Las siguientes notas son una adaptación de la tesina de grado “Investigaciones en Comunicación y Salud”. En las mismas se busca dar cuenta de los antecedentes, de la construcción del relevamiento en tanto herramienta, la metodología empleada, las preguntas de investigación y los conceptos teóricos que le subyacen. El espíritu de estas notas es fiel al original (que pueden descargar de los siguientes links: FSOC-UBA | academia.edu), a lo sumo se añaden ejemplos de los trabajos incluídos en las sucesivas actualizaciones del relevamiento.
Introducción – Objetivos y Antecedentes del relevamiento
A mediados del año 2012 tomé conocimiento de la inauguración de un Área de Comunicación y Salud en la Carrera de Ciencias de la Comunicación, y habida cuenta de que me encontraba trabajando en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, decidí acercarme a la flamante área para averiguar si había estudios de comunicación sobre salud laboral que pudieran servirme de referencia para unos programas nacionales de prevención que el organismo estaba por lanzar y para los cuales pretendía ofrecerme de voluntario.
En ese contexto me ofrecí junto a las compañeras María Soledad Goyanes y Marina Isadora Planas trabajar en una de las líneas de trabajo propuestas por el área, que consistía en un relevamiento de tesinas sobre Comunicación y Salud realizadas por estudiantes de la carrera. Dicho trabajo -que partió de un relevamiento anterior, realizado por Milca Cuberli y Marina Lois en el año 2008- se presentó en las Jornadas de presentación del Área de Comunicación y Salud de la Carrera de Ciencias de la Comunicación (UBA) que tuvieron lugar en diciembre del año 2012. Nuestro relevamiento clasificaba las investigaciones por tipo de enfoque o perspectiva de investigación, en base a unas categorías consensuadas junto al equipo del área, e indicaba las líneas de investigación predominantes a lo largo de dos décadas de existencia de la carrera. A mediados del 2013 retomé el contacto con Ianina Lois durante una reunión del Área de Comunicación y Salud, y fue en esta reunión donde surgió la idea de revisar en profundidad el relevamiento presentado a fines del año anterior, lo cual podría dar lugar a mi propia tesina de licenciatura. Un primer avance de este trabajo se presentó en las Jornadas de Comunicación de la carrera en octubre de ese mismo año.
El objetivo del relevamiento continúa siendo el mismo, construir una herramienta que facilite a las futuras investigaciones en comunicación y salud la búsqueda e inclusión de los trabajos realizados en esta área dentro del estado de la cuestión.
Ahora bien, la propuesta de profundización de este relevamiento consiste, en primer lugar, en una revisión crítica de los criterios de inclusión y clasificación utilizados en el primer relevamiento, para lo cual recurriremos a conceptos elaborados por Voloshinov, en especial lo referido a la conceptualización de tema y significación y la noción de acentuación valorativa del signo y de Césare Segre tomaré algunas nociones vertidas en su desarrollo sobre los aspectos temáticos de un texto; una vez definidos los criterios de clasificación, el objetivo de la presente investigación será identificar las principales tendencias de investigación y reflexionar sobre las particularidades de este campo enunciativo –sus elementos formadores y sus reglas de formación, en tanto condiciones de posibilidad- tomando como eje la teoría de las formaciones discursivas desarrollada por Michel Foucault.
“El desciframiento del texto integra dos operaciones muy diferentes. La primera consiste en la caracterización, basada en los datos del texto, de las áreas semánticas determinantes en las cuales se desarrolla la generalización de los datos reales y pseudorreales. La segunda consiste en la formulación de hipótesis interpretativas sobre las tensiones existentes dentro de estas áreas o entre unas y otras: tensiones que no son de carácter semántico, sino existencial, y que pueden no estar prefiguradas por elementos denotativos del texto, sino sólo por los elementos connotativos (o incluso pueden contradecirse los unos y los otros, mediante antífrasis elocuentes e intuiciones subconcientes). Por suerte, se puede omitir aquí la segunda operación, repleta de amenazas para las ilusiones del racionalismo. Los motivos y los temas son, por el contrario, materiales fundamentales para la primera operación. (…)” (Segre, 1985:356).
El Relevamiento de Tesinas de Comunicación y Salud propiamente dicho -que contiene la clasificación de 226 tesinas más algunas reseñas u observaciones de las mismas derviadas de su consulta - se incluye aparte en el Anexo, donde primero se encuentra lo que sería el relevamiento “comentado”, es decir la descripción de las tesinas que se encontraban disponibles. A este relevamiento comentado le sigue el listado completo, ordenado por tema y subtema y por tipo de enfoque o perspectiva de investigación.
Me pareció más interesante centrar el trabajo en las distintas problemáticas que emergieron en torno a la construcción de esta herramienta[1] y en formular algunas hipótesis y/u observaciones respecto a las líneas de investigación predominantes que emergen tras aplicar el aparato categorial construido. Por último daré cuenta de los conflictos y transformaciones del campo de la comunicación y la salud que han dejado su huella en las tesinas relevadas.
Por lo tanto, la primera parte del trabajo se corresponde en cierto sentido con la primera de las operaciones que Segre atribuye al desciframiento del texto, interpretando cada tesina para su inclusión y clasificación. La segunda parte del trabajo se corresponde con la segunda de las operaciones –aquella repleta de amenazas - a partir de la cual intentaré dar cuenta de las tensiones que hayan aparecido a lo largo de la investigación[2].
Previo a todo ello daremos cuenta del marco teórico y metodológico, para lo cual elaboraremos una definición operativa del Campo de la Comunicación y la Salud.
Marco teórico
El eje central del presente trabajo de investigación, de carácter documental, gira en torno a los conceptos propuestos por Michel Foucault tanto en La arqueología del saber como en El orden del discurso. Lo que nos interesa es analizar la emergencia de un campo discursivo particular, el Campo de la Comunicación y la Salud. Asimismo nos serviremos de otra noción de campo, ya no discursiva -en el sentido de que no nos referiremos a los objetos textuales que analizaremos y clasificaremos para este relevamiento- sino al concepto elaborado por Bourdieu para dar cuenta del espacio social en donde intervienen –y libran sus luchas- los agentes (de la salud y de la comunicación). Respecto a este espacio social, considero que el rol del Estado ante cada problemática es un aspecto que no se puede dejar de lado y que se puede abordar a partir de los desarrollos de Oszlak (1978). Por otra parte, volviendo sobre el plano del enunciado, varios aspectos de este concepto serán analizados a partir de la caracterización realizada por Mijail Bajtin (2011) y Voloshinov (2011), a quien también apelaremos para problematizar la noción de tema y significación.
Nuestra investigación se encuadra dentro de los alcances que puede tener un trabajo documental, de acuerdo a la caracterización de Miguel S. Valles (1999) respecto a los tipos posibles de investigación. Nuestras unidades de análisis se encuentran repartidas en dos sedes: desde la tesina N° 1 hasta la 1200 están disponibles en la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Sociales, y a partir de la 1790 en la Dirección de la Carrera de la Facultad. La exhaustividad con la que el presente relevamiento pretendía profundizar se encuentra entonces ante un primer escollo: 590 de las 3075 tesinas comprendidas no se encuentran disponibles en ninguna de las dos sedes. Estas 590 incluyen unas 32 que fueron incluídas en el relevamiento por su título y/o palabras clave. Al tratarse de 590 tesinas correlativas implica que abarcan un periodo de tiempo determinado, razón por la cual si hubiera habido algún tipo de ruptura que haya dejado huellas en dicho período temporal, o para identificar algún período de quiebre que se haya podido situar con más precisión dentro de dicho período, esto no ha podido estudiarse. No obstante, hemos trabajado con tesinas del primer y último período, con lo cual nos ha sido posible identificar, por contraste, algunos desplazamientos.
Otras 23 tesinas deberían estar en sus respectivas sedes y sin embargo tampoco pudieron ser localizadas al momento de su consulta, lo cual probablemente se deba a un error de archivo temporal. No obstante cabe precisar que hay además 28 de las que deberían estar en la biblioteca que no han podido ser ubicadas al momento de la consulta dado que ni siquiera figuran en el catálogo, lo cual impide solicitárselas al personal.
