Comunicación y Salud: Alimentación, un estado del arte.
Tesis de grado que abordaron el tema en FSOC - UBA
A propósito del día mundial de la alimentación (16 de octubre), reunimos las reseñas del relevamiento de investigaciones en comunicación y salud que abordaron este tema en el marco de la tesis de grado de la carrera de Ciencias de la Comunicación dictada en la Universidad de Buenos Aires (pronto incluiremos en esta recapitulación las tesis de otras casas de estudio que ya fueron relevadas e incluidas en nuestro sitio, pero que aún no hemos reseñado).
En este recorrido observarán numerosas temáticas y perspectivas, desde la publicidad hasta las campañas, desde los análisis hasta las propuestas. Veremos emerger la noción de “alimentación saludable” e incluso, ya en períodos más recientes, fenómenos como el veganismo (un estilo de vida vinculado a una ética anti especista que no se reduce meramente a una cuestión de alimentación, aunque en la práctica es uno de sus aspectos más visibles); la pregunta por los modos en que consumimos los alimentos (incluyéndose por ejemplo la “medicalización” de los “alimentos funcionales”) y la manera en que los producimos. Quedan por fuera de este estado del arte el conjunto de los trabajos dedicados a la problemática de los trastornos alimenticios (que se vincula a su vez con otra serie de trabajos relacionados con el cuerpo y las estéticas), que trabajaremos más adelante. Tal vez el trabajo de Korniusza y Rocchi con el que abriremos esta compilación de reseñas, nos sirva como puente entre las tesis aquí reunidas y el conjunto de las que trabajaremos en otra oportunidad.

Publicidad de Toddy extraída de la tesis de Masset y Reides (2018)
Korniusza y Rochi (2008)[1] analizan la difusión de los saberes de la dietética a partir los años ‘ 70, tomando en consideración 4 libros emblemáticos de lo que denominan “literatura de autoayuda para adelgazar”, a saber: La revolución dietética del Dr. Atkins (1972), La dieta médica Scarsdale (1978), El libro del Dr. Cormillot, el arte de no estar gordo (1973) y Una delgada línea… entre el exceso y la medida (Maximo Ravenna) . Las autoras emplean un enfoque semiótico a partir del cual analizan los enunciadores construidos (González Requena), el rol del influenciador (Bremond), las argumentaciones (Bange; Duarte, Zamudio de Molina y Marafioti; Perelman y Ollbrechts – Tyteca; Joëlle Rey), etc. en un marco teórico que incluye a Verón, Oscar Traversa y Oscar Steimberg, entre otros. Previo a ello realizan un breve recorrido histórico y filosófico acerca de “los distintos imperativos socioculturales que rigieron y rigen a nuestra sociedad en relación al cuerpo y la dietética”, que incluyen, por ejemplo, las concepciones que Santo Tomás de Aquino volcó en su texto “¿Es la gula pecado?”, algunas observaciones de Vigarello en su “Historia de la Belleza…” y las reflexiones de distintos autores que suelen formar parte de la bibliografía del Seminario de Informática y Sociedad, como Antropología del Cuerpo y la Modernidad de André Le Bretón y El problema de los tres cuerpos de Paul Valery. El tema también es problematizado a partir de los desarrollos de Bourdieu en La elección de lo necesario y en sus “Notas provisionales sobre la percepción del cuerpo” (incluido en Materiales de sociología crítica). En este trabajo también se hace presente la noción de estigma desarrollada por Erving Goffman.
Borda, Gandin y Guerson (2733)[2] elaboran un proyecto de lanzamiento para la marca Actiplus, producto pensado para la empresa La Serenísima. Su unidad de análisis son los individuos en su dimensión de acción y la técnica de investigación seleccionada es el focus group. La investigación desarrollada para el lanzamiento de Actiplus podría definirse, de acuerdo con los autores, como transversal ya que estudia el mercado y el público objetivo en un momento concreto como lo es la etapa de pre-lanzamiento de proyecto. El proyecto “se realizará en un marco donde el estilo de vida dedicado al deporte, la vida sana y la salud están teniendo continuamente mayor auge en todo el mundo. La actividad física está ocupando un lugar cada vez más importante en la vida de las personas, quienes preocupados por su salud y su cuerpo, por verse y sentirse bien, necesitan de una alimentación basada en productos sanos y saludables, proveedores de los nutrientes necesarios e indispensables para el buen desarrollo mental y corporal […]”. El trabajo, además de incluir algunos artículos que apoyan este diagnóstico, incluye además propuestas para las etapas de pre-lanzamiento, lanzamiento y post-lanzamiento.
