 aparece una categoría más, en la que se ubican todas aquellas tesinas que abordan una cuestión desde una perspectiva que problematiza la construcción de ciertos conceptos (filosóficos, ontológicos o epistemológicos), mediante una aproximación que tiene que ver más bien con el ensayo y cuyo eje no está situado necesariamente en una investigación de carácter empírico. Esta categoría, ausente en las propuestas anteriores, se reveló como una de las predominantes tras el relevamiento realizado por el área de Comunicación y Salud.


2.1.2 DEFINICIONES de las categorías de clasificación por tipo de abordaje, enfoque o perspectiva de investigación

En el presente trabajo, a diferencia de los trabajos precedentes, realizaremos una definición de las categorías utilizadas en la clasificación por enfoque o perspectiva de investigación. Estas definiciones no persiguen ninguna profundidad ni complejidad si no, por el contrario, alcanzar un máximo nivel de operatividad y agrupar la mayor cantidad de investigaciones en función de los fines que éstas persiguen, independientemente de otro criterio que no sea el tipo de objetivo que se proponen.

1. PUBLICIDAD (sobre el abordaje de la salud como productos o servicios). Análisis y/o propuestas de Estrategias publicitarias que persiguen la venta de productos o servicios que tengan (una supuesta) incidencia en procesos de salud y enfermedad.

2. MEDIOS (discursos sobre salud en medios). Análisis de discursos que circulan en los medios masivos de comunicación –por fuera de los espacios publicitarios, aún cuando estos penetren los espacios de programación tradicional- y tienen como referente a algún tema relacionado con la salud (enfermedades, trastornos, prácticas vinculadas con los procesos de salud y enfermedad); se incluyen aquellas investigaciones que se centran en la instancia de producción o de recepción. También forman parte de esta categoría aquellas que proponen un programa para radio o TV.

3. CAMPAÑAS (tanto del Estado como de Asociaciones Civiles). Análisis y/o propuestas de Campañas de prevención de enfermedades o trastornos, o de promoción de hábitos saludables, en medios masivos de comunicación.

4. COMUNICACIÓN INTERPERSONAL – GRUPAL – PROCESUAL – COMUNITARIA -COLECTIVA. Análisis y/o propuestas de intervención en comunicación y salud en términos de comunicación interpersonal, grupal, procesual, comunitaria o colectiva. Incluye los estudios sobre la relación médico-paciente, Campañas de prevención o promoción a nivel comunitario, grupos terapéuticos, etc.

5.INSTITUCIONES / COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SALUD. Análisis y/o propuestas de estrategias publicitarias para poner en conocimiento del público la existencia o accionar de determinadas instituciones públicas o privadas.

6.SUJETOS DE DERECHO. Esta categoría aparecía entre las consensuadas por el área de comunicación y salud con miras al relevamiento que hiciéramos en el año 2012. Al avanzar en mi propia investigación, y por razones que daré más adelante (ver página 90) fue finalmente descartada. No obstante, daré la definición operativa que utilicé durante la clasificación antes de llegar a la conclusión de que esta categoría deber ser descartada. Se refería a derechos reivindicados por (o para) un actor determinado, que por lo general persigue –o para el cual se persigue- la sanción, reglamentación o cumplimiento de una norma que haga efectivos esos derechos. Una ley que afecta a toda la ciudadanía no beneficia a priori a un sujeto en particular, pero una que afecta a los niños o a las mujeres, por ejemplo, se encasillaría dentro de este apartado. Más allá de que a este planteo pueda objetársele que cualquier ley, si bien beneficia a todo “ciudadano” –ente abstracto que proclama una igualdad formal-, trabaja en última instancia sobre (o “contra”, si es que la trata de revertir) una desigualdad real.[55]

7.EPISTEMOLOGÍA-ONTOLOGÍA-FILOSOFÍA-ENSAYÍSTICA. Al momento de establecer esta categoría nos referíamos de modo general a aquellas que se alejaban de los trabajos de investigación y se aproximaban más hacia el género ensayístico. Un año más tarde, el 3 de diciembre de 2013, el Consejo Directivo de la Carrera de Ciencias de la Comunicación establece un reglamento en el que a modo de orientación fija una tipología de las tesinas[56] que contempla este tipo de trabajos y de cuya caracterización tomaré algunas definiciones que me parecen pertinentes, en relación al tipo de trabajo que preveíamos clasificar bajo esta categoría:

 

·         “[Este tipo de trabajo] no implica los pasos metodológicos y de construcción de corpus de una investigación.”

