Nadie sabe lo que puede un cuerpo
Un estado de arte sobre las problemáticas del cuerpo para un relevamiento de investigaciones en comunicación y salud.
Buena parte de las prácticas y representaciones que implican procesos saludables o insalubres son abordados en mayor o menor medida por tesis cuyo eje es el cuerpo -o los cuerpos-. Para este relevamiento -que abarca las tesis de grado de la carrera de Ciencias de la Comunicación dictada en la Universidad de Buenos Aires- he intentado agregar subtemas para sistematizar, especialmente, esta categoría temática. En tanto formaciones discursivas, una de las regularidades que aparece en estos enunciados dispersos es la recurrencia a determinados autores, como David Le Breton –en especial su obra Antropología del cuerpo y la modernidad- y Michel Foucault (así como también distintos autores que continuaron los desarrollos en torno a la noción de biopolítica, especialmente Paula Sibilia). Otros autores que han aparecido con frecuencia son aquellos que problematizaron el concepto de posmodernidad, para hablar de los desplazamientos que caracterizarían la etapa actual marcando ciertas rupturas con el programa de la modernidad (Lipovetsky, Baudrillard, entre otros) y en menor medida se puede apreciar también la cuestión del discurso posthumanista, representado generalmente por Sloterdijk.
Dada la predominancia de esta temática y la pluralidad de diferentes subtemas que es capaz de constituir, me pareció que una posibilidad de abrir este relevamiento es dando cuenta de las problemáticas que pueden abordarse a partir de la noción de cuerpo.
Algunas de las tesinas que no pudieron consultarse, pero que se incluyen a priori en el relevamiento, son las de Chertkoff Frayssinet (1995)[1] y la de Ringelheim (1998)[2].
El recorrido que proponen los apartados en los que he sistematizado estos trabajos son: Cuerpo y Técnica, este cruce en términos más generales nos dará el pie para abordar distintas técnicas y problemáticas más específicas que se abordan en trabajos reunidos en los apartados subsiguientes: transplantes de órganos; donación de sangre; neurociencias; biotecnología (células madre, ingeniería genética, etc.); cirugías estéticas, que a su vez nos remite a la problemática de los siguientes apartados: cuerpo e ideal de belleza; cuerpo y trastornos alimenticios; y finalmente cuerpo y deporte.
CUERPO Y TÉCNICA
Fiorini (1995)[3] analiza la noción y percepción (Merleau Ponty y Donald Lowe) del cuerpo entendiendo a este como construcción histórica (partiendo del binomio conceptual soma y sema), analizando las tendencias modernas y posmodernas (Baudrillard) presentes en el panorama del cuerpo en la época actual, fundamentalmente “en relación con el surgimiento de inéditas tecnologías. Las nuevas tecnologías del cuerpo serán también analizadas, como apuntando a transformaciones todavía por venir”. A modo de hipótesis postula la emergencia de “un nuevo imaginario corporal, en el que el cuerpo manipulado, transformado y tecnificado, se convierte en un sofisticado aparato biotecnológico, el post-cuerpo”. Algunos de los tópicos abordados son “Narcisismo y culto al cuerpo” (donde trabaja a partir de conceptualizaciones de Senett, Lasch y sobre todo de Lipovetsky), nociones de las que parte para profundizar luego en el “Reciclaje dietético-deportivo”, al que denomina “el tormento light”, que busca descorporeizar: “liberarse de la grasa, de la carne, de las arrugas, de las huellas de lo orgánico”; en el “Reciclaje Quirúrgico” donde el cuerpo termina de despegarse de lo natural biológico para pasar a ser concebido como producto tecnológico (del cuerpo como designio al cuerpo como diseño), pese a lo cual esta concepción es naturalizada, vivida como una segunda naturaleza. Si bien las personas que se someten a las prácticas quirúrgicas argumentan su decisión en base a necesidades relacionadas con una búsqueda de la propia identidad, “resulta paradójico concebir como proveedor de singularidad y personalización a un comportamiento homogeneizador, estandarizado, sujeto a normas sociales”. Otros aspectos analizados se refieren a las nuevas tecnologías reproductivas (inseminación artificial y fecundación in vitro), que no sólo operan en el nivel del cuerpo brindando la posibilidad de una reproducción sin sexo, sino que resignifican categorías como las de maternidad y la paternidad. El último apartado, previo a las conclusiones volcadas en el capítulo “el post-cuerpo”, es el de la eterización, el cuerpo reducido a terminal tanto en el trabajo (el obrero postfordista que opera un robot a través de una terminal y sobre todo el personal del sector servicios, como los operadores de call centers) como en el ocio, donde cobra la forma de espectador prevista en las nuevas tecnologías (especialmente la televisión y la informática). Estas nociones son trabajadas a partir de Roman Gubern, Guy Debord y Paul Virilio, entre otros. Varias tesinas desarrollarán posteriormente todas aquellas prácticas a las que Fiorini se refiere en su apartado sobre el reciclaje dietético deportivo o el tormento light: “Regímenes para adelgazar, obsesión por la línea, la salud y la higiene, compulsión deportiva y gimnástica, tratamientos quirúrgicos y cosmetológicos contra las arrugas, chequeos constantes, hablan de un cuerpo hiper retorizado”. En este apartado hablará de un narcisismo plasmado en cuerpos excesivamente personalizados y a la vez normalizados (Lipovetsky). Otro apartado hablará sobre la transexuación y la telerreproducción – con las posibilidades que abren las biotecnologías y las discusiones éticas a las que estas podrían dar lugar. En relación a la protesización, se señala un desplazamiento desde una exotécnica a una esotécnica (Baudrillard), donde las prótesis -propias de las técnicas de la era post-industrial- “se hacen carne” y se interiorizan, yendo más allá de la frontera que en otro momento constituía la piel. Son de este orden los marcapasos, los bustos siliconados, etc. Al mismo tiempo, hay una exteriorización de funciones corporales (las computadoras resultarían ser una exteriorización de la memoria o de otros procesos de cálculo, la fertilización in vitro una exteriorización del útero…). El último apartado es el “cuerpo terminal”. Tanto en el trabajo -donde asistimos a un desplazamiento en donde los operarios en lugar de realizar actividades físicas controlan procesos a través de terminales de computadora- como en el ocio, donde diversas actividades sustituyen la instancia cara a cara para convertirse en actividades a distancia, mediadas por tecnologías “que aíslan los cuerpos y los reducen a la inmovilidad”.
Vespa (1996)[4] analiza tres tipos de tecnologías y la forma en que modelan los cuerpos en función de su impacto en éstos: tecnologías del espectáculo (cuerpo frío), tecnologías urbanas (cuerpo aislado) y tecnologías del cuerpo (cuerpo visible). Reaparecen en el análisis algunos autores ya abordados por Fiorini (como Sennet, Debord, Virilio y Lowe) aunque no hay un estado de la cuestión donde se mencione aquel trabajo ni ningún otro; y trabaja otros conceptos recurriendo a otros autores como Simmel (para el análisis de la vida urbana) o Lowe (para trabajar la idea de desnudez). Vespa hace un contrapunto entre el cuerpo actual y el cuerpo helénico, rescatando y desarrollando el concepto de techné e indicando algunos hitos de la preparación cultural (Mumford) que diera pie a la aparición del cuerpo-máquina. De sus tres hipótesis de trabajo la que resulta de interés para su inclusión dentro de este relevamiento es aquella que sostiene que “la generalización de una imagen de cuerpo “saludable” –terso, joven y muscularmente modelado- massmediáticamente estaría relacionada con la pérdida del cuerpo como único registro insustituible de la vida de una persona. En otras palabras la paulatina modificación del cuerpo histórico”.