El trabajo de Arce (2014)[3] es una investigación que tiene como objeto analizar qué concepciones de la alimentación (y de la comunicación en salud) subyacen en los manuales y demás documentos publicados por el Estado nacional en el marco de sus respetivas políticas alimentarias: el Programa Alimentario Nacional (PAN), creado a partir de la ley 23.056 (1984-1989) y el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria, creado a partir de la ley 25.724 (vigente desde el 2003). Arce problematiza las definiciones operacionales de Salud y Nutrición a partir de autores como L. Ortiz Hernández, Patricia Aguirre, M. Katz y M. Bruera, C. Díaz Menéndez y C. Gómez Benito, autores que analizan la dimensión social y cultural de la alimentación; mientras que el Estado y las políticas públicas son abordados a partir de Oscar Ozslak, Aguilar Villanueva y Danani (citado a través de F. Demonte). Del análisis se desprende una serie de desplazamientos, teniendo en el primer manual una concepción biologicista de la alimentación y posteriormente “se pasó a enterderla estrechamente relacionada con las condiciones y modos de vida en las que se desarrolla y desenvuelve el sujeto”. De una alimentación “para que el cuerpo sea funcional y ‘combatir’ la desnutrición para salir de la marginalidad, a una de un tipo saludable”, es decir, se observa un pasaje hacia una alimentación “que tiene como premisa el comer bien para tener una mejor calidad de vida y, al mismo tiempo, prevenir enfermedades no transmisibles”. “Se pudo rastrear en los manuales, también –afirma Arce- el desplazamiento de las concepciones en relación a educación y comunicación en salud, asumiendo explícitamente que la mera difusión de saberes no hace a la modificación de las prácticas del individuo”. Por otra parte se observa un desplazamiento en el sentido de la participación comunitaria en este tipo de políticas, analizada a partir de la tipología de los Modelos de Unicef de grados de participación social (tomados de Paiva), observándose que en el primer manual hay una participación simbólica en la cual se busca contar con la adhesión de los destinatarios a los contenidos del manual sin permitírseles la elección de temas ni la formulación de opiniones; mientras que en el segundo manual la relación se encuadraría en la categoría de los asignados e informados, donde “un grupo decide el proyecto y transmite las tareas a otras personas informadas y respetando sus puntos de vista” (este desplazamiento quedaría plasmado en el hecho de que, por ejemplo, en el segundo manual hay una sección llamada “Alimentos, recetas y algo más” donde se incluyen hojas en blanco para que los lectores escriban sus propias recetas e historias y se las alienta a enviarlas al ministerio, que asegura “Con las recetas que ustedes nos mandan diseñaremos un nuevo manual”). Además del análisis del manual, la investigación contiene una entrevista a Alicia Lopresti, Coordinadora General del área de Nutrición del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria en enero de 2013. De esta entrevista surge la realización de capacitaciones u otro tipo de encuentros con beneficiarios y distintos actores sociales (maestros, enfermeras, profesionales de la salud, nutricionistas , pediatras, referentes de la sociedad civil, agentes pro-huerta, etc.) en los que trabajan en grupos y analizan las recomendaciones. Este tipo de trabajo compartido en el que subyace “la creencia de que si los beneficiarios pueden adjudicarle sentidos propios a los saberes los objetivos serán concretados” ha dejado sus huellas en el PNSA, pero no se observa en el PAN.
