Relevamiento de Investigaciones en Comunicación y Salud>>> Apuntes, notas, resúmenes.

3289. 2014. Marina Arce. De comer a comer bien. Análisis de los desplazamientos de sentido en manuales de capacitación de dos políticas alimentarias nacionales. Tutora: Daniela Bruno Co-tutora: Flavia Demonte

 

El trabajo de Arce (2014) es una investigación que tiene como objeto analizar qué concepciones de la alimentación (y de la comunicación en salud) subyacen en los manuales y demás documentos publicados por el Estado nacional en el marco de sus respetivas políticas alimentarias: el Programa Alimentario Nacional (PAN), creado a partir de la ley 23.056 (1984-1989) y el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria, creado a partir de la ley 25.724 (vigente desde el 2003). Arce problematiza las definiciones operacionales de Salud y Nutrición a partir de autores como L. Ortiz Hernández, Patricia Aguirre, M. Katz y M. Bruera, C. Díaz Menéndez y C. Gómez Benito, autores que analizan la dimensión social y cultural de la alimentación; mientras que el Estado y las políticas públicas son abordados a partir de Oscar Ozslak, Aguilar Villanueva y Danani (citado a través de F. Demonte). Del análisis se desprende una serie de desplazamientos, teniendo en el primer manual una concepción biologicista de la alimentción y posteriormente “se pasó a enterderla estrechamente relacionada con las condiciones y modos de vida en las que se desarrolla y desenvuelve el sujeto”. De una alimentación “para que el cuerpo sea funcional y ‘combatir’ la desnutrición para salir de la marginalidad, a una de un tipo saludable”, es decir, se observa un pasaje hacia una alimentación “que tiene como premisa el comer bien para tener una mejor calidad de vida y, al mismo tiempo, prevenir enfermedades no transmisibles”. “Se pudo rastrear en los manuales, también –afirma Arce- el desplazamiento de las concepciones en relación a educación y comunicación en salud, asumiendo explícitamente que la mera difusión de saberes no hace a la modificación de las prácticas del individuo”. Por otra parte se observa un desplazamiento en el sentido de la participación comunitaria en este tipo de políticas, analizada a partir de la tipología de los Modelos de Unicef de grados de participación social (tomados de Paiva), observándose que en el primer manual hay una participación simbólica en la cual se busca contar con la adhesión de los destinatarios a los contenidos del manual sin permitírseles la elección de temas ni la formulación de opiniones; mientras que en el segundo manual la relación se encuadraría en la categoría de los asignados e informados, donde “un grupo decide el proyecto y transmite las tareas a otras personas informadas y respetando sus puntos de vista” (este desplazamiento quedaría plasmado en el hecho de que, por ejemplo, en el segundo manual hay una sección llamada “Alimentos, recetas y algo más” donde se incluyen hojas en blanco para que los lectores escriban sus propias recetas e historias y se las alienta a enviarlas al ministerio, que asegura “Con las recetas que ustedes nos mandan diseñaremos un nuevo manual”). Además del análisis del manual, la investigación contiene una entrevista a Alicia Lopresti, Coordinadora General del área de Nutrición del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria en enero de 2013. De esta entrevista surge la realización de capacitaciones u otro tipo de encuentros con beneficiarios y distintos actores sociales (maestros, enfermeras, profesionales de la salud, nutricionistas , pediatras, referentes de la sociedad civil, agentes pro-huerta, etc.) en los que trabajan en grupos y analizan las recomendaciones. Este tipo de trabajo compartido en el que subyace “la creencia de que si los beneficiarios pueden adjudicarle sentidos propios a los saberes los objetivos serán concretados” ha dejado sus huellas en el PNSA, pero no se observa en el PAN.