Otras 16 estarían disponibles pero no alcancé consultarlas. En su mayoría son tesinas entregadas en el año 2014 (en principio había decidido cerrar el universo con las tesinas aprobadas hasta el 2013, pero habiendo demorado en la realización me parecía que debía actualizar el relevamiento); aunque también hay otras cuya temática no lograba consolidar alguna de las líneas de investigación predominantes.
De las tesinas que no pudieron consultarse –en especial aquellas que no logran ubicarse tras la mudanza de la sede de la carrera- hay algunas anotaciones realizadas en un relevamiento realizado en el año 2009 (sin publicar) al que tuve acceso gracias al área de comunicación y salud. Algunas de estas anotaciones nos permitieron clasificar las tesinas a pesar de no poder consultar los trabajos originales.
Por lo tanto, los alcances de nuestras observaciones –me refiero a aquellas que trascienden la inclusión y clasificación de las tesinas y ahondan en sus contenidos- deben matizarse en términos de representatividad de la muestra. Aclaro, en este sentido, que he trabajado con el 56% de las tesinas incluídas en el relevamiento (es decir, 126 tesinas). Asimismo, en una de las metodologías utilizadas, consistente en un análisis exhaustivo de las citas bibliográficas, trabajé con 56 de estas 126 tesinas disponibles, o sea aproximadamente la cuarta parte del universo comprendido en este relevamiento que abarca un total de 225 tesinas. Este segundo recorte se debe a que, por un lado, es una metodología que insume mucho tiempo de trabajo (copiar a mano la bibliografía de una tesina me insumía alrededor de una hora y media, luego de lo cual debía cargar esa misma bibliografía en una base de datos)[3] y al mismo tiempo, observé que a medida que iba avanzando en la carga de datos se iban consolidando ciertas tendencias.
El presente trabajo toma como eje central la noción de formación discursiva definida como “conjunto de enunciados”. Lo que se pretende analizar son las reglas de formación que constituyen el sistema que genera estas formaciones, cuáles son los elementos formadores que forman parte de dicho sistema y de qué modo operan.
El análisis de las formaciones discursivas, a diferencia de otros tipos de análisis del discurso, difiere de las propuestas fundadas en la lógica proposicional o en la gramática. Un cuadro sinóptico, como el que utilizan Macía, Maenza y Reffle[4] para describir y sistematizar las similitudes y diferencias de la campaña de prevención del cólera en dos períodos distintos de los gobiernos de Menem, o una matriz FODA, como las que se suelen emplear en propuestas de índole publicitaria como la de Erba[5] para analizar las fortalezas y debilidades de una marca, los distintos collages empleados por Vainstub[6] en su trabajo sobre productos dietéticos, o las distintas tesinas que recurrieron al formato audiovisual, entre otros, son enunciados que por su forma no pueden ser analizados como proposición ni como frase. No obstante, el problema no se reduce sólo a una cuestión de forma. Aún cuando hallemos las herramientas adecuadas para describir los aspectos formales (supongamos que nos sirvamos del marco metodológico adecuado para analizar una tesina en formato audiovisual, como las de Korovsky[7]; Merlo y Rojas[8]; Etcheverry[9] , entre otros), lo propio del análisis de las formaciones discursivas radica en el aspecto enunciativo, en el acontecimiento mismo de su enunciación. Conviene aclarar aquí que lo que interesa del aspecto enunciativo no es tampoco el análisis de deícticos y de otras marcas textuales que dan cuenta de la situación o contexto en que tal o cual discurso fue pronunciado, sino más bien el encadenamiento junto a otras enunciaciones previas, las relaciones entabladas con éstas, ya sea la forma en que se apoyan unas en otras -o el modo en que se refutan- y las transformaciones que operan en conjunto respecto al dominio asociado de objetos que les es propio. Y es la cuestión del dominio asociado, que concierne tanto a prácticas como a representaciones -así como también al aparato institucional en el que éstas tienen lugar- en donde podemos establecer la relación entre el orden del discurso respecto a su referente, es decir, al orden de lo empírico. El dominio asociado, en este caso, está conformado por las prácticas y representaciones que tienen alguna incidencia en los procesos de salud y enfermedad.[10]
Las preguntas de investigación de las que partimos son ¿Cuántas tesinas de comunicación y salud se han escrito? Y antes que nada: ¿Qué condiciones las encuadran bajo la categoría Comunicación y Salud?
Una vez delimitado el universo de pertinencia veremos emerger, en la dispersión de los enunciados incluídos, otra serie de cuestiones relativas a su sistematización, por ejemplo ¿bajo qué categorías pueden diferenciarse? ¿Qué tendencias de investigación se detectan, en función de los criterios escogidos para la construcción de categorías?
La metodología es, en cierto punto, de carácter bibliométrico (cuántas tesinas se han escrito, cuáles son los temas más abordados, cuáles los autores más citados, etc.), pero lo que en realidad intentaremos responder son interrogantes que giran en torno a lo que Foucault denominó el orden del discurso (Foucault, 2008). La tarea emprendida, es decir, la delimitación del campo de pertinencia, la construcción y sistematización de categorías internas a este campo discursivo, no es otra cosa que el hallar (o, mejor dicho, establecer) la regularidad en la dispersión (Foucault, 2011) -en este caso respecto a las tesinas presentadas por los estudiantes de la UBA- regularidad ya sea a través de sus temas, de sus abordajes, o de cualquier otro criterio de clasificación que se pretenda establecer. En este sentido hemos partido de un relevamiento inicial realizado por Lois y Cuberli en el año 2009, del cual hemos mantenido el criterio de clasificación por perspectiva o enfoque de investigación (aunque modificando las categorías). En relación a aquel trabajo inicial, además de los cambios en las categorías hubo un desplazamiento en la delimitación respecto a la pertinencia, excluyéndose desde el relevamiento del año 2012 a aquellas tesinas que por su contenido se pueden clasificar más bien bajo las categorías de Género o Medioambiente[11]. En cierto sentido, este desplazamiento obedece a razones de orden institucional, como la inauguración de un área específica de Género y Comunicación para las cuales dichas tesinas nos parecieron más apropiadas.
El problema de la metodología, así introducido, será retomado y profundizado en el apartado 2.2.1, donde explicaré porqué la lectura y comprensión de las tesinas es en última instancia el método más adecuado para los objetivos perseguidos en este trabajo.
Algunos aspectos de las tesinas y otros enunciados que forman parte del entramado que estamos analizando (las citas bibliográficas que dan cuenta de la justificación de una opción metodológica o de un marco conceptual, los trabajos que se citan como antecedentes, los discursos que conforman cada corpus de análisis, etc.) merecen ser atendidos en función de la teoría de los géneros discursivos[12], según la cual cada esfera de la actividad humana cuenta con sus propios géneros discursivos gracias a los cuales se hace posible la comunicación entre los sujetos que intervienen en ella. Los contenidos temáticos -en este caso los relativos a la salud, o a las prácticas y representaciones que intervienen en los procesos de salud y enfermedad- pueden abordarse desde distintos géneros (publicidades, noticias en distintos medios de comunicación, etc.), correspondiendo las tesinas al universo de los géneros científicos.