Scully y Sediari (2016)[4] analizan la campaña “Alimentos Argentinos: una elección natural”, que se basa en un sello de comercialización promovido por la ex Sec. de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (vendría a ser un sello que certifica que la elaboración de los alimentos cumplen con determinados estándares de producción, como cuando compramos un alimento que lleva un certificado que nos dice que es “SIN TACC”, “Orgánico”, “GMO Free”, etc.) y concluyen con una propuesta para mejorarlo. Dentro de la metodología de análisis realizaron encuestas en ferias gastronómicas (reuniendo una muestra de 113 casos, de los cuales sólo el 27% reconocía el sello) y luego un grupo focal constituído por 5 personas (dos hombres y tres mujeres de entre 26 y 31 años, con residencia en la Ciudad de Buenos Aires, con trabajo en relación de dependencia y cursando los últimos años de su carrera universitaria o recientemente graduados). La crítica de Sediari y Scully hacia el sello está desagregada en distintos niveles semióticos (temático, retórico, enunciativo y estilístico) y hacen referencia a una investigación académica previa sobre el sello: “Tendencias del consumo y sello alimentos argentinos una elección natural. Buenos Aires: Programa de Gestión de la Calidad y Diferenciación de Alimentos. Procal III.” (Moré, 2011). De la propia investigación concluyen: “El uso del término natural, no tiene relación con la tecnificación del sector agroalimentario, las estrictas normas de producción, envasado y distribución. De hecho, como evidenciamos en los diferentes estudios que realizamos, confunde, dado que muchos casos relacionaron el concepto de natural con la noción de extracción y consumo directo, que no está en línea con lo que la herramienta pretende comunicar.”. En otro pasaje, en el mismo sentido, señalan: “También criticaron el fraseo de “una elección natural”, al no entender a que podría apuntar, o que podría estar indicando la palabra “natural”.

Logo de la campaña de comercialización Alimentos Argentinos: una elección natural analizado por Scully y Sediari (2016)
De Vitto y Pandolfo (2018)[5], presentan una estrategia publicitaria para lanzar una marca de comidas rápidas, normalmente criticadas por “su alto costo y las pocas opciones saludables”. Si bien no hay una elaboración conceptual de la alimentación saludable, el trabajo es de interés para este relevamiento porque nos permite revisar todos los factores que se ponen en juego al momento de lanzar un producto alimenticio (saludable o no), eso incluye un estudio de las tendencias en hábitos alimenticios y modalidades de consumo (que varían también en función de la segmentación o target al que se apunta), como por ejemplo: el snacking que va de la mano de la “falta de tiempo, fragmentación, salteo de comidas”; el crecimiento de los servicios de delivery, los consumos “al paso” al estilo coffe-to-go, etc.
SOBRE MODELOS DE PRODUCCIÓN
El trabajo de Di Tella (2019)[6], que es comunicador en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), tiene como objetivo “indagar cómo se ponen en juego componentes comunicacionales a partir del debate por los modelos de extensión, el de Difusión de innovaciones y el de Comunicación participativa, así como las implicancias que estas generan en un proceso de producción, comercialización, y consumo comunitario de alimentos saludables llevado adelante desde el año 2015 en la Estación Experimental Agropecuaria Área Metropolitana de Buenos Aires”. En pos de esos objetivos, en los primeros capítulos se repasan las distintas prácticas y teorías que históricamente le dieron forma a dichos modelos de extensión. Para ello recurre a autores clásicos como Paulo Freire y Ramiro Beltrán –exponentes de la Comunicación participativa que nace como respuesta ante la Difusión de innovaciones (corriente sintetizada por Everett Rogers)-, y a textos más recientes que actualizan el debate (Thomas y Van de Fliert, C. Valdés, Gustavo Cimadevilla, Sandra Massoni, entre otros). El debate atañe a cuestiones metodológicas que implican definiciones sobre los posibles niveles de participación (Mario Robirosa) y otros conceptos que enriquecen el enfoque territorial adoptado en éstas prácticas e intervenciones, como aquellas nociones vinculadas a la Economía Social, Popular o Solidaria (José Luis Coraggio), la problemática de la reproducción de los sectores populares (Susana Hintze); los procesos migratorios implicados (tema abordado por Julie Le Gall y Matías García) y particularmente el proceso de bolivianización de la horticultura (sobre el cual el INTA publicó una serie de investigaciones compiladas por Carolina Feito). Di Tella hace un repaso histórico de los lineamientos del INTA frente a este tipo de prácticas e intervenciones territoriales en el periurbano -a partir de textos del geógrafo Andrés Barsky-, señalando que desde el año 2004 el INTA muestra un grado de apertura inédito “hacia las temáticas territoriales y la neorruralidad”, destacándose iniciativas como la creación del Centro de Investigación para la Pequeña Agricultura Familiar (CIPAF) en el año 2005 y “para 2006 se implementa el Programa Nacional de Apoyo al Desarrollo de los Territorios (PNTER) donde la gestión de la agricultura urbana y periurbana se define como línea prioritaria”. En el diagnóstico Di Tella señala que la Estación Experimental Agroecológica brinda una serie de talleres y capacitaciones “que abarcan un abanico amplio de temáticas - desde medio ambiente y salud, soberanía alimentaria e inclusión laboral- como una estrategia de formación y gestión del conocimiento”, respecto a los cuales la participación varía en función de las necesidades e intereses: “Por ejemplo, quien es feriante tiene más tendencia a tomar cursos de valor agregado o manipulación de alimentos mientras quien trabaja en las huertas toma cursos en buenas prácticas o plaguicidas naturales”. En las conclusiones indica las problemáticas que requieren especial atención para el desarrollo de éstas experiencias, principalmente en lo que se refiere a la comercialización.