El trabajo de Sopher (1997)[5], que en una línea similar profundiza la idea de “no cuerpo” (inspirada en la idea de “no lugar” de Marc Augé), toma como punto de partida una campaña de ALUBA que pretendía presionar a las agencias de publicidad para que no recurra a modelos excesivamente delgadas. Lo que le interesa a Sopher, más allá de las intenciones de la campaña de ALUBA, es porqué son esos cuerpos los que se postulan como modelos y no otros. Su análisis se centra en dos momentos de la historia, la irrupción de la modernidad y la transición hacia la postmodernidad, en la cual se enmarca lo que varios autores describen como “borramiento ritualizado del cuerpo”. El recorrido se realiza a partir de las tecnologías según las clasificara Michel Foucault, haciendo especial énfasis en las tecnologías del cuerpo. Hacia el apartado “”El cuerpo, constructor de hegemonía” introduce una perspectiva bourdieana dentro del análisis y al preguntarse “¿Porqué el cuerpo sano, el cuerpo lindo, tiene tanto prestigio?” se contesta “Porque sale caro llegar a él”. La propuesta de Sopher, volcada en las reflexiones finales, apunta sobre todo a enfatizar en la interpretación de los nuevos modos de dominación.
“El cuerpo, entonces, es considerado objeto de intervención por parte de la medicina, las cirugías estéticas, la sofisticación de las dietas, el uso de los psicofármacos y las neurociencias en virtud de canalizar sus sobresaltos y acciones impredecibles. El cuerpo es representado en este contexto como un borrador sometido, sin solución de continuidad, a la perpetua corrección por parte de las ciencias médicas”, dice Goldsman (2008)[6] en un trabajo ensayístico (sustentado a su vez en base a un análisis de artículos publicados en medios gráficos) que trata sobre la creencia en la ciencia y la técnica en la época moderna, y el modo en que éstas operan sobre los cuerpos. Si bien no hace eje específicamente en el cruce entre comunicación y salud me pareció que vale la pena incluir este trabajo dentro del relevamiento no sólo por ser citado en el estado del arte por Emiliano Bezuz Espinosa en su tesis de licenciatura sobre el abordaje de noticias sobre el uso de células madre, sino porque también, al dar ejemplos de cómo funciona esta creencia en la sociedad argentina cita el caso de la expectativa que se generó -a mediados de los ochenta- en torno a la crotoxina, una sustancia extraída de ciertas serpientes a la que se le atribuían facultades para la cura del cáncer. Goldsman trabaja la noción de creencia y otros conceptos afines –como el de ideología- a partir de varios autores (Barthes, Althusser, Zizek, Castoriadis, Bourdieu, entre otros) a la par que aborda la cuestión de la ciencia desde los desarrollos de Foucault, Paula Sibilia, Héctor Schmucler, entre otros. Al margen de los autores mencionados, cuyos textos, en la mayoría de los casos, fueron y/o son parte del Seminario de Informática y Sociedad que integra el tronco común de la carrera de comunicación en la UBA, cuenta con otros textos más específicos sobre este tipo de creencias -como Barry Barnes o John Ziman- y problematiza el conocimiento científico a partir de autores como Paul Feyerabend y Karl Popper. La pregunta de investigación que impulsa el análisis es de qué manera “la ciencia y su relación con el cuerpo aparece representada en los medios de comunicación, específicamente en las páginas de la sección Sociedad del diario Clarín, que es el espacio que el medio gráfico más leído de nuestro país le dedica a los artículos de esta índole”. El análisis del corpus es precedido de una serie de consideraciones que surgen del Análisis de la oferta informativa sobre ciencia y tecnología en los principales diarios argentinos, un estudio realizado por el Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva dependiente de la SECYT (Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva ) y publicado en Mayo de 2006, del cual surge que “la ciencia y la tecnología se han convertido en integrantes estables de la agenda informativa de los principales diarios del país(…)”. En relación al análisis del corpus –en el cual abundan casos de técnicas que toman al cuerpo como objeto-, Goldsman señala que las controversias, debates o cualquier tipo de disputas al interior de las comunidades científicas tienden a quedar afuera del espectro noticioso: “Las voces disonantes de especialistas que manifiestan puntos de vista contrarios o que pueden llegar a abrir interrogantes acerca de la naturaleza, incluso, del enfoque en que está planteada la información, tal como vimos, ocupan un lugar secundario en la estructura que tienen las notas que el medio considera relevantes para sus lectores”. En este tipo de construcción de la noticia “encontramos una continuidad en el pretendido descarte de la subjetividad que emerge cuando se habla de los proyectos de la investigación científica”.
El ensayo de Carrasco (2017)[7] parte de la hipótesis de que en el siglo XX se produce “un hiato entre la noción de vida y muerte, que abre un proceso de disputa por la simbolización/nominación de algo que antes no estaba allí”. El hiato en cuestión es lo que Carrasco va a denominar y problematizar como el “entre” (problematización que se servirá de un juego de conceptos derrideanos tales como differance), que articulará con la noción de gestión de partes. Desde una perspectiva que se pregunta por el lugar del sujeto (más precisamente las posiciones de sujeto), Carrasco reflexiona sobre las técnicas aplicables sobre el propio cuerpo tales como la criopreservación y la donación de órganos (pensándolo en función del don tal como lo definió Marcel Mauss), y preguntándose por los dominios e instituciones (públicas y privadas) que entran en juego, cuál será el estatuto jurídico y ontológico implicado (retomando desarrollos de Marcela Iacub), etc.. El marco teórico metodológico está constituído principalmente por Michel Foucault, Judit Butler (actos performativos) y Ernesto Laclau, entre otros, entre los cuales se destaca, tal como adelantamos, Jacques Derrida. Previo al abordaje del tema en cuestión, Carrasco repasa las distintas concepciones que predominaron sobre el cuerpo desde el medioevo (el correspondiente cuerpo medieval –cuerpo social y en relación con la naturaleza- descripto por Mijail Bajtín), y las sucesivas transformaciones implicadas en la modernidad (partiendo del factor de individuación señalado por David Le Breton, la metáfora cartesiana cuerpo-máquina destacada por Le Breton y Paula Sibilia, etc.) hasta llegar al S. XX con su proliferación de instituciones de encierro y el control de las poblaciones. En el transcurso de éstos siglos, la ciencia –que desde la edad media hasta el presente, a lo largo de este proceso, fue desplazando al dominio religioso/eclesiástico- empieza a valerse de otras metáforas, como la de la información:
“Aquí la ciencia médica ya no se para frente al cadáver en la mesa de trabajo para desentrañar -literalmente- los misterios de esa máquina compuesta por diversas funciones. Lo que el científico tiene frente a sí ahora es un conjunto de datos, información, un código de programación (que supone un codificador: dios, la evolución, la naturaleza, según el que lo lea) que deberá ser leído para comprender en post de evitar enfermedades, y en última instancia, salvarnos de la muerte.”
La gestión de las partes, tal como la desarrolla Carrasco en su ensayo (que llegado a este punto trabaja algunas nociones de Donna Haraway y Roberto Espósito para pensar en torno a lo que diferencia a las piezas biológicas de otros tipos de prótesis), altera la articulación entre la enfermedad y la cura. Ya no hay solo una institución médica mediando entre una y otra, sino que aparece necesariamente el otro: “El otro es ahora el insumo de curación. Y ese otro no es otro cercano, no es un familiar, puede incluso no ser del mismo país. Este otro se resiste a ser abstraído, mercantilizado, fetichizado. Y en esa tensión estimamos hay un terreno fértil para la reflexión futura.”.