En este sentido, lo que quisiera subrayar es un aspecto operativo involucrado con la realización del presente trabajo, aspecto que en gran medida es extensivo a la realización de todo trabajo de carácter científico o académico al menos en la instancia del Estado del arte (o Estado de la cuestión). Toda investigación sería sumamente difícil para cualquier investigador de no contar con la noción de género que orienta sus búsquedas hacia textos encuadrados dentro de un mismo género, o más bien dentro de un conjunto limitado de géneros (no es lo mismo, en lo que hace a su desarrollo o parte central de la tesina, un trabajo de investigación que opta por el análisis del discurso que otro que tiene como finalidad proponer un plan de marketing) los cuales –como todo género- cuentan con una composición retórica previsible. Esta organización característica de los trabajos académicos o científicos nos permite –además de la lectura lineal y completa de cada una de las tesinas- realizar una lectura dirigida y comparada de las partes homólogas (en este caso especialmente los marcos teóricos, los marcos metodológicos y las bibliografías). [13]
Por otra parte, de los géneros secundarios, el texto científico es uno de los menos propicios, según Bajtín, para la emergencia del estilo individual, y cuando esto tiene lugar se limita generalmente a los aspectos superficiales y biográficos. Tal es el caso de las tesinas. Para nuestro estudio, sin embargo, estos momentos de emergencia de los autores –que por lo general podemos hallar en las partes introductorias o conclusivas- han sido muy valiosos, porque es allí donde los autores dan cuenta de la situación o experiencia que los puso en contacto con el tema que se propusieron investigar; suele ser, además, el momento en el que también emerge de modo explícito la actitud valorativa (Bajtín, 2011) que tienen hacia el objeto de investigación (no obstante cabe señalar que esta actitud valorativa está implícita a lo largo del enunciado como un todo).
Para nuestro análisis la teoría de Bajtín resulta coherente en la medida que se aproxima en varios puntos al análisis foucaulteano de las formaciones discursivas. Desde ambas teorías podemos considerar a las tesinas como enunciados, destacando por un lado el carácter de acontecimiento único e irrepetible de su enunciación y por el otro lado las relaciones dialógicas que entablan entre sí. E incluso las relaciones dialógicas instituídas en y por el presente análisis entre textos y/o autores que probablemente se desconocían. No obstante, en la arqueología del saber propuesta por Michel Foucault –a diferencia de la teoría de los géneros y estilos de Bajtin- no hay lugar para analizar a los autores reales, sino más bien las posiciones de sujeto (analista del discurso, publicista, promotor de salud comunitaria, etc.) que habilitan las distintas formaciones discursivas que conforman positivamente el campo de la enunciación.
Así como Foucault propone cuestionar, al menos en principio, las unidades dadas de antemano, aquellas que se nos presentan como una evidencia, las cuales solemos aceptar, por decirlo de algún modo, naturalmente, nos parece pertinente justificar la elección de las tesinas como unidad de análisis y asimismo dar una caracterización que permita darnos una idea de su instancia de producción. Para esto nos valdremos de la noción de enunciado que Bajtín define como unidad real de la comunicación discursiva (en oposición a las oraciones o frases ficticias que suelen emplear los lingüistas y los gramáticos). Dice Bajtin: “El discurso siempre está vertido en la forma del enunciado que pertenece a un sujeto discursivo determinado y no puede existir fuera de esta forma. Por más variados que sean los enunciados según su extensión, contenido, composición, todos poseen, en cuanto unidades de comunicación discursiva, unos rasgos estructurales comunes, y ante todo, tienen fronteras muy bien definidas (…) Todo enunciado, desde una breve réplica del diálogo cotidiano hasta una novela grande o un tratado científico, posee, por decirlo así, un principio absoluto y un final absoluto”. Este carácter concluso de los enunciados es la contracara de la alternancia de los hablantes, el ceder la palabra al otro, darle la posibilidad de tomar una postura o respuesta, librarlo en definitiva, a la comprensión activa del otro. La conclusividad se determina por tres momentos o factores: 1) la capacidad de agotar el sentido del objeto; 2) la intencionalidad o voluntad discursiva del hablante; 3) y las formas típicas o genéricas de conclusión.
En relación al tercer factor indicado por Bajtín, podemos asegurar que las tesinas –como buena parte de los textos científicos y académicos- tienen una estructura previsible que podríamos caracterizar grosso modo de la siguiente manera:

En la Introducción suele haber una breve narración respecto a cómo el autor terminó dando con el tema (o, como se suele decir, cómo el tema los eligió a ellos) y/o da las razones por las cuales considera que el tema es lo suficientemente relevante para ameritar ser objeto de estudio de una tesina de licenciatura. La narración que abre el trabajo de Rabotnikof[14] sobre transplante de órganos, o la de Demasi[15] sobre microemprendimientos económico-sociales que tienen lugar en hospitales dedicados a la salud mental son un buen ejemplo de cómo el estar inserto laboral o profesionalmente en una institución vinculada con la temática puede ofrecer condiciones favorables para el abordaje de un tema en particular. En otros casos se menciona un interés previo en el tema a raíz de un trabajo de investigación realizado durante alguna cursada, tal es el caso de Sopher[16] por ejemplo, quien retoma un trabajo realizado en el marco del Seminario de Informática y Sociedad. Otro caso es el de aquellos que han padecido algún problema de salud y desde esa condición se vieron motivados a realizar un aporte desde esta instancia de investigación[17]. Estos últimos casos son de un interés muy particular, al menos para el campo de la comunicación y la salud, porque nos remiten a la problemática del sujeto activo de la comunicación que veremos emerger en la medida que avancemos con el análisis.
No obstante, dado que no en todos los casos hay una explicación acerca de los motivos o razones que inclinó a los autores hacia determinados temas, o las vinculaciones personales en relación a determinadas unidades de análisis, etc., no ahondaremos mucho en esta parte de las tesinas, pero señalamos que permite formular algunas hipótesis respecto a la instancia de producción y que permiten conocer un poco más respecto a las condiciones bajo las cuales se realizan las tesinas de licenciatura de la carrera. Dicho sea de paso, existe ya una tesina que ha tomado este asunto como tema (Valesi, 2010), aunque desde una mirada global, es decir, sin sesgo temático en relación al objeto de investigación. Villasante (2009) en la misma línea, toma en consideración estas condiciones de producción y advierte:
“(…) una tesis tiene también un para quién y un para qué, aún cuando parezca que es un producto que el/la director/a de tesis y persona que la realiza la pueden hacer con cierta autonomía. Es para obtener un grado en la academia, pero no solo. Hay unos tiempos que se pueden vincular a una plaza futura de profesor, hay un tema que puede interesar o no a la “comunidad” de profesores que la juzgarán, hay unos objetivos de prestigio de las personas que intervienen, hay una potencial utilidad del diagnóstico y de posibles propuestas que contenga, las personas estudiadas pueden sentirse usadas o no, pero sobre todo lo que se juega es el prestigio académico. Por eso una tesis es muy distinta de un informe para un Ayuntamiento, o de un trabajo para impulsar una empresa (y depende de qué tipo de emprendimiento se trate), y muy distinto de una estrategia de un movimiento social, por ejemplo. No es tanto que “quién paga manda”, pues aunque hay algo de verdad en esto, siempre hay un margen de maniobra, y estos procesos no son tan mecánicos, como que el jefe, el profesor, o el dirigente político, vayan a decidir lo que se pone en el informe. Pero cuando menos sí que se ve afectado el tiempo de dedicación, que es una cuestión esencial. ¿De qué vive el investigador mientras dura la investigación?¿Cómo marca esto de forma más o menos consciente todo el proceso? Estos son condicionantes que se han de poner a debate y que se han de tener en cuenta, pues no es lo mismo hacer un informe rápido porque hay alguna urgencia que atender, que disponer de financiación para hacer una investigación de varios años.”
Estas observaciones nos parecen pertinentes para indicar algunas limitaciones externas al campo discursivo y que sin embargo tienen efectos bien claros sobre los discursos generados. En lo que atañe a la especificidad propia de las reglas de formación discursiva de las tesinas, podemos deducir que hay una serie de rasgos comunes con cualquier otro trabajo académico o científico. Entre estas reglas de formación genéricas de todo trabajo científico o académico podemos indicar que tanto los marcos teóricos así como también la metodología son partes ineludibles de este tipo de trabajos. También lo son las bibliografías, las cuales hasta son requeridas bajo un tipo de formato específico. En este sentido podemos observar cómo las reglas de formación no operan únicamente como restricciones sino que también, como daremos cuenta en el desarrollo del presente trabajo, tienen efectos positivos en el orden del discurso.