Flores y De Giovanni (2019)[7] realizan un guión audiovisual para una ficción de 30 minutos destinada a una campaña de bien público, la cual apuntaría a desmontar la metáfora de la Argentina como “granero del mundo”. Lo que motivó la producción de este guión fue la gran cantidad de discursos en torno a la alimentación y a la alimentación saludable que circula en nuestro país y sobre la cual dan cuenta Flores y De Giovanni en la introducción. Esto fue lo que los hizo reflexionar acerca del modo de producción de alimentos en nuestro país (el monocultivo de soja alcanzó el 48% de la producción de granos en el periodo 2015/2016) y ello a su vez les condujo a pensar sobre sus orígenes y sobre la vigencia de la metáfora en contextos más recientes (como el conflicto en torno a la Ley 125). El “granero del mundo”, la figura retórica del orden discursivo aquí problematizada, sostienen Flores y De Giovanni, a su vez está asociada a un orden económico que se remonta hacia 1880 cuando argentina se inserta en la división internacional del trabajo como productor de materias primas) y social (en una sociedad de clases en la cual la clase terrateniente ve disputada su hegemonía): “El granero del mundo es una clasificación dictada desde el mercado mundial, aceptada y desarrollada por la oligarquía local, es decir, un pequeño grupo que se apropia de los resortes fundamentales del poder partiendo de una posición privilegiada en la escala social, según lo entiende Natalio Botana”. Algunos conceptos y autores trabajados a lo largo de la bitácora son Marc Angenot (Discurso social), Pierre Bourdieu (capital simbólico, etc.), Denys Cuche (la identidad entendida como una construcción relacional), I. Wallerstein (“La construcción de los pueblos: racismo, nacionalismo y etnicidad”), Antonio Gramsci (sentido común; hegemonía), Oscar Oszlak (“Reflexiones sobre la formación del estado y la construcción de la sociedad argentina”). Asimismo, en los capítulos introductorios desmontan, a través de Heidegger, la noción de naturaleza como stock que está detrás de la metáfora analizada y del modo de producción vinculado a esta figura retórica.
ALIMENTACIÓN INFANTIL
Comisso (2011)[8] analiza 10 publicidades de Danonino –un producto que las publicidades presentan como dirigido a los niños, destacando sus supuestas ventajas para el crecimiento- emitidas entre los años 2008 y 2010 inclusive. Además del análisis sociosemiótico del corpus, constituido por publicidades televisivas del Danonino emitidas entre los años 2008 y 2010 y desarrolladas por la agencia publicitaria Young & Rubicam, la investigación también cuenta con entrevistas a menores de 12 años, padres y especialistas. Entre éstos últimos se encuentran el Dr. Fernando Vallone[i] (médico pediatra, experto en alimentación infantil y presidente director de LACMAT) y la Ing. María Inés Copertari (presidenta de LACMAT y miembro de “Amamanta”). Por otro lado, también se entrevista al Lic. Sebastián Duarte , coordinador del Servicio de Publicidad y Difusión de la ANMAT.