·         “En este tipo de tesinas el énfasis está puesto en la argumentación y el contrapunto con otros puntos de vista.”

·         “[El ensayo] prescinde de la explicitación del aparato teórico-metodológico, lo cual no significa que no lo contemple. De hecho requiere la delimitación e interpretación de un tema o problema, la exploración de fuentes bibliográficas, la documentación, la formulación de hipótesis o preguntas y su respuesta fundamentada”

·         “El ensayo no exige pruebas ni demostración científica pero sí una sólida estructura argumentativa. En este sentido, y a diferencia de la tesina, es un género considerablemente libre en tanto que deja un margen más amplio a la subjetividad, con la incorporación de opiniones, valoraciones personales y el comentario crítico de otros puntos de vista.”

Como se podrá observar, al definir las categorías no me he referido al tipo de técnicas de investigación utilizadas, dado que tras haber sido sometidas a análisis no he observado ninguna especificidad más allá de las obviedades. Por ejemplo, la lectura de textos especializados suele caracterizar –como era de suponer- el tipo de tesinas de carácter ensayístico del mismo modo que el análisis del discurso en búsqueda de creencias parecería ser por definición propia del abordaje que hemos denominado “MEDIOS…”. No obstante el análisis del discurso en búsqueda de creencias fue utilizado por Zangone[57], sólo que su corpus en lugar de estar constituído por discursos publicados en medios de comunicación estaba conformado por debates parlamentarios. Lo mismo puede decirse del análisis de Padawer que incluye el análisis de las leyes que regulan lo relacionado con las personas afectadas por alguna discapacidad[58].

Lo que parecería definir a la categoría “MEDIOS…” es, en todo caso, la unidad de análisis, el soporte mediático. Pero no es lo mismo colocarse en el plano del discurso que en su instancia de producción, o en ambas cosas. El incluir la instancia de producción podría requerir del análisis organizacional de los medios en cuestión y quizás entrevistar a los sujetos que forman parte de dichos medios, tal como lo hizo, por ejemplo López[59]. Las tesinas de tipo ensayístico, a su vez, podría apoyarse a veces en un análisis previo que podría ser de carácter semiótico, como el que sustenta el trabajo de Piccinini y Torreche[60], quienes además realizaron entrevistas y practicaron la observación participante.

Clifford Geertz solía decir que para comprender una ciencia hay que atender a lo que hacen los que la practican. Pero aclaraba que la etnografía no es “seleccionar a los informantes, transcribir textos, establecer genealogías, trazar mapas del área, llevar un diario, etc. (…) no son estas actividades, estas técnicas y procedimientos lo que definen la empresa”, sino un tipo de esfuerzo intelectual que él llamaba –tomando un concepto de Gilbert Ryle- “descripción densa”. Análogamente, podríamos afirmar que no son las técnicas de investigación lo que definen las perspectivas de abordaje que intentamos sistematizar, sino un tipo de práctica discursiva concreta, que eventualmente puede hallar un tipo de unidad de análisis privilegiado que requiera un tipo de técnica en particular. Para definir las categorías, en nuestro caso, hemos optado por analizar el sujeto de la práctica que emerge en dichos enunciados.

 

En los siguientes cuadros se da cuenta de las principales líneas de investigación. En primer lugar en términos generales y luego de acuerdo al año de presentación.


 

 

 

Description: PERSPECTIVAS

 



Description: ENFOQUES POR AÑO


 

2.2 Clasificación temática

Este criterio de clasificación no fue utilizado en el relevamiento del año 2012, a pesar de que sí estaba presente en el relevamiento de Lois-Cuberli a partir del cual comenzamos a trabajar. Es un criterio que me parece importante rescatar por una serie de razones: en primer lugar, tratándose de un relevamiento de tesinas, cabe destacar que estas implican un proceso secuencial que comienzan precisamente con la selección de un tema, seguida de “la búsqueda de material para abordarlo, su configuración en un trabajo de investigación y su exposición definitiva” (Mendicoa, 2000); en segundo lugar, y cómo hemos visto anteriormente, el tema de la tesina es lo que ha definido su pertinencia al campo, y habida cuenta de que el relevamiento tiene como objetivo servir de guía a quienes pretendan desarrollar un trabajo de investigación vinculado a la comunicación y a la salud resulta oportuno pensar algún tipo de ordenamiento que facilite la búsqueda de acuerdo a los temas abordados; por último, nos habilita un cruce con el criterio de abordaje o enfoque que es el que finalmente pone de relieve las líneas de investigación más frecuentes.