El trabajo de Braverman (2018)[8] toma como punto de partida el Proyecto Genoma Humano, el cual anunció en el 2003 la conclusión de su objetivo principal: “precisar la secuencia de pares de bases químicas que componen el ADN para determinar la función de los genes y conocer cómo influyen las mutaciones genéticas en la síntesis de las proteínas“ y gracias al cual la teoría genética ganó protagonismo en el imaginario técnico occidental. Esto significaba que, de ahí en más, “se podrían combatir enfermedades genéticas, prevenir malformaciones, predecir disposiciones y allanar el camino para la creación de nuevas secuencias, con el solo cambio de lugar de algunos genes“desviados”. Este acontecimiento es, siguiendo a Braverman, un hito en la crisis del Hombre como relato moderno y un puente hacia otro relato, el del posthumanismo, el del hombre operable descrito por Sloterdijk y el de las problemáticas planteadas por Espósito y otros autores contemporáneos (Franco Berardi, entre otros). El núcleo del trabajo es el de los chips inteligentes que se insertan bajo la piel -entendiendo a los mismos dentro de la historia de las prótesis en los siglos XX y XXI- las prácticas que están llevando adelante los biohackers (sujetos que experimentan en su propio cuerpo mediante el uso de tecnologías implantables) y los posibles impactos que podrían tener estas técnicas en nuestra vida cotidiana (desde las promesas en el campo de la medicina a partir del Proyecto Genoma Humano hasta las que asoman en otros campos como, por ejemplo, las relacionadas con la domótica). La facultad de crearse a sí mismo como desafío individual, así como también las potencialidades de mejora de la especie propias de la eugenesia son algunos de los interrogantes que emergen en esta investigación. En el ensayo Braverman hace un recorrido teórico a través de conceptos desarrollados por Foucault, Heidegger, Le Breton, Sibilia, Donna Haraway, Erving Goffman , Castells, Crary J., entre otros autores.
Parisi (2018)[9] analiza la espectacularización del cuerpo en la edad media y en la actualidad, sus continuidades y sus diferencias. En un recorrido que parte de las representaciones del cuerpo grotesco (Mijail Bajtin) que caracterizó a la edad media –época en que el delito era castigado por el poder mediante suplicios corporales infligidos ante la mirada de la comunidad- y cuya unidad se comienza a destrozar en las primeras disecciones públicas llevadas adelante por médicos ante un auditorio (son conocidas las escenas retratadas en el frontispicio de la obra de Vesalio, De humani corporis fabrica, de 1543 y posteriormente en las pinturas de Rembrandt y van Mierewelt sobre lecciones de anatomía) hasta los días actuales, en los que el cuerpo anatomizado continúa siendo un expectáculo en exhibiciones itinerantes como Bodies: The Exhibitions, en Reality Shows (el caso analizado es The Swan) y en redes sociales (se analiza Tinder e Instagram), Parisi reflexiona sobre cómo se pone de manifiesto –o cómo se invisibiliza- el poder (Foucault) al ejercerse sobre los cuerpos, qué rol tuvieron y tienen hoy los espectadores y qué desplazamientos hubo en el orden de los sentidos, del cuerpo que se ES al querpo que se mira, el cuerpo que se construye para ser ofrecido como espectáculo. Además de los autores mencionados, a lo largo del ensayo también trabaja con los desarrollos que David Le Breton volcó en “Antropología del cuerpo y la Modernidad” y Paula Sibilia en “La intimidad como espectáculo”, entre otros textos. Asimismo el concepto de espectáculo, que aquí es central, es abordada a través de Guy Debord.
El ensayo de Swarinsky y Dimant (2018)[10] se inscribe también dentro de los trabajos que indagan en la relación entre el hombre y la técnica –citan, por ejemplo, la tesina de Braverman. La propuesta sigue las etapas descriptas por Hans Jonas (el antiguo monismo panvitalista, el dualismo cartesiano renacentista y los posteriores monismos panmecanicistas, ya sean en sus variantes del materialismo o del idealismo moderno) y articula la pregunta por el Ser con el surgimiento del Yo (Freud, Lacan), la consciencia-de-sí (Kojève) y la fenomenología del cuerpo de Merleau-Ponty. Algunos de los conceptos centrales de este ensayo son las nociones de dasein (Heidegger) y techné (Castoriadis). Swarinsky y Dimant analizan los límites del hombre y dan cuenta, a su vez, de las superaciones habilitadas por la técnica (superaciones del cuerpo, de la mente –a través de la big data-, de la muerte, de la vida, de la técnica…) reflexionando en torno a las articulaciones de la técnica y el cuerpo en el campo de las ciencias médicas (en base a Jean Luc Nancy, y Roberto Espósito, entre otros) pensando en casos actuales (el activista cyborg Neil Harbisson; la artista catalana Moon Ribas; el bioarte de Eduardo Kac; Stelios Arcadiou o Stelarc, entre otros) y poniendo en juego conceptos de Paula Sibilia, Donna Haraway, Amber Case, Susan Buck Morss, Peter Sloterdijk, Erik Sadin, entre otros. En las conclusiones, a modo de propuesta superadora, Dimant y Swarinsky introducen el transhumanismo: “un movimiento cultural e intelectual que afirma la posibilidad y necesidad de mejorar la condición humana, basándose en el uso de la razón aplicada bajo un marco ético sustentado en los derechos humanos y en los ideales de la Ilustración y el Humanismo”.
Elencwaig y Macchi (2021) analizan las representaciones del cuerpo y la técnica en la filmografía de David Cronenberg[i], en cuyas obras emergen tanto la perspectiva mecanicista de los cuerpos como la razón instrumental (Adorno y Horkheimer) y hasta aspectos del posthumanismo (Sloterdijk). El marco teórico comprende, entre otros, a David Le Breton -quien señalara en Antropología del cuerpo y modernidad cómo la relación con la técnica fue variando históricamente-; Michel Foucault (dispositivo de la sexualidad); Murray Bookchin (la matriz social de la tecnología); Heidegger (el desocultar provocante que caracteriza el modo de ser de la técnica moderna, “que pone a la naturaleza en la exigencia de liberar energías para ser explotadas o acumuladas”); Paula Sibilia; de quién toma la noción de “lo prometeico” y “lo fáustico”. En cuanto a éstas dos perspectivas o momentos de la ciencia moderna derivadas de la mitología griega Ellencwaig y Macchi añaden, como clave de lectura, un tercer mito, el del lecho de Procusto, en relación a la idea de cuerpo “erróneo” que debe ajustarse a los requerimientos de la técnica, otro de los temas que asoman en el cine de Cronenberg. El borramiento ritualizado de los cuerpos, la virtualidad, las pantallas, los automóviles -del culto a las máquinas y a la velocidad postulado por los futuristas italianos a la "dictadura del automóvil" denunciada por Guy Debord-, la farmacología (o el farmacopornismo en términos de Paul B. Preciado), la biotecnología, el sexo, el placer y el dolor son algunos de los temas recurrentes en las obras de Cronenberg analizadas en esta tesis donde convergen también Michelle Houellebecq, Jonathan Franzen y Don De Lillo -cuyas novelas abarcan también estas temáticas.
Finalmente, hay otros trabajos que abordarían la problemática del cuerpo y que deben tenerse en cuenta para el estado del arte de la temática cuerpo en un relevamiento sobre comunicación y salud, pero que no se encontraban disponibles para su consulta durante la realización de este trabajo, son los de Bargas (2008)[11], De Francisco (2010)[12], Jensen (2013)[13] Romano y Santoro (2014)[14], Schiele (2014)[15], Ortiz (2017)[16] y Castiello, Di Paolo y Meyre (2017)[17] -ambos sobre el impacto del uso de la telefonía celular-, De la Torre y Pardo (2018)[18] y el de Caccaviello y Cirelli (2019)[19] que retomaría la temática de los implantes de microchips ya abordada por Braverman y por Swarinsky y Dimant. Los mismos fueron clasificados a priori bajo la categoría de abordajes del tipo ensayístico. Asimismo, sobre el rol de la ciencia y la técnica en nuestra sociedad hay otra serie de trabajos como el de Juan Pablo Ringelheim que deberían revisarse para su inclusión dentro de este apartado del relevamiento, no obstante no se encontraba disponible para su consulta.