Por otra parte, las prácticas y representaciones que son objeto de investigación de estas tesinas están insertos en un entramado de relaciones sociales en las que intervienen distintos actores. De ahí que los autores necesiten recurrir a textos que dan cuenta de las particularidades de este entramado, o la perspectiva a través de la cual se lo abordará, ya sea problematizándolo, por ejemplo, mediante lo que pueden definir como el espacio público (p.e. Corfas[18]) o dando cuenta de las particularidades históricas y concretas de un sistema de medios (p.e. Lorusso[19]), de un sistema de salud (p.e. Garriga[20]), etc. Esta contextualización del objeto suele realizarse en la introducción a la problemática (volveremos sobre este punto en el apartado 2.2.1 DEFINICIÓN de las Categorías Temáticas).
Para cerrar esta caracterización, indicaremos que el Estado de la cuestión no aparece en todas las tesinas (especialmente en el primer período), y que -en los casos en que suele estar- muchas veces se ha omitido la referencia a tesinas de investigación que ya habían abordado el mismo tema con anterioridad. Probablemente esto se deba a problemas de disponibilidad como los que he dado cuenta al hablar sobre los alcances y limitaciones de la muestra con la que yo mismo he trabajado y, por otro lado, con que tal vez no siempre se contó con un listado de tesinas aprobadas como los que actualmente la Dirección de la Carrera pone a disposición de los estudiantes, el cual ya es en sí mismo una herramienta de suma utilidad para una instancia de Estado de la cuestión. Así y todo, hubo valiosas excepciones como el caso de Rivas[21] que da cuenta del trabajo previo de Leone y Dutchein[22] sobre cáncer de mama; el de Lorusso[23] sobre la ley de prescripción de medicamentos genéricos que menciona la investigación previa de Efrón[24]; o el de Espósito, Vázquez y Vinderman[25] respecto al de Chirdo[26], entre otros. El último de los casos citados resulta interesante en la medida que las conclusiones de Chirdo fueron decisivas para que Espósito, Vázquez y Vinderman tomaran ciertas precauciones respecto a la unidad de análisis.
Al adentrarnos en los aspectos enunciativos de las tesinas seleccionadas, podemos afirmar que estos textos forman parte de un entramado dialógico constituído por:
a) los enunciados que ellas mismas recortan (o producen) y analizan, es decir, el corpus de análisis;
b) los corpus teóricos y metodológicos y otras referencias bibliográficas afines o especializadas en el tema en cuestión.
Las tesinas de investigación son el producto de una práctica discursiva llevada a cabo por los estudiantes en las cuales –desde una posición de sujeto característica- articulan ambos conjuntos de enunciados y llegan a una síntesis, o mejor aún, a un juicio sintético, en términos kantianos.
Los enunciados del punto b) pertenecen a una gran variedad de géneros entre los que se incluyen ponencias y charlas dadas en distintos encuentros académicos o científicos (congresos, jornadas, simposios), a los que podemos caracterizar por la presencia de un sujeto enunciador dotado de cierto estatuto que lo habilita para hablar del tema con autoridad. Diríamos, siguiendo a Foucault, que no cualquier individuo puede ocupar la posición de sujeto propia de estas formaciones. En esta primera aproximación corresponde dejar asentado que el saber, que en las sociedades modernas se halla objetivado por un título académico otorgado por el Estado (Bourdieu)[27], es el capital simbólico que habilita a los sujetos empíricos a ocupar estas posiciones de sujeto desde las cuales los enunciados tienen una carga de verdad que le es negada –por el Estado- a quienes no hayan incorporado estos saberes a través del sistema educativo oficial.
Muy distinto es el conjunto de enunciados que componen el grupo a) constituido generalmente por los corpus de análisis, donde podemos encontrar discursos que circulan en los medios masivos de comunicación –ya se trate de discursos periodísticos o piezas publicitarias, programas de ficción etc.-, entrevistas realizadas por los investigadores en su trabajo de campo; discursos o prácticas observadas durante una observación participante o no participante por parte del investigador, etc. En este caso conviven formaciones como las del grupo b) junto a otras múltiples formaciones cuyas posiciones de sujeto no se encuentran validadas por el saber, o dicho de otro modo, son descalificadas por el poder, descalificación que a veces cobra la forma de restricciones legales (como la sanciones dispuestas por organismos como la ANMAT). El problema del sujeto de la enunciación, o el problema de las posiciones de sujeto característico de las formaciones discursivas del campo Comunicación y Salud ocupa un lugar central en el presente trabajo y será desarrollado más adelante.
Otra ventaja operativa de suma importancia- dado que el conjunto de tesinas seleccionadas alcanzaba un volumen razonablemente bajo como para permitirme volcar en una planilla de cálculo cada una de las bibliografías (en la que cada tesina podía encuadrarse dentro de las distintas categorías a construir, las cuales podían modificarse cuantas veces fuera necesario a lo largo del análisis y prácticamente sin ningún costo operativo), me propuse analizar las citas bibliográficas de modo sistemático, especialmente los que he caracterizado como grupo b en el apartado anterior, para indagar cuáles eran los autores y/o textos más citados, para qué se los citaba, si predominaban sus citas en alguna categoría pre-construída en especial (me refiero tanto a aquellas categorías con las cuales sistematizamos el trabajo del 2012, y que veremos más adelante, como a aquellas categorías de índole temático que incluí dentro de este trabajo de profundización) o si, por el contrario, sugerían la necesidad de construir otro aparato categorial diferente al que haya estado empleando. La posibilidad de llevar adelante este tipo de análisis me puso en la búsqueda de herramientas metodológicas y conceptuales que fueran apropiadas para este tipo de preguntas, lo cual a su vez me llevó a indagar en técnicas bibliométricas, y antes que nada, a preguntarme qué era precisamente la bibliometría y cuáles podían ser sus aportes para esta investigación.
En los comienzos de la presente investigación, cuando apenas me proponía retomar el trabajo presentado en el año 2012 y profundizarlo a la luz de ciertos conceptos (formación discursiva, campo…) me lancé a la búsqueda de trabajos de relevamientos para ver si encontraba entre estos algunos que pudiera tomar como referencia. La primer investigación que me sirvió de modelo fue la de Carolina Moreno Castro (2003), que releva los trabajos sobre periodismo científico en España. Al igual que mi investigación, se trata de un estudio de carácter cualitativo y descriptivo. No obstante –además de no poner en juego una herramienta conceptual en especial, como lo son las formaciones discursivas en mi proyecto de investigación- la escasez del material relevado parecía resolver algunas cuestiones del orden operativo y metodológico. Por otra parte, no parecía presentar grandes problemas epistemológicos al momento de intentar una clasificación. Estas desventajas que presentaba mi trabajo se compensaban en principio con el hecho de que mis unidades de análisis se encontraban en dos sedes de la Universidad de Buenos Aires, mientras que las de Moreno Castro pese a ser escasas se encontraban dispersas por todo el Estado español. Ahora bien, retomando las desventajas operativas, me vi en la necesidad de encontrar las herramientas metodológicas apropiadas para un trabajo que pretendía ser más profundo en la elaboración de categorías y de analizar un entramado de textos y discursos que podían alcanzar cierto volumen y complejidad, lo cual me llevó a profundizar mi búsqueda. Sobre todo teniendo en cuenta que este volumen de información, analizado desde un punto de vista cualitativo, tenía que ver con un campo discursivo que me resultaba cada vez más desconocido en la medida que se alejaban de la comunicación y se aproximaban más a la salud (especialmente desde una perspectiva biologicista o biomédica). Con esto me refiero a que hay toda una serie de autores que hemos visto a lo largo de la carrera, muchos incluso en reiteradas ocasiones (empezando por Verón, del cual no me extrañó que en una de cada tres tesinas que leía se citara La Semiosis Social), los cuáles nos remiten de manera casi automática a una constelación de conceptos y a lo que Foucault (2011) denominaría un campo de aplicación o de utilización; pero durante el relevamiento tuve que interiorizarme con toda una serie de autores cuya importancia y especialización desconocía, y en la medida que iban apareciendo no sabía si los volvería a reencontrar en otra tesina y podría retener sus nombres. ¿De qué modo podía sistematizar toda esta nueva información? Así fue como empecé a dar con una serie de trabajos de investigación de neto corte cuantitativo. Di con una tesis de licenciatura de la Universidad de la Plata (Boeris, 2010), a partir de la cual me propuse indagar si existía en el campo de la Comunicación y Salud ciertas redes de colaboración académica que constituyeran nodos discursivos en el entramado dialógico a analizar[28]; di con otro trabajo –que se acercaba más a mis propósitos- que indagaba en cuáles son los autores y textos más citados en revistas académicas estadounidenses especializadas en comunicación (Méndez-Rátiva, 2014); di, finalmente, con una serie de trabajos sobre publicaciones en revistas de medicina y sobre comunicación y salud (que autodenominados bajo ese rótulo, en realidad sólo se agotaban en la problemática de la relación médico-paciente). Ahora bien, las herramientas empleadas en este tipo de trabajos diferían mucho de las vistas a lo largo de la cursada. A primera vista me parecían más apropiadas para enfoques cuantitativos como los vinculados al concepto de información, lo cual me recordaba a su vez a aquel rasgo tan criticado de la primacía de la técnica en la modernidad: “La cuantificación como rasgo axial de la barbarie que se expresa en la primacía de la técnica: ese rostro que ofrece el dominio en la sociedad contemporánea”, como resumía Schmucler (1992) respecto a uno de los aspectos centrales de la crítica de la escuela de Frankfurt hacia el iluminismo. No obstante, este tipo de técnicas parecían suministrar algunas herramientas de utilidad para este tipo de trabajo, más aún en la medida que los discursos que pretendía clasificar y analizar iba en aumento.