En este caso propongo encarar esta categorización –a diferencia de los criterios utilizados en el relevamiento de Lois y Cuberli- en dos niveles, a los que podemos llamar tema y subtema, que permitiría alcanzar un grado de precisión aún mayor. Por ejemplo, la categoría enfermedades incluiría los subtemas SIDA, gripe aviar y cáncer (por nombrar sólo a las enfermedades que directa o indirectamente fueron tema de alguna tesina a través de distintas perspectivas de investigación); mientras que la categoría salud sexual y reproductiva incluiría los subtemas embarazo, parto, métodos anticonceptivos y aborto. Otro caso que me parece de interés sería la distinción entre medicamentos de venta libre y  medicamentos bajo receta, toda vez que éstos últimos implican estrategias de marketing orientadas hacia el médico prescriptor (hacia quienes deberán dirigir sus esfuerzos los agentes de venta de las compañías farmacéuticas)[61] mientras que en los primeros se dirigen directamente hacia el consumidor[62].

La relación entre tema y subtema que propongo se asemeja a la de tema y motivo propuesta por Segre: “oposición de complejo a simple, de articulado a unitario; y también de idea a núcleo, de organismo a célula”. Por otra parte, al referirme al tema (o subtema), me referiré en realidad a los significados más estabilizados y menos a la situación concreta y real de cada enunciado (lo cual nos impediría toda tentativa de generalización), es decir, me tomo la licencia de invertir los sentidos que Voloshinov le da a estos términos:

 

“Una significación determinada y unificadora, un sentido único, pertenecen a todo enunciado en cuanto totalidad. Llamaremos tema a este sentido de un enunciado total […] El tema de un enunciado, en realidad, es  individual e irrepetible, como lo es el mismo enunciado. Aparece como la expresión de una situación histórica concreta por la que fue originado el enunciado […] Junto al tema o, más exactamente dentro del tema, el enunciado posee también un significado. A diferencia del tema, entendemos por significado todos los aspectos repetibles e idénticos a sí mismos en todas las repeticiones del enunciado. Desde luego, se trata de aspectos abstractos […] Por otra parte, el tema debe apoyarse en cierta estabilidad de la significación, de lo contrario, perderá su nexo con los enunciados anteriores y posteriores, esto es, perderá su sentido por completo”. (Voloshinov 2009:159-160).

 

O sea, para nosotros tema y subtema se corresponden más bien con la caracterización que Voloshinov hace del significado: “El significado, fundamentalmente, nada quiere decir y tan solo posee una potencialidad, una posibilidad de significación en un tema concreto”.

2.2.1 DEFINICIÓN de las Categorías Temáticas

Durante el mismo trabajo de clasificación y construcción de categorías me he encontrado con problemas que no radican en el mero uso operacional de una lógica sintética o analítica, sino con cuestiones de índole ética y/o política. Por ejemplo, clasificar una tesina que habla sobre la marihuana bajo el rótulo “adicciones” podría suponer una toma de posición (y tal vez un desconocimiento de los usos y efectos de la sustancia) respecto a esta problemática. El desconocimiento -parcial o absoluto- de los temas que se pretenden clasificar podría llevarnos a cometer errores groseros si es que nos orientamos únicamente por el sentido común, lo cual queda bien ilustrado en el trabajo de Marqués de Almeida[63] donde se pone en evidencia el desconocimiento de los realizadores que abordaron la temática de las drogas a lo largo de la historia del cine argentino (hasta el advenimiento del Nuevo Cine Argentino, donde se dan una serie de rupturas, también, en este orden). Si en lugar de la categoría adicciones eligiéramos el término drogas, también deberíamos estar atentos a las connotaciones que puede tener dicho término, más allá de que en términos denotativos pudiera resultar apropiada.

 

En las investigaciones en comunicación y salud las temáticas abordadas son –en el nivel de sus propias definiciones- objeto de disputa entre distintos actores y al mismo tiempo cada definición implica una toma de posición (Oszlak y O’ Donell, 1980) de la cual se supone que se deben desprender líneas de acción coherentes. Nuestra definición de las temáticas no puede pasar por alto estas disputas –que en varias tesinas se pone de manifiesto- ni desconocer los posicionamientos de los distintos actores. Estos enfrentamientos en el plano discursivo ya ponen en evidencia la dimensión social de las problemáticas de la salud, muchas veces negada o menospreciada por el saber médico hegemónico.