CUERPO Y TÉCNICA. TRANSPLANTES DE ORGANOS
Brenda Mira (2005)[20] trabaja la problemática de las significaciones sociales en torno al transplante de órganos, o para ser más precisos, en torno a las resistencias que se oponen a la donación. Al momento de la investigación señala Mira que había 6000 pacientes en la lista de espera y los datos estadísticos indicaban “que el 25 % de los operativos de procuración de órganos se suspenden debido a la negativa familiar para aceptar la ablación”, lo cual a su vez “explica en gran medida que la tasa nacional de donantes cadavéricos sólo haya alcanzado a 10 donantes por millón de habitantes para el año 2004”. Para Mira no se trataba tanto de un problema de información sino del entramado de creencias y temores que organizan estas prácticas: “el sentimiento de desconfianza hacia el desempeño de las instituciones responsables de la actividad de procuración y, también, hacia las instituciones médicas en general; los miedos asociados a la muerte y el modo en que a través de éstos se la instituye como un tabú social”. Mira da cuenta de las posibilidades técnicas del trasplante y del marco legal (para el momento de la tesina estaba vigente la ley 24.193 y el decreto reglamentario N° 512), y explica conceptos (consentimiento presunto, muerte cerebral) y momentos precisos de esta práctica (procedimientos de procuración y distribución de órganos, etc.); tras lo cual procede a abordar las significaciones sociales que son el objetivo de su trabajo. La investigación propiamente dicha se basó en el análisis de los materiales de capacitación docente de CUCAIBA[i] (cuadernillos, folletos, videos, etc.), en los cuales no se analizó solamente los contenidos (los puntos nodales de significación en torno al concepto de muerte) sino también cuestiones relativas a la enunciación (tales como el contrato de lectura); complementada con el estudio de caso en dos escuelas de la ciudad de Pergamino en los niveles Tercer Ciclo de EGB y Polimodal (con la finalidad de conocer las significaciones sociales de un cuerpo docente determinado). En las conclusiones Mira cuestiona el modelo de comunicación lineal que concibe a docentes y alumnos como agentes multiplicadores de los contenidos informativos dejando de lado la problemática del proceso de institución de significaciones.
El trabajo de Mira fue consultado por Rabotnikoff (2011)[21] para la realización de su propia investigación, la cual hemos clasificado dentro de la categoría MEDIOS. “En el año 2009 - dice Rabotnikoff- 1195 personas recibieron un transplante y 75 de ellas lo hicieron en situación de emergencia. Al finalizar el año había 5876 pacientes en la lista de espera para recibir un transplante de órganos”. De ese total, sólo tres casos tuvieron amplia difusión en los diarios de tirada nacional: el del cantante popular conocido como Sandro, el del médico obstetra Jorge Rodríguez Kissner y el de Pilar Chávez. Dado de que la popularidad del primero bastaba por sí sola para que el caso sea noticiable, Rabotnikoff escogió trabajar con los casos otros dos, en base a lo publicado de en los diarios Clarín, La Nación, Diario Popular y Crónica. El marco teórico se basa en la teoría de la noticia a partir de autores como Stella Martini y Rodrigo Alsina, pero también incluye nociones como la de agenda setting de Shaw-McCombs y lo que Aníbal Ford llamó la exasperación del caso. El carácter melodramático con el cuál se construyó la noticia también permitió a Rabotnifkoff trabajar el aspecto dramático de lo popular que pervive en otros géneros, como el periodístico, tema desarrollado a partir de Sunkel y Barbero. Y en base a la noción de imaginarios sociales de Bronislaw Baczko, aborda la idea de la muerte a partir de Aries –cómo la muerte pasó de ser un hecho natural y familiar a transformarse e n una circunstancia dramática- y las metáforas que se emplean al hablar de diversas enfermedades (Sontag). Rabotnikoff concluye –en base a la idea desarrollada por Judith Buttler de que hay quienes son “dignos de ser llorados”- que los que esperaban órganos eran mediáticamente merecedores de un transplante. Debido a que el INCUCAI no suele salir a hablar de casos particulares –concluye Rabotnikoff- deja un espacio vacío, el cual es ocupado por otros actores. En este escenario operan los medios bajo la idea de que difundir los casos acelera la procuración de órganos.
Hernández y Petinatto (2010)[22] analizan campañas en la vía pública que el INCUCAI realizó durante el 2003 y otras que la misma institución lanzó por radio (4 spots) y TV (1 spot). Asimismo complementan el análisis de las piezas publicitarias con encuestas -49 hombres y 46 mujeres residentes en Capital Federal, que promediaban los 30 y los 29 años respectivamente- que arrojaron los siguientes resultados: el 93% de los encuestados recuerdan haber visto alguna campaña, pero el 74% de éstos no puede especificar ninguna en particular, mientras que en los casos que recordaban campañas se trataban de las más antiguas, no las de la nueva ley; el 76% reconoce al INCUCAI como el órgano competente; la donación es percibida como un hecho positivo, aún entre encuestados que no lo acompañan con la acción; los encuestados piensan que persiste el temor al tráfico de órganos y a que ”te dejen morir”. El objeto de investigación es contextualizado a partir de una historia de la ablación de órganos desde lo médico a lo legal, y de las distintas concepciones del cuerpo a través de la historia (cuerpo cósmico-dualidad cartesiana-cuerpo para armar) y contempla también la posición de cada religión respecto a esta práctica (los testigos de jehová, por ejemplo, se oponen a la transfusión de sangre, lo cual prácticamente imposibilita la donación en la medida que estas operaciones pueden llegar a requerir de una transfusión). Dado que el imaginario social en relación a este tema ocupa un lugar central en esta investigación, también hay un apartado que incluye el tratamiento actual del tema en los medios, los cuales no lo abordarían de forma pertinente, violan el anonimato de dadores y receptores, hacen campañas individuales, etc. Las campañas tienen baja influencia sobre la población residente en Capital Federal, entre otras razones porque no logran revertir ciertas creencias del imaginario social –que se alimenta no sólo con las noticias de los medios masivos (Hernández y Petinatto citan una serie de artículos del diario Clarín sobre el tráfico de órganos en Bolivia durante el 2006, y otras del mismo diario en relación al debate sobre la ley del donante presunto) sino también por pseudoinformaciones que circulan por cadenas de correos electrónicos y obras de ficción (por ejemplo la película “La isla”) que abordan la temática- y tampoco logran generar que la población declare su voluntad de donar. En la entrevista realizada a Juan Carlos Imparato (incluida en el Anexo), el Coordinador de Difusión del INCUCAI afirma que años atrás ni siquiera se sabía qué es el INCUCAI, y que hoy al menos ya es reconocido. También menciona en la entrevista que el INCUCAI fue invitado a festivales de música por las productoras Pop Art y Pepsi Music en los cuales instalaron stands y que la gente no sólo se acercaba a buscar información sino incluso a donar.
Germán Vago (2015)[23] también abordó la comunicación institucional en el ámbito de la donación de órganos, pero su trabajo, que incluimos en este listado, no estaba disponible al momento de la realización del presente relevamiento. Asimismo, queda pendiente también la reseña de Fáez (2015)[24] sobre el tratamiento de ésta problemática en la prensa gráfica a partir de un estudio de caso.