¿Hasta qué punto confiar en esos nuevos conceptos y metodologías qué se me aparecían una y otra vez bajo el nombre de bibliometría –o cienciometría, infometría, etc.- durante la búsqueda de trabajos análogos?
Con términos como bibliometría, cienciometría e infometría se suele aludir a la ciencia o disciplina vinculada históricamente a la idea de que “es posible representar el conocimiento humano a través de la cuantificación de los documentos en los que éste se expresa y de los elementos que componen a éstos” (Jímenez-Contreras, 2000). Si bien a modo jocoso hay autores como Brodus que sitúan el origen de esta ciencia en el día que los bibliotecarios griegos de Alejandría se pusieron a contar los papiros que conservaban, lo cierto es que no es hasta el S. XIX en que se empiezan a explicitar algunos de sus fundamentos (Jiménez-Contreras, 2005). La bibliometría, cienciometría o infometría “ha puesto de manifiesto que, en la producción, circulación y consumo de ese conocimiento, la humanidad sigue ciertas pautas específicas puestas de manifiesto gracias a la investigación y métodos desarrollados por esta disciplina” [(Jiménez Contreras, 2000).
Podríamos agregar que la historia de esta disciplina está atravesada por la voluntad de verdad que rige el orden del discurso. Esta voluntad de verdad, como señalara Foucault, tiene su propia historia, “historia de los planes de objetos por conocer, historia de las funciones y posiciones del sujeto conocedor, historia de las inversiones materiales, técnicas e instrumentales del conocimiento” (Foucault, 2008:21). Es claro que para cuando surge la bibliometría –siglo XIX- esta voluntad de saber ya no era idéntica a la de la época clásica. “Pues esta voluntad de verdad, como los otros sistemas de exclusión, se apoya en un soporte institucional: está a la vez reforzada y acompañada por una densa serie de prácticas como la pedagogía, como el sistema de libros, la edición, las bibliotecas, como las sociedades de sabios de antaño, los laboratorios actuales. Pero es acompañada también, más profundamente sin duda, por la forma que tiene el saber de ponerse en práctica en una sociedad, en la que es valorizado, distribuido, repartido y en cierta forma atribuido”. En relación a esto último, la bibliometría parecería surgir como un conjunto de herramientas cuantitativas cuyo saber tiene una eficacia específica. Puede no sólo proveernos de herramientas capaces de medir el “impacto” o influencia de determinados textos (mediante índices de citación), o para dar cuenta de los niveles de colaboración científica (a través de índices de co-citación); sino que además pretende dar cuenta de la vida útil –o su contracara, el “envejecimiento”- de los textos científicos[29].
En lo que concretamente se refiere a la realización de la presente investigación, emplearemos métodos bibliométricos relacionados con procedimientos internos al orden del discurso como lo son el autor y el comentario, que en nuestro caso se funden en uno sólo: la cita bibliográfica. Siguiendo a Foucault, el comentario, en el desfase entre el primer texto –supongamos La semiosis social de Eliseo Verón, el autor más citado en este relevamiento- y el segundo texto –cualquiera de las tesinas que lo citan- “permite construir (e indefinidamente) nuevos discursos: el desplome del primer texto, su permanencia, su estatuto de discurso siempre reactualizable, el sentido múltiple u oculto del cual parece ser poseedor, la reticencia y la riqueza esencial que se le supone, todo eso funda una posibilidad abierta para hablar. Pero, por otra parte, el comentario no tiene por cometido, cualesquiera que sean las técnicas utilizadas, más que el decir por fin lo que estaba articulado silenciosamente allá lejos. Debe, según una paradoja que siempre desplaza pero a la vez nunca escapa, decir por primera vez aquello que sin embargo había sido ya dicho”.
El momento bibliométrico del presente trabajo es una primera instancia que nos sirve para orientar nuestra mirada, ya que el hecho de que un autor o un texto sean citados una cantidad de veces puede llegar a decirnos mucho, poco… o nada. En cambio preguntarnos para qué o cuándo se los cita, si es para refutarlo o para validarlo, a partir de qué momento se los empieza a citar, o a partir de qué momento se los deja de citar, cuáles son los temas y motivos (Segre, 1985) para los cuales se los cita, ya son preguntas que exigen respuestas de orden más bien cualitativo y se aproximan más a los objetivos de la presente investigación, cuyo enfoque -ante las propuestas que parecieran limitarse a medir información- pone por delante los aspectos de orden comunicacional del conocimiento.
Para terminar esta introducción conceptual y metodológica, daremos una definición del Campo de la Comunicación y la Salud que es la siguiente:
El campo de la comunicación y la salud está constituido por aquellas prácticas y representaciones que intervienen en los procesos de salud y enfermedad, y que son susceptibles de ser analizadas o trabajadas desde una perspectiva comunicacional.
El concepto de campo puede leerse en dos sentidos, en tanto campo de la enunciación (el conjunto de enunciados donde emergen estas formaciones discursivas) y en el sentido de espacio social en el que intervienen los agentes de la salud y de la comunicación, es decir, en el sentido que Pierre Bourdieu propone para dar cuenta de las prácticas de los agentes y del sentido que éstos le dan a sus prácticas. Mientras que la primer definición designa el campo enunciativo en el cual coexisten los enunciados concretos y reales –cuya demarcación se instituye en el análisis-, la segunda concepción es más bien utilizada como hipótesis de trabajo, es decir: antes que dar por sentada la existencia de un campo de la comunicación y la salud como algo dado de antemano, corresponde preguntarnos si efectivamente existe un campo de la comunicación y la salud y de ser así cuál es su especificidad. Milca Cuberli, quien forma parte del equipo del Área de Comunicación y la Salud (FSOC-UBA), es una de las tantas investigadoras que pone reparos en este sentido. Al ser consultada al respecto en el marco de una de las tesinas analizadas lo definió como “un campo en formación”[30].