 

Los actores intervinientes y las relaciones de fuerza entabladas en sus disputas, por lo tanto, merecen ser tenidos en consideración no sólo para la definición de las áreas temáticas del presente relevamiento sino, en términos más generales, en cuanto elementos formadores del campo enunciativo.

 

Esquemáticamente podríamos hablar -siguiendo a la caracterización que hace Oszlak (2011) respecto a los niveles de análisis- de que existe una mirada micro y una mirada macro, dependiendo, como veremos más adelante, de la perspectiva de investigación adoptada. En algunos casos la investigación consiste precisamente en las relaciones de fuerza tomadas hacia el interior de alguna unidad de análisis (por ejemplo, un hospital –o más particularmente un área específica de este- un medio de comunicación en particular –o quizás algunas áreas específicas del mismo- o un entramado particular, como el que se establece entre los médicos y los agentes de venta de los laboratorios), para lo cual interesa una microsociología de las interacciones cuya metodología suele incluir técnicas cualitativas que abarcan la observación participante, diversas modalidades de encuestas, entrevistas en profundidad, etc. Si miramos con atención al interior de una organización hospitalaria, por ejemplo, veremos que alrededor de (o entre) los médicos y los pacientes pueden haber distintos actores que pueden facilitar o complicar aún más los tratamientos. Cremona y Román[64] analizan, por ejemplo, las relaciones y tensiones que emergen entre médicos, pacientes, enfermeras y familiares –sobre todo las madres- de los pacientes; y Améndola y Jurado[65] abordan la historia y actualidad de un equipo de voluntarias de un hospital de Vicente López. En el caso de los estudios referidos a los discursos sobre salud en medios de comunicación, sobre todo aquellos centrados especialmente en la instancia de producción, también se da cuenta de estos escenarios y los conflictos de intereses engendrados en la interacción de los distintos actores que los componen. En este último caso la teoría del periodismo aporta una serie de figuras que Stella Martini reúne en Periodismo, noticia, noticiabilidad -una de las obras más citadas dentro de la categoría MEDIOS- como el gatekeeper. En algunos casos, a partir de un análisis socioeconómico de las relaciones de producción y de propiedad puede emerger datos significativos: en el trabajo de López[66], por ejemplo, se consigna que Julio César Saguier y Héctor Magnetto, CEOs de La Nación y Clarín, respectivamente, comparten la Comisión Directiva de la Asociación de Empresarios Argentinos con miembros de Medicus (empresa dedicada a servicios de medicina prepaga), Laboratorios Bagó, Bayer, Droguería del Sur (del rubro medicamentos), Mastellone, Sancor y Quickfood (industria alimenticia); a raíz de esto la pregunta de investigación en torno a la capacidad de que los intereses comerciales influyan sobre los contenidos de estos medios resulta, por lo menos, pertinente. Al finalizar la investigación –en la cual los ejecutivos de cuenta admiten que el área comercial y la redacción trabajan en conjunto, lo cual, por otra parte, se niegan a admitir en el área de la redacción - concluye que el 70% de las noticias de salud en el diario Clarín se corresponden con intereses comerciales mientras que en el diario La Nación esto se constató para el 54% de los casos.

 

En otros casos, la contextualización que sitúa el objeto en este haz de relaciones se coloca en un nivel macro en el que se busca identificar los posicionamientos de distintos sectores frente a determinada problemática. Las investigaciones sobre la cuestión del aborto son un claro ejemplo.

 

 Independientemente del nivel de análisis (micro, meso, macro), lo que resulta de interés para nuestra investigación son las reglas de formación que se desprenden de las disputas libradas entre los actores intervinientes. En este sentido, cabe preguntarse cuál es el rol del Estado y si el Estado como tal puede concebirse como  un actor en sí mismo o como un espacio de disputa central. Volveremos sobre este punto en la tercera parte del presente trabajo (ver apartado El estatuto del médico y la regulación estatal del orden del discurso), por el momento me parecía imposible hablar sobre la construcción de categorías temáticas que sean ajenas a las disputas libradas en el espacio social en la que se juega la definición misma de cada tema o cuestión, donde los distintos actores intervienen en la significación de los temas a través del acento valorativo (Voloshinov) que le imprimen en sus enunciados.