DONACIÓN DE SANGRE
Grillo y Parra (2013)[25] analizan los materiales de difusión del Plan Nacional de Sangre (PNS) del Ministerio de Salud, en un corpus que comprende tanto documentos oficiales y gacetillas como piezas fotográficas y audiovisuales. El recorte temporal es 2011/2013, siendo el año 2011 el año en el que Argentina fue sede de la conmemoración del Día Mundial del Donante de Sangre, por lo cual ese año fue abundante en producción de materiales de difusión. El análisis del corpus se complementa con una serie de entrevistas a las coordinadoras y responsables de promoción del PNS. Grillo y Parra dan cuenta de la historia del plan –nacido en el 2002, pese a que la Ley Nacional de Sangre data de 1987- y de la estructura vertical y federal en la cual está estructurada esta política pública, así como también de los escasos recursos con los que cuenta (la escasez de recursos humanos se agrava en el nivel de los programas provinciales). De las entrevistas se podrían destacar varias cuestiones, como los límites de la campaña detectados por las mismas agentes públicas responsables de la difusión del plan y las necesidades que se derivan de dichas limitaciones (“Según las informantes clave, deben estar acompañadas por otras acciones que privilegien el contacto cara a cara para profundizar cuestiones sensibles que no se pueden abordar desde lo masivo”; “Desde el PNS establece que una de las condiciones para la realización de una campaña es la transformación de la estructura de los bancos de sangre. Hasta que eso no suceda no se podrá realizar una campaña de concientización masiva”; etc.). El trabajo cierra con una serie de conclusiones y recomendaciones para consolidar la campaña.
CUERPO Y TÉCNICA. NEUROCIENCIAS
Mariana Piccinini y María Torreche (2010)[26] trabajan sobre la circulación, en los discursos periodísticos y publicitarios, de dos creencias: “a) El cerebro es como un músculo que se puede entrenar como al cuerpo para alcanzar el máximo rendimiento mental y la optimización de la memoria; b) Ante el estrés y el ritmo de la vida moderna el consumo de los complejos multivitamínicos mejora el rendimiento mental”. La memoria representada excluye al olvido –noción tematizada a partir de textos nietzscheanos- y pondera el almacenamiento de datos e información. Para dar cuenta del auge de la valorización de la memoria asociada al rendimiento mental y las dos creencias mencionadas basan su investigación en el análisis de tres prácticas: El consumo de noticias periodísticas vinculadas al rendimiento mental y la optimización de la memoria a partir de un corpus de noticias publicadas en el año 2009 en Clarín (19 artículos) y en La Nación (25 artículos); El consumo de complejos vitamínicos para la optimización del rendimiento mental, apartado que incluye el análisis discursivo desde una perspectiva semiótica de los productos que forman parte del corpus: Berocca (Laboratorios Bayer), Zentrum (Laboratorios Wieth, cuya compra anunció Pfizer en 2009 por la suma de 68 mil millones de dólares), Fosfovita (Laboratorios Temis Lostaló), Memorex Vital (Laboratorios Montpellier), Pharmaton (Laboratorios Boehringer Ingelheim) y Supradyn (también de Bayer); y finalmente el consumo de rutinas de ejercicios brindadas por gimnasios mentales para “optimización de la memoria/ concentración/ inteligencia” tomando como referencia al ILVEM y Klik Mental Fitness -“los que se encuentran mejor posicionados en el mercado actual” de acuerdo a las investigadoras- en donde hicieron observación participante, concurriendo a los talleres gratuitos o “programas de invitados” que dan estas empresas para promocionar sus cursos. Los exponentes de este auge en Argentina se encuentran tanto en el sector privado (INECO y FLENI) como en el público (CONICET). De acuerdo a las investigadoras este fenómeno se inscribiría en el orden biologicista, en oposición a otras tradiciones como el psicoanálisis, no obstante Freud ya había afirmado en su Introducción al narcisismo: “(…) Habremos de recordar que todas nuestras ideas provisorias psicológicas habrán de ser adscritas alguna vez a sustratos orgánicos” (citado a través de E. Kandel). La investigación también comprende una serie de entrevistas entre las cuales se incluyen: Pablo Argibay, Médico investigador y director del Instituto de Ciencias Básicas y Medicina experimental del Hospital Italiano; Mariano Boccia, Investigador del la boratorio de Neuro Farmacología de Procesos de Memoria de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires; Marina Romano, Neuróloga del Hospital Italiano; y ejecutivos de cuentas de la Agencia J. Walter Thompson, a cargo de los productos Berocca y Supradyn, el Gerente de Marketing de Fosfovita (quien reconoce que no hay estudios que avalen que el uso del producto mejore el rendimiento cerebral), y los Brand Managers de Zentrum y Pharmaton. Respecto a los fármacos de venta libre, y en base a lo manifestados por los expertos entrevistados, las investigadoras indican que el corpus “está conformado por una serie de productos cuya eficacia no ha sido comprobada”.
Azar, Mc Garrell y Simhan (2016)[27] y De Benedetti (2019)[28] también abordaron el tema en el marco de investigaciones que no se encontraban disponibles al momento de la realización de este relevamiento.
CUERPO Y TÉCNICA. BIOTECNOLOGÍA (CÉLULAS MADRE, INGENIERÍA GENÉTICA, ETC.)
Emiliano Bezus Espinosa (2011)[29], analiza de qué manera se abordaron los avances sobre células madre en el diario Clarín entre enero de 2000 (cuando empiezan a proliferar discusiones bioéticas ante los primeros avances en EEUU y Gran Bretaña) y marzo de 2009 (momento en que el presidente de EEUU elimina las restricciones para destinar fondos a las investigaciones con células madre que había impuesto George W. Bush en el 2001). Bezus Espinosa trabaja desde un marco teórico propuesto desde las teorías del periodismo, con nociones como agenda setting (Stella Martini y J. Gobbi y otros), criterios de noticiabilidad (Martini), entre otros. Dentro de la bibliografía incluye las tesis de Vanesa Paola López[30], Ligia Érica Fernández[31] y M.F. Goldsman[32], que incluimos en el presente relevamiento. La discusión que se desprende de la realidad construída por el diario, según Bezus Espinosa, no pasa por el uso en sí de las células madre sino por el origen de éstas, “si pueden o no extraerse de embriones, si pueden o no clonarse embriones para obtener las dichosas células. Y esta reyerta tiene dos protagonistas principales que son la comunidad científica y la Iglesia Católica; en un enfrentamiento que incumbe el punto de inicio del ciclo de la vida”. Ese es el centro del debate bioético que propone el diario al lector, que se enmarca en los estatutos de cuerpo, muerte y vida desde las perspectivas de la Iglesia Católica o de la comunidad científica.
Fernando Martín Rey y Cintia Alejandra Rúo (2012)[33] analizan los discursos en torno a las investigaciones y posibles aplicaciones vinculadas con las denominadas células madre, a partir de un corpus que comprende tanto los textos legales como los discursos periodísticos. El trabajo parte de una descripción de la matriz de sentido que es condición de posibilidad del descubrimiento y posteriores investigaciones en torno a las células madre, es decir, de lo que se entiende por matriz técnica, y que implica una manera de habitar y relacionarnos “con el mundo, la naturaleza y los demás hombres”. Tras describir la serie de procesos implicados en la constitución de esta matriz de sentido hegemónica y totalitaria, así como también la preparación cultural (Mumford), Rey y Ruo introducen los sentidos compartidos de lo que se entiende por células madre -los cuales se desprenden de los discursos analizados- para finalmente describir las tensiones y las posturas antagónicas en torno a las mismas (como por ejemplo entre la lógica privada y la lógica pública que representan los bancos de órganos privados y estatales respectivamente).