Masset y Reides (2015)[9] analizan las variaciones, a lo largo de los años, del posicionamiento de una reconocida marca de cacao en polvo: “al principio como alimento medicinal que ayudaba a mantener una vida saludable, luego centrándose en el sabor del cacao, y en los últimos años, intentó lograr una imagen de empatía hacia el público joven al que se dirigía”. Del marco teórico destacan los aportes de Steimberg en “Semiótica de los medios masivos” y “Posicionamiento” y “Marketing de guerra” de Al Ries y Jack Strout, “Kleppner publicidad” de J. Thomas Russell y W. Ronald Lane, entre otros. El corpus es rico en publicidades antiguas, en las que se puede apreciar –entre otras cosas- las alusiones a las supuestas ventajas saludables de consumir “Toddy”; pero se trata principalmente de una investigación basada en encuestas y entrevistas a consumidores del producto así como también a trabajadores del área publicitaria de la marca Toddy en la actualidad (tanto al “Senior Brand Manager” de Pepsico como a una diseñadora de la agencia publicitaria encargada de rediseñar el packaging) y coleccionistas de marcas o investigadores que aportan datos históricos: “Con respecto a Toddy puedo decir que tuvo mucha presencia desde los años 30 y fue tal uno de los primeros productos dirigidos a la alimentación de los niños (en una época en que tal segmentación era casi inexistente). Eran tiempos en que la robustez y gordura eran sinónimos de salud y la marca siempre apuntó desde lo racional a ese punto, con las madres como target. También y en distintas oportunidades a lo largo de su historia, se amplió la comunicación dirigida a adultos, vendiendo el producto como un energizante para afrontar las exigencias del día”.
Lagomarsino (2015)[10] analiza los programas “Programa nutricional” y “Mi Escuela Saludable”, los cuales promueven la alimentación infantil saludable en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). El trabajo es un diagnóstico que culmina en la propuesta de un dispositivo comunicacional para promover la alimentación saludable entre los niños y niñas de CABA. Lagomarsino señala que “Según el “Control de salud integral del escolar: informe años 2010-2011”, realizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, de una muestra de 98.743 chicos de todos los niveles escolares de la CABA, 21.058 presentaron sobrepeso y 18.499 obesidad. De esta forma, son las problemáticas nutricionales más detectadas en esa población, en el periodo 2010-2011, puesto que se registró con bajo peso a 2052 chicos y con riesgo de bajo peso a 2965, es decir, proporciones menores”. Dicha problemática, añade la autora, trae como consecuencia la propensión a adquirir Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) en la adultez, tales como “hipertensión, diabetes y aumento de lípidos sanguíneos; sumamente perjudiciales para su salud”. En la perspectiva adoptada por Lagomarsino, la alimentación “es una cuestión de salud pública y es atravesada por la política” y los gobiernos deben implementar políticas que incidan en los nodos estructurales de esta problemática: “la producción, distribución, comercialización y consumo de alimentos y sus efectos en la reproducción biológica y social de la población”. En relación a la alimentación infantil, “no sólo se vincula a aspectos biológicos sino también a cuestiones socio-económicas, como la mercantilización de la salud y el entorno de los niños”, indicando en este sentido el rol que juega la publicidad sobre alimentos dirigida a los niños y niñas: “Los productos con más grasas y/o azúcares son tildados por los especialistas en Nutrición como aquellos que deben ser reducidos en las dietas de los niños, mientras que son por otra parte los más publicitados por la industria alimentaria, que ven a los niños como uno de los principales consumidores que deben persuadir”. En el estado del arte cita algunas investigaciones previas realizadas en Argentina, México y Chile. Además de describir los objetivos y características de ambos programas y sus respectivos medios y soportes utilizados (afiches, libros, revistas, etc.), Lagomarsino entrevistó a dos profesionales del “Programa nutricional” y a uno de “Mi escuela saludable”; diversos especialistas del campo de la nutrición; profesionales de distintos centros de salud de CABA (de los barrios Retiro y La Boca) y docentes de nivel primario de los mismos barrios. En las entrevistas Lagomarsino detectó que los habitantes de los barrios en cuestión padecen dificultades económicas que impactan directamente en su alimentación diaria, así como también “la mala calidad de los alimentos entregados en el comedor escolar”. Los entrevistados dan su opinión acerca de los programas analizados (por ejemplo: “Las enseñanzas que le aportan a los chicos ‘Mi escuela saludable’ son muy buenas, pero el nene llega a la casa y se encuentra que no puede seguir esa dieta porque su realidad económica es otra y la comida saludable muchas veces es cara. Pero está bueno que lo sepan, vos como docente tenés la esperanza que siempre algo queda”, Docente de Distrito Escolar N° 4 entrevistado por Lagomarsino) y proponen líneas de intervención que involucren a los niños y niñas con los alimentos. Tras las conclusiones del análisis, la autora presenta un cuento infantil que narra la problemática teniendo en cuenta la población específica –y sus características socioeconómicas y culturales- así como también los distintos aspectos involucrados que emergieron durante la investigación.