 

3.     PRINCIPALES TEMAS DE INVESTIGACIÓN

A partir de las consideraciones expuestas precedentemente, el relevamiento quedaría compuesto de los siguientes temas (ver cuadro 2).

 


Description: TEMAS


 

 

 

Y a su vez –retomando el primer criterio de clasificación- cada tema es abordado desde distintas perspectivas, como lo ejemplifica el siguiente cuadro del subtema VIH-SIDA perteneciente a la categoría Enfermedades Transmisibles.

Description: tema_VIH_SIDA

EPÍLOGO A LA PRIMERA PARTE. SOBRE LA ELECCIÓN DEL TEMA

 

Una línea de investigación que escapa a los objetivos del presente análisis pero creemos digna de mención, en la medida que pudimos observar que ha dejado huella sobre los enunciados analizados, se refiere a la instancia previa de elección del tema. En relación al análisis realizado por Valesi (2010), creemos que para futuras investigaciones que apunten a dilucidar esta cuestión deberían incluir, para el caso de que se vuelva a utilizar una entrevista semi-estructurada, un ítem que brinde la posibilidad de incluir respuestas relacionadas con las ventajas o pre-disposiciones para la investigación que pueden vincularse con el hecho de estar trabajando en alguna entidad pública o privada relacionada con el objeto de investigación.

Si bien este autor menciona que las opciones del multiple choice se derivaron de respuestas dadas abiertamente en algunas entrevistas previas nos llama la atención que ningún entrevistado haya mencionado estas cuestiones que en nuestro relevamiento han surgido naturalmente ¿Serán estas articulaciones entre la elección del tema y la trayectoria -actual o potencial- del investigador una característica de ciertos temas (como, en nuestro caso, la salud) y no de otros? ¿Será una particularidad de esta y otras áreas de investigación o una generalidad no detectada en las entrevistas realizadas por el investigador y omitidas, por lo tanto, en las respuestas  sugeridas? Asimismo, y retomando las respuestas recibidas por Valesi en el transcurso de su investigación considero que las predisposiciones morales que el autor resumió bajo la noción de “ética de la tesina” no pueden tenerse en cuenta por fuera de las consideraciones de Pierre Bourdieu respecto a las explicaciones moralistas que dan los actores respecto a sus propias prácticas.

Otros casos que merecen la pena destacarse en relación a la elección del tema es el de aquellos autores que padecieron o padecen algún síntoma, trastorno o enfermedad y deciden tomarlo como objeto de investigación. La tesina sobre dislexia[67] (Pereda, 1998) y la de trastornos de ansiedad[68] (Cáceres Ocampo, 2010) encontraron su motivación en este hecho y desde nuestro punto de vista revisten un interés adicional en torno a la noción de sujeto, cuestión que ahondaremos al problematizar la clasificación de tesinas.

 

 



[1] Como se podrá observar, el marco teórico y la metodología ocupará buena parte del presente trabajo, excediendo las secciones específicas que normalmente se le adjudican y ocupando algunas líneas de la primera parte, aquella que da cuenta de las dificultades conceptuales y metodológicas propios de todo trabajo de clasificación.

[2] El desarrollo de Segre está pensado explícitamente para el análisis literario, no obstante creemos que algunos de sus lineamientos, como los que seguiremos en el presente trabajo, pueden aplicarse a la literatura científica y/o académica.

[3] De haber contado con una computadora portátil esta parte del trabajo probablemente se hubiese reducido a la mitad y se podría haber extendido la muestra del análisis bibliométrico.

[4] Macía, A.; V. Maenza y Verónica Reffle (1993):  Planificación para la problemática cólera. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[5] Erba, Carla Elizabeth (2010): Sitios web e industria farmacéutica en Argentina. Propuestas para una gestión integral de la comunicación digital. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[6] Vainstub, Esther Liliana (1995): El peso de la mujer La delgadez como valor social, político, cultural y económico. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[7] Korovsky, Santiago (2011): Salir a escena. Un documental sobre el proceso de externación de dos internas del Hospital B. Moyano (audiovisual). Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[8] Merlo , Carolina y Andrea Rocío Rojas (2013): La mediatización de la enfermedad: Cuestión de Peso y el tratamiento de la obesidad como reality show – Audiovisual. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[9] Etcheverry, Martín (2013): Gripe A (H1N1) ¿Cómo se comunicó la pandemia? (AUDIOVISUAL). Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[10] Para ser más precisos deberíamos decir que la relación de los discursos analizados –las tesinas- con el orden de lo empírico está mediada la mayoría de las veces por los discursos que éstas mismas analizan y/o producen.