Esta distinción discursiva (campo de la enunciación) / extra discursiva (espacio social donde tienen lugar las prácticas, espacio también de los elementos formadores y del dominio de objetos) realizada por Michel Foucault y que es opuesta a la noción de enunciado de Mijail Bajtin (para quien los actos podían considerarse una respuesta a enunciados precedentes), nos sirve sólo en la medida que nos permite ver la autonomía y la eficacia de las reglas de formación discursivas y el modo específico en que positivamente han dado lugar a estos enunciados y no a otros. A propósito de los autores que estamos utilizando, ya hemos observado que Foucault no está interesado en el sujeto (el individuo real) sino en las posiciones de sujeto que caracterizan a las formaciones discursivas, posiciones que eventualmente los sujetos reales pueden ocupar; también hemos visto como, por el contrario, Mijaíl Bajtín se pregunta qué espacio hay para la creatividad del autor –refiriéndose, sí, a los individuos reales- en la elaboración de su teoría de los géneros y los estilos. Finalmente concluimos que para abordar la problemática del sujeto más allá de las posiciones habilitadas en y por las formaciones discursivas, es decir, para abordar las prácticas de los sujetos más allá del orden del discurso, es preciso dar cuenta de las determinaciones propias y específicas de la esfera cultural en donde se desenvuelven dichas prácticas. Bourdieu, siguiendo a Weber respecto a la autonomización de las esferas culturales que caracteriza la modernidad (proceso que va a la par del desencantamiento del mundo), afirma que en cada una de estas esferas puede observarse una autonomía respecto al capital económico pero cuya lógica puede ser explicada a raíz de la especificidad del capital simbólico que los agentes ponen en juego. Bourdieu reconoce no obstante, que el mérito de Foucault radica en analizar la eficacia propia del orden del discurso, que es donde se sitúa la mirada del presente trabajo.
He dado una noción -o mejor dicho dos- de campo, pero es preciso dar cuenta también dar una definición del concepto de Salud. En principio no podemos pasar por alto la ya clásica definición que dio la Organización Mundial de la Salud en su constitución de 1946 y vigente desde 1948:
“un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.
Esta definición, por lo que vemos, es bastante amplia e imprecisa. Tiene como ventaja la capacidad de incluir una gran variedad de temas, lo cual a su vez –como podremos observar más adelante- deviene en dificultad al momento de establecer límites claros y precisos para el relevamiento.
Kornblit (2000), por otra parte, ha indicado que existen varias definiciones de salud en función de los actores sociales que las enuncian. Su clasificación de las distintas definiciones, que resumo a continuación, nos sirve para problematizar la definición dada por la OMS que tomamos como punto de partida:
a) Concepciones médicas:
1) Las concepciones somático fisiológicas según las cuales la salud es el bienestar del cuerpo y del organismo físico, mientras que la enfermedad comprende a aquellos procesos que alteran este bienestar. Se sitúan en el nivel fisiológico, y el éxito de los avances provenientes de las ciencias duras como la física, la química y la biología contribuyeron a que ésta fuera la forma fundamental de practicar la medicina, o sea, de diagnosticar la enfermedad y curar el organismo físico.
2) La concepción psíquica de la salud es aquella que reconoce la estrecha interrelación entre la psique y el cuerpo en el organismo humano. En la historia de la medicina “la salud psíquica aparece como una categoría residual o, al menos, de importancia menor”. Su principal limitación –sobre todo en contraposición con las teorías y prácticas somático-fisiológicas- es la subjetividad y la indeterminación de sus manifestaciones.
3) La concepción sanitaria de la salud es la propia de la salud pública como disciplina. “Se caracteriza –dice Kornblit- por tener un enfoque preventivo de los problemas de diversos grupos sociales diferenciados por edad, sexo, nivel socioeconómico, etc.”. Podríamos agregar que atañen a lo que Foucault denominó biopolíticas e implican, como señala Kornblit, la noción de normalidad: “desde el punto de vista estadístico, [la normalidad] se define en cada sociedad de acuerdo con un cúmulo de circunstancias económicas, sociales, del medio ambiente, climáticas, que condicionan lo que se considera aceptable o "normal" en cada sociedad. Una desviación de la "norma", en individuos o en grupos, no supone necesariamente un estado anormal, aunque indica al médico clínico o al sanitarista que existen algunos factores a los que se debe prestar especial atención”.
b) Concepciones sociales:
1) La concepción político-legal de la salud, según la cual es considerada un bien jurídico general de interés para todos y que debe ser tutelado por el Estado. Se extiende por todas las latitudes y sistemas políticos y aparece en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
2) La concepción económica “se impone en el mundo desarrollado debido a la importancia que la salud posee para la eficacia del factor humano en los procesos productivos, a los que aporta un elemento único y costoso”.
3) La concepción cultural es aquella que define la salud como el estado de aptitud para el desempeño de roles sociales, por lo tanto este estado de aptitud se define tan variadamente como lo son los roles en cada sociedad.
Esta multiplicidad de definiciones, por un lado, nos remite a los desarrollos teóricos de Oszlak y O’Donnell (1981) respecto a cómo una cuestión –entendida como un “asunto socialmente problematizado”- se convierte -o no- en política de Estado a partir de las disputas de los actores sociales intervinientes. Por otra parte, cabe señalar que estas concepciones aludidas por Kornblit parecen no hacer referencia directa –tal vez sí tangencialmente, en el caso de la concepción económica y en la político legal- a los distintos sistemas de salud posibles y sus fundamentos económicos y políticos. Es decir, no tienen un carácter descriptivo ni prescriptivo que haga referencia a si un sistema es o debe ser público (estatal), privado o mixto, ni cómo deben asignarse los recursos, etc. lo cual nos reenviaría a toda una serie de cuestiones que atañen a la subjetivación de ciudadanos o consumidores que veremos emerger, más adelante, en algunas de las tesinas analizadas.
PRIMERA PARTE. CONSTRUCCIÓN DEL RELEVAMIENTO
Lo que hace a la pertinencia al campo de la Comunicación y la Salud viene dado principalmente por el tema de la tesina. El relevamiento en cuanto tal no es otra cosa que la revisión de los títulos y palabras clave, y la consecuente inclusión o exclusión de la tesina en función de ciertos términos, tarea que hemos emprendido en el año 2012 junto a M. S. Goyanes y Marina Isadora Planas de acuerdo a los criterios de inclusión/exclusión previamente consensuados con el equipo del Área de Comunicación y Salud.
Estas palabras clave, en algunos trabajos análogos a la presente investigación (como el de Bellón Saameñoa y Martínez Cañabate (2001) cuya búsqueda se realiza a partir de bases de datos como la del Indice Médico Español y Medline), suele recibir también el nombre de descriptores. Conviene señalar también que la noción de descriptor, acuñada por Calvin Mooers, proviene de una terminología propia de los sistemas de indización derivados de la teoría de la información, la cual no ha dejado de encontrar resistencia en perspectivas a menudo calificadas de humanistas que hacen hincapié en el hecho de que una máquina no puede reemplazar a un humano en un trabajo de indización. En el caso de las tesinas de la facultad cabe señalar que las palabras clave dejaron de utilizarse en el año 2000, con lo cual todo relevamiento o clasificación a partir de ese momento -al menos en una primera instancia- sólo puede realizarse a partir del título. Si el título no incluye ninguna palabra clave o descriptor corremos el riesgo de pasar por alto una tesina que sea pertinente, tal fue el caso de Damas rosadas: la pérdida de los sueños ilusionantes (Améndola y Jurado, 2008), tesis que quedó afuera del primer relevamiento y que descubrí de casualidad durante este trabajo de profundización (si mal no recuerdo apareció mientras buscaba por mi cuenta la tesina de Chirdo, que por el número de tesina debían estar en el mismo estante). Otro caso, aunque en este se trata de una tesina que sí había sido incluída en el relevamiento, es el de E - 24: un programa donde conviven la realidad y la ficción[31]. De no ser que, quienes hicimos el primer relevamiento, conocíamos de antemano que E – 24 era un reality show que trata sobre emergencias médicas en hospitales, probablemente hubiese quedado afuera. Podríamos decir, en este último caso, que la comprensión del tema de la tesina a partir de título –sin palabras clave adicionales- estaba garantizada por el hecho de que tanto el autor como quienes hicimos el relevamiento pertenecemos –o pertenecíamos- a un mismo colectivo semiótico, situado en una realidad espaciotemporal concreta en la que era de público conocimiento que E-24 era un programa de televisión que retrataba la realidad de médicos, enfermeras y pacientes en situaciones de emergencia (si alguien hiciese un relevamiento diez años después probablemente haya olvidado la referencia).
