Relevamiento de Investigaciones en Comunicación y Salud>>> Apuntes, notas, resúmenes.
3691. 2015. Melina Ayelén Patti. Programas de Transferencias Condicionadas, Salud y Comunicación. Tutora: Angélica De Sena
Patti aborda cómo es la comunicación de los controles en salud en "Ciudadanía Porteña - Con todo derecho" un Programa de Transferencia Condicionada de Ingreso (PTCI) dependiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y orientado a familias en situación de vulnerabilidad.
Para ponernos en contexto Patti sitúa el origen de los PTCI en el escenario de los procesos de desregulación o re-regulación del mercado (tal como los definieran Basualdo y Aspiazu), tendientes a transferir mayor poder regulatorio al capital, y en el que las políticas sociales asumen un rol clave frente al deterioro de las condiciones de vida y creciente vulnerabilidad social. A su vez, parte de un estado del arte en el que revisa los estudios e investigaciones previos sobre los PTCI en Latinoamérica (Cecchini y Madariaga para la CEPAL, 2011) y en Argentina (Carla Zibecchi, 2008; Andrea Dettano, 2013; Scribajno y De Sena, 2013 entre otras).
El marco teórico es el de la teoría fundamentada de Glasser y Strauss, mientras que la metodología empleada -en sintonía con la noción de muestreo teórico de los mismos autores- recurre principalmente a entrevistas semiestructuradas a las unidades de información: mujeres beneficiarias del PTCI, trabajadoras/es sociales y médicas/os pediatras, tanto de los hospitales públicos como de los centros de atención primaria. De manera complementaria también trabajó a partir de análisis documental y observación participante. En cuanto a la comunicación, Patti la entiende como un proceso que se configura en el campo de las prácticas sociales (nociones tomadas de Albardonedo y Cuberli) y en el que tienen lugar distintas mediaciones (Martín Barbero; Massoni y Mascotti, 2001; entre otros): “Al hablar de mediaciones sociales se hace referencia a la familia, la escuela, los grupos de pertenecía, los líderes vecinales, referentes comunitarios, compañeros de trabajo, es decir, los espacios compartidos por una comunidad”. Asimismo, el concepto de campo de las prácticas es interpretado a partir de la noción de habitus (Bourdieu). Finalmente, en cuanto al marco teórico, hay una reflexión en cuanto a las relaciones entre comunicación y salud que repasa las clásicas definiciones de la OMS; los cuestionamientos al modelo médico hegemónico (Eduardo Menéndez) y a la epidemiología biomédica que pasa por alto los procesos sociales (Asa Laurell) y reivindica los diversos hitos que destacaron la influencia de los determinantes sociales (el informe Lalonde, la Carta de Ottawa, entre otros) para proponer una mirada que integre las perspectivas instrumental y relacional que resumen las tradiciones de la comunicación en salud: “entendiendo los procesos comunicacionales de salud-enfermedad-atención en términos de producción, intercambio y negociación de significados y formas simbólicas, mediados por instrumentos y herramientas diversas”.
La desgrabación de las entrevistas le permitió realizar un análisis cualitativo mediante el software Atlas Ti.
Patti nos introduce en el universo analizado a través de datos sociodemográficos de los barrios y hogares en donde se lleva adelante el programa.
De sus entrevistas se desprende cómo es la vida de las mujeres que son asistidas por estos programas (la mayoría conforma hogares monoparentales, en algunos casos comparten gastos con algún hermano u otro familiar):
La historia de las mujeres se repite: actualmente están desocupadas, pero solían trabajar por hora en servicio doméstico en casas. Según sus relatos, dejaron sus trabajos para poder cumplir con las tareas de cuidado (atender al hogar y a los hijos) que se complican cuando la mujer no está en la casa por largas horas, y también se mencionó más de una vez haber tenido que dejar sus trabajos por accidentes o cuestiones de salud, lo que les impedía continuar su actividad laboral.
“Todas las mujeres entrevistadas -señala Patti- son las encargadas de los cuidados de salud de sus hijos. Una de ellas también de su nieta, ya que está a su cargo, por lo tanto, recae en ellas la responsabilidad de la realización de los controles de salud que requiere el Programa”. Respecto a la estrategia y trayectorias señala que, dentro de los diferentes efectores de salud, “en general son los CESAC (mencionados como salitas por las mujeres entrevistadas) a los que se asiste para los controles de salud de niño sano y desarrollo nutricional (que requiere CP) para vacunar a los niños y controles de embarazo”; mientras que se dirigen directamente a las guardias de los hospitales públicos “cuando aparece una enfermedad o una situación que se detecta en el ámbito familiar como grave para la salud del niño”. Para las vivencias en relación con el sistema de salud Patti rescata la noción de “fondo de recursos” (Petracci, Cuberli, Palópoli, 2010), un saber adquirido que “integra prácticas, experiencias previas, modos de relación y comunicación con los servicios de atención de la salud”: “Las mujeres saben cuáles los centros más cercanos, qué servicios disponen, qué recursos encuentran en otros centros más alejados y a dónde concurrir cuando necesitan un especialista”.
Entre las conclusiones de la investigación podemos destacar que, a pesar de que los controles de salud en los niños son un requisito formal del PTCI analizado, “en la práctica las mujeres entrevistadas tienen conocimiento que no hay que presentar los certificados de los niños mayores a seis años, y en general no se percibe el control de salud como contraprestación”. Distinta es la situación en relación al programa complementario Red Primeros Meses, orientado al cuidado de la salud materno – infantil y cuyo objetivo es reducir la mortalidad en niños menores de un año: “De este modo, es en este tipo de Programas donde aparecen algunos espacios e intentos de articular PTCI con una dimensión de promoción de la salud, principalmente vinculado a la maternidad y los cuidados del bebé”.