 

[11] En el presente relevamiento he restituído las tesinas que abordan temáticas medioambientales, que habíamos decidido excluir en el relevamiento anterior.

[12] En este apartado nos basaremos en la teoría esbozada por Mijail Bajtin, que tal como señalara Steimberg (1993), al igual que muchos otros teóricos de los géneros y los estilos indica la presencia característica de los mismos rasgos (retóricos, temáticos y enunciativos).

[13] La noción de género que aquí explicitamos y citamos como una ventaja operativa es en realidad un esquema como tantos otros que cualquiera puede aprehender y reproducir en la práctica -aún desconociendo teorías sobre el género- del mismo modo que los sujetos hablantes aplican reglas de la gramática sin ser capaces de formularlas.

[14] Rabotnikof, Pablo (2011): Vidas al límite: la donación y el transplante de órganos en el tratamiento mediático de 2 casos de personas en lista de espera. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[15] Demasi, Ángela Andrea(2011): Emprendimientos sociales de salud mental. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[16] Sopher, Fabián (1997): El no cuerpo. Un análisis discursivo del modelo corporal contemporáneo. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[17] Ver:

-          Pereda, Mariana (1998): Información sobre dislexia en Internet. Tesina de grado para la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA

-          Cáceres Ocampo, Cecilia Inés (2010): La sociedad actual y los trastornos de ansiedad. Una investigación cualitativa para la confección de un brief de cliente. Tesina de grado para la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

 

[18] Corfas, Lorena (1999): Suiza, los medios y la droga: una investigación sobre el impacto cultural de una política. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[19] Lorusso, María Laura (2011): La representación del debate de la ley de prescripción de medicamentos por nombre genérico en la prensa gráfica. Análisis del discurso de Clarín y La Nación. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[20] Garriga, Gastón (2001): Fundación OSDE: Una intervención en comunicación. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[21] Rivas, Leticia (2013): Aportes para la construcción de la identidad visual del Programa Nacional de Cáncer de Mama. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[22] Duchein, Karina y  Karina Leone (2000): Bien Público: Investigación y lineamientos sobre la comunicación de los métodos de detención precoz del cáncer  de mama. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[23] Lorusso, María Laura (2008): Op. cit.

[24] Efrón, María Laura (2003): Llamar a las cosas por su nombre: Ley de promoción de utilización del medicamento por su nombre genérico. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[25] Gisela Espósito, Gisela, Analía Vazquez y Laura Vinderman (2011): Calidad de atención del embarazo y parto percibida por mujeres de la CABA. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[26] Chirdo, Natalia Carolina(2008):  Sentidos y representaciones de profesionales y usuarios respecto de la calidad de la atención en servicios de obstetricia y maternidad públicos y privados: diferencias y semejanzas. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[27] En las sociedades sin escritura, dice Bourdieu, el saber in-corporado no se objetiva en títulos. Las investigaciones en Comunicación y Salud que analicen, por ejemplo, cómo funcionan las relaciones de saber y poder en sociedades basadas en la cultura oral, donde el sujeto habilitado para hablar de salud no sea necesariamente un médico, sino, supongamos, un brujo o curandero, y/o en las sociedades contra el Estado (Clastres, 2012) merecerían un análisis específico y probablemente muy distinto al que desarrollaremos en la presente investigación.

[28]  Si bien, en este trabajo, finalmente no llegué al fondo en esta línea de investigación, me permitió formular algunas hipótesis al respecto que se pueden encontrar en el apartado El estatuto del médico y la regulación estatal del orden del discurso

[29] Un análisis crítico de la bibliometría y de instituciones como la Journal Citation Reports (dependiente de la agencia Thompson Reuters) que puede resultar de interés para profundizar en este tema es el del Dr. Ramón Reig (2014).

