Relevamiento de Investigaciones en Comunicación y Salud>>> Apuntes, notas, resúmenes.
3880. 2016. Cynthia Gisela Slamovits. El rol del comunicador. Aportes y antecedentes en Comunicación y Salud. Ministerio de Salud de la Nación (1996- 1999). Tutores: Ianina Lois y Diego Jaimes
Slamovits (2016) aborda la construcción del “rol del comunicador” en el ámbito de las políticas públicas del Ministerio de Salud de la Nación entre 1996 y 1999, momento fundacional –o más bien “inicial” en términos de la propia autora- en el que “era incipiente la participación de profesionales de la comunicación en áreas de salud y en el Estado”. En la Subsecretaría de Salud Comunitaria, que funcionaba en la órbita del ministerio, dadas las inquietudes por producir “mensajes de salud entendibles y accesibles para los destinatarios” (en términos de quien fuera la subsecretaria entrevistada en 1996) se posibilita entonces la creación de un área de comunicación cuyas acciones son el objeto de la investigación de Slamovits. La autora trabajará sobre dos series de materiales (y sobre sus respectivos procesos de producción): prevención del dengue (producidos ante el inminente arribo de la enfermedad dada su aparición reportada en países limítrofes) e inmunizaciones (elaborados atento a los bajos índices de vacunación infantil), deteniéndose en el análisis en la figura del rol del comunicador en el ámbito de las políticas públicas del sector salud, sus posibilidades y sus restricciones. La metodología aplicada es de orden etnográfico y en el marco del paradigma hermenéutico-interpretativo, en el cual, siguiendo a Vasilachis de Gialdino, se aspira a comprender “la acción social en el contexto del mundo de la vida y desde la perspectiva de los participantes”. Se analizan también una serie de materiales producidos en la etapa previa a la constitución del área de comunicación, y los correspondientes al período 1996-1999, a fines de identificar diferencias y similitudes entre ambos grupos y sus variaciones. Slamovits señala que para aquella época las TIC estaban lejos de su desarrollo posterior, los dominios “.gov.ar” ya estaban asignados pero se desconocen sitios institucionales del ministerio; el correo electrónico es incipiente y no existen “boletines electrónicos” ni otro tipo de comunicaciones en formato digital, “no existe el PDF”. A nivel institucional aún se encuentran en la transición hacia la utilización de computadoras y procesadores de texto. Escasean los recursos tecnológicos, pero también los recursos humanos : “No hay diseñadores gráficos, ilustradores o contenidistas. Los periodistas “de oficio” del Ministerio se dedican a cubrir eventos de la agenda del Ministro de Salud y a enviar gacetillas de prensa a los medios de comunicación”. “La única incorporación que se logra de personal específico de comunicación -señala Slamovits- es la de un estudiante de la carrera, con especialidad en periodismo, contratado para participar de acciones de Prensa”. En el ministerio de salud, por aquel entonces, predomina el modelo médico hegemónico, paradigma que “permea las representaciones sobre la salud, el modelo de relación en los equipos y el modelo de comunicación operante “.El equipo inicial trabaja en un primer momento sobre los materiales existentes, realiza un diagnóstico de las áreas, concluyendo que lo más adecuado es “ir hacia las áreas” y no esperar a que sean ellas las que acerquen sus inquietudes comunicacionales. El área de comunicación adquiere un carácter flexible y móvil, con un equipo estable (constituido por dos comunicadores/as, una epidemióloga y una psicopedagoga) y otro equipo móvil (integrado por personal del área involucrada y un diseñador contratado ad hoc para la elaboración del material). De una primera experiencia con el área de Maternidad e Infancia -que puso de relieve que el 80% de las consultas en guardias de hospitales y centros de salud estaban relacionadas con accidentes- surge un instructivo-guía que inaugura una modalidad de trabajo (Escucha activa aplicada a entrevistas). En el análisis de Slamovits se tiene en cuenta la noción de grupo, los enfoques pedagógicos que se ponen en juego en los materiales que elabora el ministerio, la dinámica del “expediente” (“un “pelotazo” lanzado sorpresivamente al que hay que atrapar antes de que se meta en el arco, en una suerte de movimiento defensivo”) y los procesos de licitaciones, los errores que surgen de los procesos de trabajo y el modo en que hallaron su resolución (“La circunstancia produce un aprendizaje sobre roles, tareas, funciones del comunicador”; “Queda evidenciado que los comunicadores no son competidores de los médicos ni resultan una amenaza”). Slamovits señala que en los materiales de la etapa previa a la conformación del área de comunicación predomina el modelo de educación bancaria, signado por una comunicación de carácter instrumental en la que el enunciador es el médico portador de saber, en congruencia con el modelo médico hegemónico. El rol del comunicador está homologado al del periodista, a la par que la nota periodística es asimilada a la publicidad en los medios, todo articulado bajo una noción instrumental de la comunicación centrada en sus efectos. A lo largo de la experiencia “la articulación del trabajo entre las áreas posibilita que, lentamente, se instale otra representación del comunicador”; y hacia el final del período analizado “se entiende que si un material pasa por Comunicación se garantiza una mayor comprensión en la lectura por parte de los destinatarios”; de manera tal que el volumen de trabajo del área de comunicación crece y ya son las áreas las que empiezan a acercar sus propias inquietudes en la materia.
La tesis puede consultarse desde el repositorio oficial: http://repositorio.sociales.uba.ar/items/show/2681