Gutiérrez y Lupo (2016)[11] desarrollan una campaña de bien público para concientizar contra el consumo de bebidas azucaradas en los niños, teniendo en cuenta su relación con el sobrepeso y el vínculo entre éste factor de riesgo y enfermedades no transmisibles como la diabetes, etc. En el marco teórico y metodológico dan cuenta de las distintas corrientes dentro del campo de la comunicación y la salud que buscan generar un cambio de hábitos a través de la persuasión, tales como el márketing social (Kotler); la teoría del aprendizaje social; la teoría de la acción razonada; el modelo PRECEDE-PROCEDE de Lawrence Green y Marshal Kreuter, etc. (citados a través de Petracci, Cuberli y Palópoli). Dado que no existen campañas sobre esta problemática en nuestro país, Gutiérrez y Lupo toman como referencia algunos antecedentes de México, España y EEUU (sintetizando en unas fichas técnicas las principales características de esas campañas e incluyendo algunas de las piezas publicitarias en las que fueron plasmadas), y también se analizan programas de bien público de la ciudad de Buenos Aires, los cuales no abordaron particularmente ésta cuestión pero sí la incluyeron dentro de un marco de intervención más amplio, tal es el caso de Escuelas Saludables y Estaciones Saludables. En esta búsqueda de antecedentes, Gutiérrez y Lupo citan distintas encuestas nacionales e internacionales que dan cuenta de la problemática del sobrepeso: “Un antecedente sobre la vigilancia del sobrepeso y la obesidad en nuestro país lo aportan los resultados de las Encuestas Nacionales de Factores de Riesgo realizadas en los años 2005, 2009 y 2014. En cuanto a la prevalencia de obesidad, evolucionó del 14,6% registrado en 2005, cuando se hizo la primera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), al 18 % de 2009 y el 20,8% de 2013, lo que demuestra una tendencia de menor crecimiento de ese indicador. En este sentido, entre 2005 y 2009 el aumento fue del 23,3% frente al 15,6% en lo que va de 2009 a 2013. La prevalencia de obesidad resultó mayor entre varones y a menor nivel educativo. Seis de cada diez personas registraron exceso de peso, mientras que dos de cada diez, obesidad.”. Asimismo señalan los distintos programas y acciones del Estado nacional dirigidas a promover una alimentación saludable. Además de la investigación documental que hemos sintetizado, Gutiérrez y Lupo recurrieron a informantes clave, de cuyas entrevistas deriva la posterior realización de cuestionarios autoadministrados dirigidos a madres (un primer cuestionario piloto en base a una muestra de 10 madres y uno final en base a una muestra de 60 madres de tres escuelas de diferentes distritos de la ciudad de Buenos Aires). Las informantes clave fueron la Licenciada en Nutrición Cecilia Antún, quién está a cargo de la Gerencia Operativa de Desarrollo de Políticas Alimentarias y Nutricionales en la Dirección de Desarrollo Saludable (Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires), es decir la responsable de los programas Escuelas Saludables y Estaciones Saludables anteriormente mencionados; y la Lic. en Nutrición Maria Elisa Zapata (investigadora adjunta de Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil, una ONG sin fines de lucro que aborda la problemática desde 1976), quien señaló: “más allá de las campañas de Argentina Saludable que se ocuparon del sodio y de las grasas transgénicas todavía no se ha hizo nada puntual sobre el azúcar”; y “los ámbitos a considerar son la familia, las madres y en un segundo lugar, la escuela”. Las piezas que forman parte de la campaña –cuya recepción se busca dilucidar en los cuestionarios precedentemente citados-contienen una pieza con una imagen de alto impacto (un niño en una silla de ruedas con las piernas amputadas y la leyenda: “diabetes”), a la que recurrieron teniendo en cuenta estudios que dan cuenta de la eficacia del miedo en campañas sanitarias (Andrés Rodríguez; Herbert Leventhal). “Los principales resultados de las encuestas –concluye Gutérrez y Lupo- sugieren que la pieza de comunicación de alto impacto es la más apropiada, en un 59%, para realizar una campaña de bien público cuyo objetivo es la concientización acerca del consumo excesivo de bebidas azucaradas en niños de entre 5 y 12 años de la Ciudad de Buenos Aires”. Y agregan: “Si bien la pieza comunicacional de alto impacto visual y emocional, que muestra a un niño en silla de rueda con sus pies apuntados como consecuencia de la diabetes generada por el sobrepeso, es considerada poco creíble, perturbadora y fuerte es la que en más de un 50% de los encuestados los hizo pensar en su papel como madres en la alimentación de sus hijos.