[30] García, Ignacio Andrés y Andrea Paola Trenti (2012): El juego como dispositivo comunicacional para la promoción de la salud, desde una perspectiva alternativa. Tesina de grado Licenciatura Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

 

[31] Gómez Videla, Nuria y María de las Nieves Murad (2005): E - 24: un programa donde conviven la realidad y la ficción. Tesina de grado Licenciatura Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

 

[32] El de Daiban, por ejemplo, fue excluido del relevamiento tras una lectura de la tesis de la cual surgió que no se abordaba la temática desde una perspectiva relacionada con la comunicación y la salud.

[33] Cardozo, Mónica y Lía Rivero (2003): La deshumanización del trabajo en la Argentina. Del análisis de la situación en Call Centers de empresas en crisis a la génesis del nuevo modo de trabajo servil. Tesina de grado Licenciatura Ciencias de la Comuinicación, FSOC-UBA. La misma aún no fue incluida en el relevamiento ya que no se encontraba disponible para su consulta.

[34] Panier Von Lurzer, Hernán (2011) Prepagas: El remedio sin enfermedad. Nuevos dispositivos de biopoder en publicidades de medicina prepaga. Tesina de grado Licenciatura Ciencias de la Comuinicación, FSOC-UBA.

[35] NOTA: El total que figura en este análisis del relevamiento en función de su relación con otros campos enunciativos asociados, que indica un total de 202 tesis  pertenecientes al campo de la comunicación y salud, es un dato del relevamiento efectuado sobre el listado de tesinas aprobadas en octubre de 2013. Al momento de presentar el trabajo final este total asciende a 225 tesis.

 

[36] Skobala, Maria Eugenia (2008): Nuevas herramientas de biopoder: cuerpo bello y salud perfecta. Una mirada biopolítica acerca de dos conceptos contemporáneos. Ejemplos con piezas publicitarias. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[37] Sabatelli, Gabriela y Carolina Saccomano (2003): Para Ti, Para Mi, revistas femeninas e imagen de mujer. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[38] Cortés, María Celeste (2006) Cuerpos que hablan. El ideal de belleza en las revistas femeninas. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[39] Olleta, Maite y Mercedes Villanueva (2009): Imágenes de mujer. Representación de lo femenino durante el peronismo en la Revista Para Ti. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[40] Schmidtke, Edith Nidia y Laura Mariana Dalmasso (2010): Representaciones de la mujer en las publicidades de la revista Para Tí. Estudio comparativo entre las décadas de 1960 y 1990. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[41] Corbera, Eduardo Giménez (1994): El dolor de verse distinto. La otra cara de la moda.Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[42] Salles, Laura (1997): La moda en el sistema de la vestimenta y la apariencia femenina. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[43] Ruitti, María Inés y María Rodriguez Lamotne (2007): La concepción de belleza femenina, su construcción en los suplementos de moda de Clarín y La Nación. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[44] Ceballos Amerise, Gilda y Luciana Vivona (2008): Análisis comparativo de la moda femenina durante la primera década de gobierno de Juan Domingo Perón (1945-1955) y el gobierno de Carlos Saúl Menem (1989-1999) Estudio de caso: revista Para Ti. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[45] Cejas, María Emilia (2009): La maternidad en el discurso de las nuevas tecnologías reproductivas. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[46] Prefiero usar el término de campos enunciativos para no usar el de formaciones discursivas de manera indiscriminada, aunque es posible que dentro de dichos campos enunciativos existan una o varias formaciones discursivas (con todo lo que este concepto implica: sistema y reglas de formación, etc.), de entre las cuales pueda haber algunas que sean propias o características de dichos campos.

[47] Ale Monserrat, Eduardo (2013): De la recolección a la comunicación y a la concientización. Los cartoneros: de cirujear para sobrevivir, a influir en las políticas públicas de tratamiento de los residuos en la Ciudad de Buenos Aires. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[48] Romano, Sergio y Sergio Morán (1994): Seguridad en la Central de Atucha I. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[49] Por ejemplo: “Delito, minoridad e inseguridad. Un estudio de caso” (Calzado, 2003);  “Entre el consumo y la inseguridad: representaciones espaciales e identitarias en los discursos de los medios” (Grimaldi, 2007); “La construcción de identidades sociales en el discurso sobre la inseguridad de Juan Carlos Blumberg” (Marani, 2008), entre otros.

[50]  411. 1997. Lucía Minervino y Georgina González Gartland. Comunicación y salud. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[51] Bezus Espinosa, Emiliano (2011). La noticia imposible. Análisis de los estatutos de la vida,el cuerpo y la muerte, en las noticias de investigación con células madre en Clarín. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de Comunicación, FSOC-UBA.