El de De Carli (2010)[34] es un ensayo sobre el campo de las nuevas prácticas medicinales que se abren en torno a la genética. Lo que trata de indagar es si se esta “al principio de algo” y ver qué es lo que se está instalando (desde una mirada como la que propone Deleuze en Posdata sobre las sociedades de control). La investigación coloca el origen en el año 2003, año en el que culmina el Proyecto del Genoma Humano pero también en el que –a excepción de la islandesa deCODEme- empiezan a fundarse la mayoría de las empresas de escaneo genético cuyos sitios web conforman en corpus de análisis: DNA Direct (2005), 23 and me (2006), Narigenics (2006), Saiobibi (2007) deCODEme (1996). El ensayo, donde los términos biopolítica y biopoder tienen un lugar central, recorre varios textos de Michel Foucault (Defender la sociedad; El nacimiento de la clínica; El orden del discurso; Genealogía del racismo; La vida de los hombres infames; La voluntad de saber; Seguridad , Territorio, Población) así como también de quienes desarrollaron varias temáticas a partir de su teoría, como Paula Sibilia (El hombre postorgánico), el precedentemente mencionado Gillez Deleuze o Mauricio Lazzarato (Políticas del acontecimiento), entre otros. Además trabaja con textos de Peter Slöterdijk (El hombre operable) y de Katherine Hayles (How we became posthuman) para dar cuenta de la visión denominada post humanismo, en las que se inscribirían estas nuevas prácticas. Varias nociones de Nietzche son trabajadas a partir de este mismo autor (como su Genealogía de la moral) y de otros como Georg Simmel (Schopenauer y Nietzche) además de algunos de los ya mencionados anteriormente, caso de Slöterdijk. Sobre la temática específica del ADN y los genes toma como referencia los textos de Díaz y Golombeck (ADN, cincuenta años no es nada) y Evelyn Fox Keller (El siglo del gen y Lenguaje y vida), mientras que para la caracterización de ciertos aspectos del tipo de sociedad en que se estarían desenvolviendo estos fenómenos cabe señalar la recurrencia a autores como Ulrich Beck (La sociedad del riesgo) y Robert Castell (La inseguridad social ¿Qué es estar protegido?). A lo largo del trabajo desarrolla una serie de hipótesis, entre las cuales cabe destacar: la privatización del riesgo (“cada individuo es responsable del riesgo que él porta y cuyo antídoto sólo puede adquirirse en el mercado”) y el desplazamiento de la relación médico-paciente a la de consumidor-empresa.
“La dicotomía entre el discurso y las prácticas de los bancos privados de sangre de cordón umbilical es sintomática de una estafa precariamente solapada”, tal es la hipótesis que emerge en la investigación de Torres Guerrieri (2017)[35]. Su trabajo apunta al imaginario asociado a la extracción de células progenitoras hematopoyéticas de sangre de cordón umbilical a través de los dos tipos de servicios disponibles: el banco público del Hospital Garrahan y los cuatro bancos privados del área metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires: Matercell, Criocenter, Bioprocrearte y BioCells. Más precisamente, el objetivo de Torres Guerrieri es el posicionamiento discursivo de éstos cuatro bancos privados en torno a la existencia del único banco público que funciona en nuestro país. Previo a ello Torres Guerrieri nos introduce en la temática presentando un glosario de términos biológicos/científicos a fines de aproximarnos a ésta cuestión (los distintos tipos de células madre –totipotentes, pluripotentes, multipotentes, unipotentes- , los distintos tipos de extracción –embrión, médula osea, etc.-, etc.). En cuanto a la investigación propiamente dicha, Torres Guerrieri realizó entrevistas en profundidad semiestructuradas a los directores de los biobancos que operan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, especialistas en bioética, en ciencias naturales y empleados del banco público del Hospital Prof. Dr. Juan Pedro Garrahan. También trabajó con fuentes secundarias de carácter académico, como ponencias y ensayos, y analizó los sitios web de algunos de éstos bancos de sangre (especialmente para complementar la información de quienes se negaron a hacer la encuesta). Asimismo, dio cuenta de las tesis de grado de Rodríguez Zoya, Besus Espinoza, Rúo y Rey y Sagemuller (2015)[36], enmarcando éstas investigaciones dentro de una línea que se remonta a contenidos que se dictan en el Seminario de Informática y Sociedad de la carrera de Ciencias de la Comunicación (los orígenes de su propia tesis se remontan a su participación en el UBACYT Medicalización, modos de subjetivación y formas de vida tecnológicas: el caso de los biobancos en Argentina, dirigido por Pablo Rodríguez y Flavia Costa, docentes de dicho seminario).
“Si los tipos te cobran para guardarte algo, eso no es avance científico. Eso es dibujar el avance científico. Porque a ver, primero, todo este tipo de estudios, vamos a suponer que ellos hicieran estudios. Los estudios experimentales en humanos son gratuitos, o sea, no se pueden cobrar. Son estudios clínicos gratuitos para la gente. Es una excusa nada más, que te lo disfrazan con ponerle el tema científico, pero eso, simplemente es cobrar para realizar una guarda de algo que no tiene ningún tipo de control de calidad estandarizado y que no sabemos siquiera si va a servir en algún momento.” (Dr. En Ciencias Naturales Ricardo Dewey, entrevistado por Torres Guerrieri)
Adrián Castro (2018)[37], a raíz de las tesis post humanistas de Peter Sloterdijk, indaga en el CRISPR (siglas de Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, cuya traducción es “repeticiones palindrómicas cortas, agrupadas y regularmente interespaciadas”), una técnica de edición genética que promete no sólo curar sino eliminar enfermedades. Castro repasa la historia de ésta técnica desde el descubrimiento por parte del investigador español Francis Mojica (quien analizando cómo sobrevivían unos microbios en unas salinas halló que éstos contaban con un sistema “capaz de cortar y pegar ADN de manera rápida y eficaz (…) una defensa de los microbios para protegerse del ataque de ciertos virus presentes en ese ambiente hostil”) y el desarrollo del CRISPR propiamente dicho por parte de las investigadoras Emanuelle Charpentier (Francia) y Jennifer Doudna (EEUU), quienes se inspiraron en el hallazgo de Mojica para crear “una tecnología que permite reescribir cualquier genoma con una precisión sin precedentes”. El seguimiento de Castro, a partir de la cobertura del diario español El País, incluye también los posteriores avances hasta nuestros días. A pesar de que la técnica no está aún apta para su implementación en humanos --, en la medida que avanzan las investigaciones y ante una inminente aplicación, Castro señala los problemas y dilemas que se abren ante esta probabilidad. De hecho ya hubo, y en el ensayo se da cuenta de ello, investigaciones aplicadas sobre embriones humanos y, también, sobre humanos. El avance más importante hasta la fecha, señala Castro, fue la eliminación de la miocardiopatía hipertrófica, causal genética de la muerte súbita.
“Este hecho supone un avance fundamental en los tratamientos para curar el cáncer y más de 10.000 enfermedades raras que se producen cuando una de las copias genéticas es errónea. En conjunto, estas suponen una carga importante para los sistemas sanitarios y una fuente trágica de sufrimiento para una parte sustancial de la población humana. Pero cada una afecta a tan poca gente que resulta muy difícil encontrar financiación para investigar cada una por separado, ya que afectan a un órgano o proceso fisiológico distinto en cada caso, y la esperanza de encontrar terapias eficaces una por una es escasa. Sin embargo hay una cosa que todas tienen en común: se deben a la mutación de un gen en alguno de los padres y, por tanto, todas son susceptibles a una estrategia de reparación genética, lo cual parece diagnosticarle un buen pronóstico a la técnica CRISPR” (Castro, 2018).