Publicidad de impacto diseñada y testeada por Gutiérrez y Lupo (2016).
Otro trabajo que tiene que ver con productos para niños –pero que no figuraba en el catálogo de la biblioteca de la facultad- es el de Derqui y Papelini (1990)[12] sobre una pasta dentrífica infantil, aunque podría clasificarse dentro de otra temática que sería salud dental.
VEGANISMO
Aunque el veganismo o anti especismo es un modo de vida basado en la liberación animal y una ética que pone en cuestión la explotación de los animales por parte de los humanos que va más allá de la problemática de la alimentación, incluímos este tópico como un subtema dentro esta temática por ser el aspecto más cuestionado, desde una perspectiva hegemónica, en términos de salud. Este tema no apareció en el primer relevamiento publicado y constituye una de las tendencias de investigación novedosas de la presente actualización.
Por medio del análisis crítico del discurso (basado en la metodología de Teun A. van Dijk), Judith Ritorto (2015)[13] se propone abordar “las categorías con las que el discurso vegano se construye, y elabora un tipo de subjetividad “vegana”, centrada en ejes de la experiencia tales como la alimentación, la experimentación científica, la vestimenta y el entretenimiento”. Para el marco teórico recurre a textos clave de la antropología del consumo, como García Canclini, Shalins, Douglas y Archetti; pero también a Michel Foucault y Stuart Hall -para desarrollar aspectos relacionados con la noción de subjetividad- y a autores del campo de la Comunicación y Educación, Rosa Nidia Buenfil Burgos y Ernesto Laclau. El análisis comprende textos de Gary Lawrence Francione, de la Dra. Ana María Aboglio y de Salvador Cotelo; y guías prácticas - de carácter más bien “presctiptivo”- elaboradas por la organización PETALatino y de otras agrupaciones veganas locales. Si bien el trabajo aborda en un sentido más amplio la cuestión del veganismo, sus principios y sus prácticas, la inclusión dentro de este relevamiento está motivada por su articulación con el campo de la salud, la cual deriva a su vez, principalmente, de las prácticas alimenticias: “[..] toda esta ascesis vegana está atravesada a su vez por una obsesión por la ortorexia, por el comer saludable. Los veganos actúan como expertos nutricionistas, y deportólogos. Investigan la composición química de los alimentos, su proceso de producción, las implicancias de las diversas industrias en el clima, en el medio ambiente y también en las reacciones del organismo humano, en la “composición genética”, en la “herencia genética”, en el “espíritu”, “ánimo”, la “psique”. Son de un saber biomédico , que acaba siendo una suerte de gramática para la acción: calibran los riesgos de la comida, eligen ciertos consumos y no otros. Así como se señala los efectos “nocivos” por el consumo de la carne y sus derivados, también es de destacar que el vegano encuentra en la ingestión carnívora la posibilidad de “mutaciones en la herencia genética”, al mismo tiempo que la asocian con la aparición de la demencia, y el Alzheimer.”. Pero más allá de las prácticas que aquí nos interesan, la pregunta por la subjetividad vegana conduce a la pregunta por el Hombre y la Técnica, para lo cual también se entran en debate las nociones desarrolladas por Heidegger, Sloterdijk, Bookchin, Bataille (a través de Campillo), Hans Jonas, Donna Haraway, entre otros. Hecha esta aclaración, subrayamos asimismo que Salud, Alimentación y Vida son tres de las seis categorías de análisis instituídas por Ritorto en su investigación, significantes que ameritan su inclusión en el presente relevamiento.