[52] Las tesinas revisadas y posteriormente excluídas son: Calandra, Gabriela Ana (2000). La muerte en cámara; Frau Olivera, Ana y Silvina Emanueli (1998): La muerte de la muerte. Hacia una re-racionalización de la muerte.        Una tercera tesina sobre la noción de muerte, que no estaba disponible al momento de consultarla, es la de Pelle, Ma. Cecilia y Gabriela Solans (1995): La muerte... Mejor no hablar de ciertas cosas.

[53] Un ejemplo de trabajo que pone en relación el concepto de muerte con lo que podríamos llamar el campo de la comunicación y la salud podría ser la ponencia de María Esther Olivera presentada en el Congreso Latinoamericano de Comunicación celebrado en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) entre el 18 y el 21 de agosto. Olivera abordó, mediante un estudio de caso, cómo los médicos comunican a las mujeres embarazadas que han perdido un hijo. El programa de dicho congreso se puede consultar en el siguiente link:

 http://comunicacion.sociales.uba.ar/files/
2015/08/Programa-final_3C5R.pdf

[54] A veces es conveniente usar secuencias de letras que forman parte de los descriptores utilizados. Por ejemplo: la utilización de la secuencia “trabaj” equivale al uso de los descriptores trabajo, trabajador, trabajadores y trabajadoras, entre otras. Esto puede incluir descriptores no deseados como, por ejemplo, “contrabajo”. De esto se desprende que tras obtener un resultado de la búsqueda por descriptores siempre es conveniente una revisión para depurar errores.

[55] Tal sería la perspectiva con la que Lucila Zangone propone abordar los debates suscitados en torno al Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable: “Si bien la ley está destinada a la población en general, puede observarse en sus lineamientos generales que la mujer –especialmente la mujer en edad fértil y de bajos recursos- figura como la principal beneficiaria de la mayor parte de sus acciones” (Zangone, op. cit.)

[56] El resto de las categorías establecidas por el Consejo Directivo son: informe de investigación; trabajo de orientación propositiva y/o de intervención; producción o realización comunicacional de autor. Nuestra clasificación abarcaría conjuntamente, en cada categoría de las definidas como “Análisis y/o propuestas…”, a los trabajos que la carrera contempla como informe de investigación (que en nuestro caso sería “Análisis”), por un lado, y por el otro a los trabajos de orientación propositiva y/o de intervención junto a producción o realización comunicacional de autor (ambos serían considerados, en nuestro caso, como “propuesta”). En nuestra clasificación hay un sesgo temático que guarda cierta relación con las orientaciones de la carrera, mientras que en la del Consejo Directivo se evidencia un criterio basado estrictamente en el tipo de texto en términos de género.

[57] Zangone, Lucila (2010): Debates en torno a la implementación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable: representaciones sociales de sexualidad, mujer, aborto y pobreza. Tesina de grado para la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[58] Miguel Padawer (2004): La construcción discursiva de la discapacidad: un Análisis de dos discursos. tutor: Fabiola Ferro. Tesina de grado para la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[59] López, Vanesa Paola (2008): La salud mediatizada. Un estudio sobre la relación entre contenidos, fuentes y publicidad en los medios gráficos. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[60] Piccinini, Mariana y María Torreche (2010): Memoria y entrenamiento cerebral. El apogeo de las neurociencias en la búsqueda de la administración técnica de la memoria. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[61] Cincotta, Oscar (1993):  Las variables del marketing en el lanzamiento de un producto farmacéutico. Tesis de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[62] El mercado de medicamentos de venta libre recibe también el nombre de “mercado popular” y el de venta bajo receta “mercado ético”.

[63] Marqúes de Almeida, Leandro (2011): Drogas, un camino de ida… y vuelta. La representación del consumo de sustancias psicoactivas ilegales en el cine argentino. Tesina de grado para la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[64] Cremona, María Beatríz y Marina Román (1997): Diagnóstico de Comunicación: el caso de una organización hospitalaria. Tesina de grado para la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[65] Améndola, Ximena Virginia y María Celeste Jurado (2008): Damas rosadas: la pérdida de los sueños ilusionantes. Tesina de grado para la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA.

[66] López, Vanesa Paola (2008): op. cit.

[67] Pereda, Mariana (1998), op. cit.

[68] Cáceres Ocampo, Cecilia Inés (2010), op. cit.