En los capítulos siguientes, Castro realiza una aproximación a la técnica desde una perspectiva crítica, para culminar con una indicación acerca de los debates que se avecinan. Para estas secciones Castro retoma conceptos de Michel Foucault (biopolítica, anatomopolítica); el principio de permiso de Hugo Tristram Engelhardt (considerando al CRISPR como un asunto de la bioética); la distinción entre humano y persona de acuerdo a Peter Singer; el problema de la estandarización humana planteado por Hans Jonas; la no variación de la especie humana señalada por Jürgen Habermas; la industria de lo humano de Héctor Schmucler; entre otros.
Otro trabajo que se sumerge en esta problemática es el de Nayla Fernández (2014)[38] que al momento de la realización del relevamiento no se encontraba disponible para su consulta.
CUERPO Y TÉCNICA. CIRUGÍAS ESTÉTICAS
La investigación de Parisi (2008)[39] aborda la problemática de las cirugías estéticas a partir de una encuesta que realizó a 30 mujeres de entre 18 y 50 años de nivel socioeconómico A, B, C1 y C2. El 90% respondió “no” a la pregunta “¿acepta su cuerpo como es?”. Otro dato que emerge es que de las que ya se habían operado previamente habían tenido su primera operación entre los 18 y los 25 años (el 88% se implantó mamarios y el 12% se practicó lipoaspiraciones). Parisi nos advierte que no pretende generalizar conclusiones a partir de esta encuesta, pero señala que los resultados concuerdan con otros de este tipo. Hay también dos testimonios recogidos en entrevistas a mujeres que se operaron y otros recogidos de internet que denuncian la impericia del centro estético en los que la autora realizó la encuesta. La investigación cuenta además con un relevamiento hemerográfico de artículos periodísticos publicados en diarios, revistas y medios digitales donde se da cuenta de esta moda (Revista Viva, Revista Tendencias y Diario Clarín) y sus riesgos (por ejemplo, se informa en Clarín el caso de una mujer que murió practicándose una lipoaspiración). El marco teórico desde el cual se aproxima a la problemática del cuerpo incluye a obras de David Le Breton (Antropología del Cuerpo y la Modernidad y La Sociología del Cuerpo) Pierre Giraud (El lenguaje del cuerpo), Francoise Dolto (La imagen inconsciente del cuerpo), y Angela Aisenstein (Cuerpo y Cultura. Prácticas corporales y diversidad) entre otros. Parisi también recurre a otros autores que abordaron la cuestión de la moda, como Roland Barthes (El sistema de la moda), Margarita Riviere (La moda ¿Comunicación o incomunicación?) y algunas obras más bien de divulgación como el libro de Mariana Carbajal (La seducción permanente. Verdades y mentiras de la cirugía estética) o la del Dr. Roberto Zelicovich (La Cirugía Plástica. El Gran Cambio). De los textos sociológicos también cabe mencionar la inclusión de obras de Goffman (Estigma. La identidad deteriorada) y Bourdieu (La distinción y El sentido práctico).
La investigación de Paz Berri (2010)[40] en torno a las cirugías estéticas se basa no sólo en el análisis de publicidades de clínicas que ofrecen este tipo de servicios sino también entrevistas a distintos profesionales médicos y psicoanalistas. La temática es introducida a partir de textos correspondientes a la sociología de la moda como El cuerpo y la moda de Joanne Entwistle y La Moda después de Susana Saulquin, de cuya lectura se deduce que la evolución de la indumentaria se corresponde con un cuerpo que empieza a mostrarse, así como también ciertos disciplinamientos del cuerpo instrumentados a través de vestimentas como el corsé y el miriñaque fueron sucedidos por otros disciplinamientos de orden interno (dietas, ejercicios), los cuales permiten lucir el cuerpo en la era que se imponen modas como la del bikini.
Dentro de esta temática cabe mencionar el trabajo de Quaglio (2005)[41], el cual no se encontraba disponible para su consulta al momento del relevamiento. No obstante su título nos permite inferir que se trataría de una investigación que clasificaría dentro de la categoría MEDIOS y debería incluirse en el estado del arte sobre este apartado denominado CUERPO Y TECNICA. CIRUGIAS ESTÉTICAS, apartado que como veremos, guarda mucha relación con el siguiente.
Pérez Ipiña (2013)[42] analiza las concepciones de belleza (por lo cual podría incluirse en el siguiente subtema) poniendo foco en aquellas en las que se recurre a un discurso científico que les dé cierto sustento teórico (inclusive cuando ese discurso reconozca que se trata de una cuestión cultural), viendo qué patrones biológicos (caso de la psicología evolutiva) o matemáticos (como en la antigua grecia) están detrás de dichas concepciones. El propósito de la investigación “no es probar la veracidad de estas teorías científicas, sino ver cómo su uso en el mercado de la belleza puede ser esgrimido como un justificativo al consumo”. Pérez Ipiña hace un recorrido histórico de lo bello -desde el Medioevo hasta la Modernidad-, principalmente a partir de autores como Le Bretón y Foucault (también a Sloterdijk, autor que desarrolla las posturas posthumanistas). Los últimos dos capítulos están dedicados a las prácticas de cirugía estética –capítulo en el que cabe destacar las referencias a las investigaciones del historiador Sander L. Gilman sobre las concepciones históricas de la belleza- y a la Industria de la belleza, para cuyo abordaje se analizan cuáles son las razones científicas –biológicas o matemáticas- a las que recurren distintas empresas o corporaciones para vender sus productos.
María Victoria Nemeth y Andrés Hugo Campanelli (2015)[43] analizan el concepto de salud en el fallo Haleblian, “caso en que, a causa de un cáncer de mama, una mujer debió acudir a su obra social para que se le extirpara el tumor y se le colocara una prótesis mamaria. Sin embargo, ante la solicitud de compensación de la mama no afectada (debido a una obvia asimetría), en primera instancia, la obra social le denegó el pedido”. De acuerdo con Nemeth y Campanelli, en dicha causa “se puso en juego la tensión entre la necesidad o la no-necesidad de que se practicara una cirugía que interviniera aquello que la obra social denominaba como ‘parte sana’”. El análisis toma como eje los conceptos de salud, cuerpo, Estado, mercado, sistema médico. El marco teórico toma como base conceptos lacanianos desarrollados por Slavoj Zizek y Ernesto Laclau para el análisis de la ideología, es decir, en los discursos o prácticas discursivas en las cuales los sujetos articulan significantes. En esta línea de trabajo, detectaron 5 grupos en tornos a los cuales lograron clasificar las cadenas de significantes que se articulaban en los fallos, a saber: 1) La salud como derecho / Obligación del Estado / Base de la Soberanía y la República; 2) La salud como seguridad. (Lo opuesto al Riesgo / Peligro / Contingencias); 3) Los fundamentos médicos; 4) Salud “integral” (física y mental o cuerpo y autoestima); 5) La salud como normalidad (vida cotidiana y social) y como puesta en valor del cuerpo (el cuerpo “armonioso”). “En este campo de sentido, concluyen Nemeth y Campanelli, salud se ubica como uno de los requisitos necesarios para que sea posible la seguridad, y la cirugía (estética/plástica/reconstructora) funciona como el medio para alcanzar la salud”.
CUERPO E IDEAL DE BELLEZA
Feldman y Ciruzzi (2007)[44] analizan el estatuto del cuerpo bello en 18 revistas de actualidad publicadas en la semana comprendida entre el 5 y el 12 de octubre del 2006, dando cuenta de las invariantes discursivas y figurativas. Los medios seleccionados son: Caras, Maxim, Hombre, Luz, Elle, Paparazzi, Vogue, Buena Salud, Viva, Gabo, La Nación Revista, Para Ti, Cosmopolitan, Rolling Stone, Pronto, Gente, Brando y Playboy. Luego del análisis se preguntan por los cuerpos que no son mostrados, aquellos que no aparecen representados en aquel ideal de belleza. La problemática del cuerpo es abordada a partir de las conceptualizaciones trabajadas por Le Breton en su Antropología del cuerpo y la modernidad; mientras que el marco teórico que sirvió de guía al análisis discursivo está comprendido por Verón, Pecheux y Voloshinov. En el estado de la cuestión repasa la Historia de la belleza de Umberto Eco así como también la homónima de Vigarello. También toma en consideración la tesina de Laino sobre publicidades de alimentos light, de cuyas conclusiones retoman algunas ideas.