Vaporaki (2015)[14] también aborda la cuestión vegana a partir de un corpus constituído por films anti-especistas(“Earthlings”, “Meat the truth”, “Farm to frigde” y “Behind the mask”) y programas televisivos locales que abordaron el fenómeno mediante debates en los que participaron activistas de esta contracultura (“Infama”, “Intratables”, “AM”, “Una tarde cualquiera”, “Desayuno americano”, “El diario de Mariana” y “Doctores”). Asimismo, Vaporaki recurrió a la observación participante concurriendo a algunas actividades llevadas adelante por las organizaciones anti-especistas en la vía pública y ampliando el análisis también a sus folletos y a los discursos que ponen en circulación en sus redes sociales. En el estado de la cuestión cita los trabajos de Peter Singer, Gary Francione y Joan Dunayer, y más precisamente en el área de comunicación a las tesinas de grado de la carrera de comunicación social en la UBA a las investigaciones de Félix Mariano Vallejos y Laura Borsellino. Para el abordaje de los documentales la autora recurre a las teorías de Bill Nichols, Francisco Casetti, Gaudreault y Jost; mientras que para el análisis de los programas televisivos parte de conceptos de Eliseo Verón (como el contrato de lectura) y sistematiza los distintos elementos que se ponen en juego en el lenguaje televisivo. Es aquí, en el uso del videograph (que se usa tanto para presentar a los invitados como para destacar alguna afirmación vertida en el debate o encuadrar la temática) donde se problematiza la cuestión en términos de salud: “Cuando la alimentación pone en riesgo la salud” (“Intratables”); “Veganos y vegetarianos ¿es tan saludable como parece?” (“Doctores”). “Tal como en un discurso publicitario donde se vende un yogurt con extra calcio se instala la creencia de que el calcio necesario para el organismo proviene exclusivamente de ese producto y que su consumo es fundamental para el bienestar y la salud del individuo, el discurso médico que se transmite en los magazines que tratan el veganismo, impone la creencia de que los lácteos en general son indispensables para una nutrición saludable y se cuestiona, por lo tanto, las deficiencias que puede acarrear la adopción de una vida vegana con la ausencia de estos proveedores“ señala Vaporaki. Hacia el final del trabajo, en el que se incluye un estudio de caso del poder disciplinario del tambo, la relación entre especies se analiza en términos de poder (Foucault).
Behind the mask (Keith, 2006), uno de los documentales trabajados por Vaporaki.
ALIMENTACIÓN (TESINAS NO DISPONIBLES)
Volviendo a la temática que nos ocupa, es decir Alimentación, hay trabajos anteriores de Laino (2002)[15] y Leveratto (2001)[16] y el de Pascual y Nogueira (2009)[17] que al momento del relevamiento no se encontraban disponibles para su consulta. No obstante por sus títulos parecen pertinentes para un estado del arte de la problemática relacionada con hábitos alimenticios desde una perspectiva afin a la comunicación y la salud y dentro del abordaje que en este relevamiento hemos clasificado como PUBLICIDAD. El de Laino y el de Pascual y Nogueira, sobre alimentos light, también podrían incluirse dentro de un estado del arte referido a la cuestión del cuerpo (en su apartado Trastornos alimenticios), tema que ya hemos abordado. Otro trabajo que no se encontraba disponible y que podría encuadrarse tanto en este apartado como el de cuerpo y trastornos alimenticios es el de Caraduje (2004)[18]. Finalmente, hay un trabajo de Ixtaina (2014)[19] que no hace mención a ninguna de las tesis de licenciatura precedentemente mencionadas. Ixtaiña trabaja las publicidades de medicamentos de venta libre y la de los alimentos funcionales con miras a identificar qué conceptos de salud subyacen en esos discursos.