En algunos casos se vuelve necesario pasar a una segunda instancia que implica adentrarse en el contenido mismo de las tesinas, ya sea en sus abstracts –si los tuviere- o en sus introducciones y conclusiones. Para esta primera etapa de inclusión/exclusión de tesinas hay una serie de trabajos como Automedicación de ansiolíticos. Bases para una campaña de bien público (Honig y Villafañe Molina, 2002) y La relación médico paciente (Di Fonzo, 2004), entre otros, para los cuales tal profundización no resulta necesaria, al menos no para resolver su pertinencia y decidir su inclusión. Puede decirse que esto se debe a que términos como automedicación y médico-paciente nos remiten a un universo de prácticas y representaciones que el común de la gente asociaría indudablemente con la salud, sumado al hecho de que si el autor lo ha colocado como título o palabra clave podemos suponer que pretendía que su trabajo fuera clasificado dentro del área temática que nos ocupa. En cambio en otros casos como el de Comunicación y medio ambiente: un análisis comunicacional de la ISO 14001 (Prieto, 1998) o La visión del cuerpo y el cuerpo de la visión (Daiban, 1997)[32], entre otros, que bien podrían formar parte de un relevamiento sobre medio ambiente y cuerpo, respectivamente, para su inclusión dentro de nuestro relevamiento debemos pasar a una segunda instancia de profundización que requiere adentrarse en los contenidos de dichos trabajos. En principio, éstos últimos dos ejemplos dan cuenta de campos enunciativos asociados, cuyas tesinas requieren ya un análisis más detallado.
Al hablar de los perfiles epidemiológicos de la Argentina, Spinelli amplía la mirada respecto a la tematización de la salud: “Pero no se trata solo de enfermedades, sino de problemas sociales. Tratar de asociar la solución de los mismos con la medicina no sería más que un éxito del proceso de medicalización descripto por Michel Foucault (Foucault, 1992). Los problemas epidemiológicos que afectan a los conjuntos sociales tienen raíces causales en: las desigualdades sociales; la falta de controles sobre el medio ambiente y sobre los alimentos que consumimos; la falta de acceso a niveles básicos de educación, al agua potable y obras de saneamiento básico; la ausencia de una vivienda digna; y la carencia de empleo o empleos precarizados.” Este tipo de conceptualizaciones amplias respecto a los problemas de salud son las que nos inclinan a no contentarnos con los significados más estabilizados y a incluir investigaciones que incluyen determinadas problemáticas que inciden en los procesos de salud y enfermedad, como por ejemplo la problemática de la vivienda, el trabajo precario, etc. Ahora bien, en la medida que dichas investigaciones no tematizan el objeto de su investigación atendiendo a la incidencia que éstos tienen sobre procesos de salud, nos parece que no son pertinentes para su inclusión en el relevamiento. Por ejemplo, la investigación de Cardozo y Rivero (2003)[33] sobre trabajo precario en los call center podría incluirse en el relevamiento en la medida que se da cuenta de cómo la organización y los procesos de trabajo presentes en ese ámbito laboral afectan a los trabajadores, en todo caso sí podría tenerse en cuenta para futuros trabajos que sí tengan un interés en estos aspectos relacionados con la salud.
Durante la realización del presente trabajo, que tenía por objetivo cuestionar las categorías pre establecidas y desnaturalizar los límites y alcances de los conceptos utilizados hasta entonces, se encontraron al menos 5 áreas temáticas abordadas por tesinas que podrían quedar dentro o fuera de un relevamiento de comunicación y salud, dependiendo de la aproximación que haya hecho el autor respecto al objeto de investigación. Estas áreas temáticas, además de las ya mencionadas “medio ambiente” y “cuerpo”, son: “género”, “niñez” y “consumo” (este último en relación a la oposición entre la conceptualización de la salud como derecho frente a la salud como objeto de consumo, aspecto que vi emerger en varias tesinas durante el presente trabajo de profundización). El trabajo de Panier von Lurzer (2011)[34] es un claro ejemplo de esta articulación de distintos conceptos y campos enunciativos asociados, tal es así que en la introducción sitúa su trabajo de la siguiente manera: “El ámbito de la salud, el consumo y los medios de comunicación es el tema elegido para abordar la privatización de los dispositivos de biopoder en la sociedad de control”. Este tipo de articulaciones supondrá otro desafío en el momento posterior de establecer una clasificación de índole temática tras esta primera instancia de inclusión.
Los siguientes cuadros muestran la cantidad de tesinas de la carrera que conformarían distintos campos enunciativos en torno a un tema, y la cantidad de casos en que estas tesinas se incluyeron dentro de nuestro relevamiento. En las columnas se distinguen aquellas que están incluidas dentro del relevamiento (columna titulada “Comunicación y Salud”)[35] de aquellas que no (bajo la columna “Otras”), mientras que en las filas señaladas como “Sí” y “No” se distinguen aquellas que tratan sobre el tema que da título a cada cuadro. Por ejemplo, hay 97 tesinas sobre género de las cuales 8 se incluyeron dentro del relevamiento por considerar que en mayor o menor medida la salud aparece abordada durante su desarrollo (cuando no es su tema central).
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Género |
|||||||||||||||||||||||||||||
|
Comunicación y Salud |
Otras |
Total general |
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|
No |
194 |
2692 |
2886 |
|
|||||||||||||||||||||||||
|
Sí |
8 |
97 |
105 |
|
|||||||||||||||||||||||||
|
Total general |
202 |
2789 |
2991 |
||||||||||||||||||||||||||
|
Infancia y adolescencia |
|||||||||||||||||||||||||||||
|
Comunicación y Salud |
Otras |
Total general |
|||||||||||||||||||||||||||
|
No |
188 |
2687 |
2875 |
||||||||||||||||||||||||||
|
Sí |
14 |
102 |
116 |
||||||||||||||||||||||||||
|
Total general |
202 |
2789 |
2991 |
||||||||||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||||||||||||
Retomando la cuestión de la heterogeneidad y la dispersión, y su posible neutralización bajo determinadas clasificaciones (que pretendíamos ilustrar con estos cuadros), si pensamos los temas como signos, y al problema de la significación en relación a un fondo que nos remite a un continuum de sentido -del mismo modo en que Saussure pensaba el continuum de sentido que hay entre los signos de un sistema como el de la lengua- podríamos decir que algunas tesinas se ubican en la frontera entre las que son pertinentes a la temática comunicación y salud y todas aquellas que tangencialmente tocan el tema pero gravitan o anclan su sentido sobre otras áreas temáticas. Esto se puede apreciar claramente en aquellas que incluyen en su elaboración la perspectiva de género como por ejemplo “cuerpo bello y salud perfecta” (Skobala, 2008)[36], la cual fue incluída en el presente relevamiento pero que bien podría incluirse también dentro de un relevamiento de tesinas pertinentes al tópico “género”, dentro de una serie que incluiría a trabajos como los de Sabbatellli y Saccomano (2003)[37], Cortés (2006)[38], Olleta y Villanueva (2009)[39] y Schmidtke y Dalmasso (2010)[40], entre otros, que si bien he dejado afuera hay algunas que podrían enriquecer una investigación de comunicación y salud que haga hincapié en las representaciones femeninas en medios masivos de comunicación y las articule con alguna problemática de salud. La tesina de Giménez Corbera (1994)[41], que sí fue incluída dentro del relevamiento por abordar el vínculo entre la bulimia y la anorexia y los modelos de cuerpo que impone la moda femenina, nos inclinaría también a incluir otra serie de trabajos como los de Salles (1997)[42], Ruitti Lamotne (2007)[43], Ceballos Amerise y Vivona (2008)[44], los cuales también tratan sobre la cuestión de la moda femenina, pero por no abordar centralmente problemáticas relacionadas con la salud he decidido excluir. Siguiendo con la cuestión de género, en el trabajo de Cejas[45] también puede observarse que si bien se habla de nuevas tecnologías reproductivas (NTR) el tema principal es cómo inciden éstas en las luchas feministas. Ahora bien, el lugar central que ocupan las NTR es tal que en este caso quedan dentro de la frontera del relevamiento. Estos ejemplos no agotan la problemática de lo que yo denominaría campos enunciativos asociados[46], pero bastan para ilustrar la dificultad de establecer límites claros para un relevamiento.
En relación al interés que motivó mi acercamiento al área de comunicación y salud, al utilizar el descriptor trabajo la búsqueda me devolvió 44 tesinas, ninguna de las cuales figura dentro del relevamiento sobre Comunicación y Salud. No obstante, la investigación de Eduardo Ale Monserrat sobre cartoneros[47] (que incluí dentro del listado de tesinas sobre medio ambiente, a pesar de que tampoco aparecía incluída dentro de ese subconjunto al apelar a los descriptores utilizados para la conformación de este listado), me parece un caso excepcional que puede articular tres campos enunciativos: medio ambiente, salud y trabajo –un trabajo caracterizado por la informalidad, a veces negado como tal, pero que al fin y al cabo no deja de ser trabajo, y al mismo tiempo tal vez se trate de uno de los máximos exponentes de trabajo insalubre. La otra excepción es la de Morán y Romano (1994)[48] sobre la seguridad en Atucha I, también omitida en los relevamientos anteriores y que tampoco es devuelta por el descriptor trabajo sino que fue encontrada a partir de la lectura lineal del listado completo de tesinas y reparando en ella -probablemente- al tener conocimiento de que se trata de una central nuclear y los peligros que entrañaría para la salud en caso de un accidente (no sólo para los trabajadores de la central sino también para las poblaciones cercanas). Eso me llevó a ensayar otras búsquedas con el término seguridad, para ver si se me había escapado alguna sobre “seguridad laboral” o “higiene y seguridad” otros de los tantos descriptores que podrían designar un trabajo vinculado con mi interés inicial en la realización del relevamiento. Pero el conjunto de tesinas devueltas por el descriptor seguridad tienen más que ver con el significante cuyo valor es el de la problemática de los hechos delictivos[49], siendo este caso de Morán y Romano una excepción.
Como se puede ver, el problema de la definición del tema, crucial para la inclusión o exclusión de las tesinas dentro del relevamiento (y que atañe también, en nuestro caso, a la posterior clasificación temática), en la medida que nos alejamos de los significados más estabilizados, se vuelve sumamente complejo. Requiere además, de lo que Voloshinov denominaba comprensión (en oposición a reconocimiento): “El proceso de comprensión no puede de ninguna manera ser confundido con el proceso de reconocimiento. Son profundamente distintos. Sólo un signo se comprende, mientras que una señal se reconoce. Una señal representa una cosa unitaria, internamente inamovible, que en la realidad no sustituye nada, no refleja ni refracta nada, sino que aparece simplemente como un medio técnico para indicar la presencia de uno u otro objeto (determinado e inamovible), o bien alguna acción (asimismo determinada y estática)” (Voloshinov 2009:109).
Un caso que vale la pena mencionar es el del descriptor muerte, noción que ha ido apareciendo en distintas tesinas –por ejemplo, Minervino y González Gartland (1997)- y que de algún modo se relaciona con su opuesto, la noción de vida. En diversos temas los conceptos de vida y muerte devienen en materia de discusión y conflicto entre diversas perspectivas (principalmente entre ciencia y religión), por ejemplo en torno al uso de células madre[50][51] o la interrupción voluntaria de embarazo, temas que han sido objeto de algunas de las tesinas relevadas. No obstante, tras un análisis minucioso de las tesinas que tratan especialmente acerca de la noción de muerte[52], estas han sido descartadas por no abordar la problemática desde una perspectiva que ponga en relación dicha noción con problemáticas que refieran a la salud[53]. Esto no quita que estas mismas tesinas hagan referencia a cuestiones que también han surgido en el relevamiento. Por ejemplo, la de Frau Olivera y Emanueli (1998), quienes en un momento, al hacer una breve reseña sobre la evolución histórica de esta noción, señalan la aparición del discurso de la salud pública y el higienismo; el modo en que la muerte pasa del ámbito público de orden comunitario a uno privado recluido en el ámbito familiar; etc,
Por lo tanto, la tarea de relevar no sólo implica la tarea de incluir las investigaciones pertinentes sino el trabajo de excluir aquellas que a priori habían sido incluídas pero que una posterior lectura nos sugiere que sus contenidos no ameritan la inclusión.
En conclusión, tras una primera selección realizada en conjunto con Goyanes y Planas, realizada a partir de una lectura lineal del listado de tesinas, me he valido luego del uso de descriptores que a modo de señal me indicaban la presencia de ciertas palabras[54] cuyo significado estabilizado es utilizado normalmente en enunciaciones que se refieren a determinadas áreas temáticas. Pero para comprender la significación del tema de cada tesina y proceder a una correcta inclusión de éstas dentro de un relevamiento sobre comunicación y salud debemos ir más allá del mero reconocimiento de las señales y entrar en el terreno de los signos. Para la doble tarea de inclusión y clasificación, la comprensión en términos de Voloshinov no puede ser sino la herramienta más adecuada: “Comprender un enunciado ajeno significa orientarse respecto de él, encontrarle un lugar apropiado en un contexto correspondiente”.
Solucionado el problema de la pertinencia –se puede admitir que esta solución es provisoria y siempre discutible- lo que sigue es adentrarnos en la cuestión de la clasificación. En el relevamiento del año 2012 hemos clasificado a las tesinas de acuerdo a su abordaje, enfoque o perspectiva de investigación, a partir de categorías que fueron consensuadas por el equipo del Área Comunicación y Salud. En el presente trabajo revisaré dicho aparato categorial e intentaré retomar los intentos de clasificación de orden temático que existieron en relevamientos anteriores.
Las categorías utilizadas en el relevamiento del 2012 y retomadas en este trabajo no difieren demasiado de las propuestas por Lois-Cuberli (DISCURSO (análisis comunicacional, construc. Disc.); CAMPAÑAS (bien público, prevención, análisis); REPRESENTACIONES SOCIALES; ESTRATEGIAS COMUNICACIÓN; ANÁLISIS Y PLANIFICACIÓN COMUNICACIONAL (comunicación organizacional, diagnóstico y planificación); PERIODISMO (investigaciones, publicaciones); COMUNICACIÓN Y CULTURA) e incluso también guardan ciertas relaciones de inclusión con las “áreas de investigación y discusión centrales” en los que Petracci y Waisbord agrupan los distintos artículos que conforman Comunicación y Salud en la Argentina (Petracci et al, 2011).
(Cuadro1)
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Categorías
utilizadas en |
Categorías Relevamiento Área Comunicación y Salud FSOC-UBA (2012) |
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La salud en los medios |
1. PUBLICIDAD
(sobre el abordaje de la salud |
|
2. MEDIOS
(discursos sobre salud en medios) |
|
|
Campañas e intervenciones en salud |
3. CAMPAÑAS
(tanto del Estado como de |
|
4. COMUNICACIÓN
INTERPERSONAL-GRUPAL- |
|
|
Comunicación médica institucional |
5. INSTITUCIONES
/ COMUNICACIÓN |
|
Comunicación y políticas de salud |
6. SUJETOS DE DERECHO |
|
7.
EPISTEMOLOGÍA-ONTOLOGÍA- |
En la clasificación propuesta en el 2012 aparece una categoría más, en la que se ubican todas aquellas tesinas que abordan una cuestión desde una perspectiva que problematiza la construcción de ciertos conceptos (filosóficos, ontológicos o epistemológicos), mediante una aproximación que tiene que ver más bien con el ensayo y cuyo eje no está situado necesariamente en una investigación de carácter empírico. Esta categoría, ausente en las propuestas anteriores, se reveló como una de las predominantes tras el relevamiento realizado por el área de Comunicación y Salud.