Skobala (2008)[45] analiza piezas publicitarias publicadas entre los años 2002 y 2007 en diversas publicaciones gráficas, por lo general revistas aunque de temática y públicos diversos (Elle , Tendencia Mujer, Veja (Brasil), Viva, Saber vivir, Shop, Caras, Ocean Drive, El Planeta Urbano, Para ti.), con el objetivo de analizar las significaciones imaginarias sociales (Castoriadis) presentes en dichas publicidades. La investigación, sobre representaciones de cuerpo bello y salud perfecta (Sfez), se realiza desde un marco teórico que comprende obras de Michel Foucault (Historia de la Sexualidad, Derecho de muerte y poder sobre la vida, Vigilar y castigar) y otros teóricos que elaboraron sus propias teorías a partir de éste tales como Paula Sibilia (El hombre postorgánico) o Gilles Deleuze (Postdata sobre las sociedades de control). Otros textos que conforman el corpus de referencia a partir del cual se extraen conceptos que se ponen en juego a lo largo del análisis se refieren a concepciones del cuerpo y de la vida teniendo en cuenta el rol de la técnica, como por ejemplo: Antropología del Cuerpo y la Modernidad, varias obras de Giorgio Agamben (“Homo Sacer I. ” ), Paul Valery (El problema de los tres cuerpos); Hans Jonas “El problema de la vida y del cuerpo en la doctrina del ser”. En términos metodológicos las piezas publicitarias son analizadas a partir de los conceptos vertidos por Tassara en “Figuras argumentativas en el discurso publicitario” y Roland Barthes en su “Retórica de la imagen”. Otro trabajo relevante en este sentido es el “Cuerpos de papel” de Oscar Traversa (particularmente el capítulo X). La relación de los temas y motivos que emergen en la superficie de los discursos que conforman el corpus es analizada a partir de los desarrollos de Césare Segre en Principios del análisis literario. Este marco teórico conceptual de corte semiótico se fundamenta sobre todo en La semiosis social de Eliseo Verón y la Semiótica de los medios masivos de Oscar Steimberg. Cabe mencionar, además, otros textos que hacen referencia al discurso publicitario, como “Comunica comunicador. Desafíos y tendencias de la publicidad en el fin de siglo” de Mónica Silberman y el Manual de creatividad publicitaria (de donde toma la jearquía de las necesidades de Maslow). Skobala considera que “el biopoder ejercido por medio del panóptico y del control de población, se ha transformado y en la actualidad se ejerce, entre otros, a través de un conjunto de procesos tendientes a modelar física y estéticamente el cuerpo humano y a cuidar la salud”. En las conclusiones sostiene que en el discurso de las piezas publicitarias analizadas se exacerba el nuevo rol del ciudadano convertido ahora en consumidor. En este contexto las empresas promocionan la promesa de controlar lo imprevisible, pero limitado a nuevas formas de libertad posmoderna donde los individuos pueden elegir los consumos deseados interviniendo sobre sus propios cuerpos y en la manera en que quieren presentarse en sociedad ante la mirada de los otros, siendo estos aspectos lo único que se les propone cambiar.
Accrogliano (2009)[46] realiza un análisis sociosemiótico de las publicidades sobre cremas faciales publicadas en medios gráficos –específicamente las revistas de los diarios La Nación y Clarín- durante los períodos 1984-1986 y 2004-2006. El trabajo describe las particularidades retóricas, temáticas y enunciativas de las piezas publicitarias analizadas previo a dar una caracterización del momento social y político que atravesaba la sociedad argentina, es decir, en la que circularon éstos discursos. El marco conceptual desde el cual abordaron el análisis abarca a la teoría de los discursos sociales de Eliseo Verón, la noción de imaginarios sociales de Martini y Halpern y las observaciones respecto al discurso publicitario que realizaran autores como Roland Barthes y G. Peninou. En las conclusiones se señalan las continuidades –en ambos períodos están presentes las marcas de la posmodernidad tal como la entiende Lyotard- así como también las particularidades de cada período: “Belleza y Estilo de Vida Saludable son entonces unas de las principales significaciones del segundo período”.
Dentro de los trabajos dedicados a productos de belleza debería incluirse la propuesta de Riganti (2012)[47], un plan de marketing online para un producto dermatológico de venta libre que tiene en cuenta las nuevas tecnologías de comunicación; en especial internet y sus redes sociales (twitter, Facebook) analizando cuál es el rol de dinamizador de redes que deben cumplir los community managers. Para ello analiza las estrategias de los principales competidores locales.
Dentro de los trabajos más recientes que indagan en el uso de las TIC con fines publicitarios por parte de las empresas (así como también, en este caso, el uso que le dan sus usuarios y consumidores) contamos con la investigación de Gabriela Rivera Asi (2018)[48], quien analiza la construcción de las marcas Nivea y Cicatricure en las redes sociales. El corpus está comprendido por las publicaciones más relevantes de ambas marcas en sus respectivas redes sociales, desde sus inicios hasta agosto de 2018 (para entonces, señala Rivera Asi, Cicatricure Argentina contaba con 991 mil seguidores en Facebook, 12400 en Instagram y 5460 en Twitter. Y Nivea Argentina con 21 millones de seguidores en Facebook, 24.700 en Instagram y 10298 en Twitter). Rivera Asi entiende la construcción de la marca desde la perspectiva de Eliseo Verón en relación a los discursos sociales y su noción de la construcción social de la realidad, y a partir de ahí problematiza el concepto de identidad relacional de las marcas articulando nociones de Naomi Klein –la marca, la principal fortaleza de una empresa, es también su mayor debilidad- y John Berger, entre otros. En términos operativos el análisis de Rivera Asi se despliega en los tres niveles discursivos definidos por Steimberg en semiótica de los medios masivos, es decir, el retórico, el temático y el enunciativo. Del análisis concluye que Cicatricure está dirigido a mujeres “verosímiles” que habitan la franja etaria que va desde los 30 a los 50 años, teniendo un producto especial para los distintos “problemas de la piel” que van surgiendo, por ejemplo, “aparición de las primeras arrugas, ojeras, manchas y estrías”. En términos enunciativos el argumento es racional, apoyándose en el discurso científico. Mientras que en el caso de Nivea el público objetivo estaría comprendido tanto por hombres como mujeres y el tipo de argumentación a la que se recurre es del tipo emocional, apelando a un lenguaje “que intenta convocar complicidad con el enunciatario”. En relación al uso de las redes sociales Barbieri trae a consideración la noción de feedback o comunicación circular de Gregory Bateson, la noción de “táctica” de De Certeau y una aproximación al marketing en redes sociales según Juan Merodio: “Para las marcas, si bien como mencione anteriormente, pueden ser blancos de ataques simbólicos, por parte de las críticas de los consumidores en las redes sociales, es sumamente valioso tener las opiniones y sugerencias de estos en forma directa, para poder mejorar sus productos, afianzando la comunicación entre ambos. Y para los consumidores es una forma efectiva de poder plantear sus opiniones y sus quejas, pero siempre dentro de los parámetros establecidos por el discurso centralizado de las marcas. Es decir, si bien los usuarios con las redes sociales tienen una mayor posibilidad de expresar sus opiniones, no dejan de estar atrapados en esa construcción de universos simbólicos a través del discurso de las marcas, que está lejos, a mi entender de ser una “comunidad virtual” lisa y llana como diría Juan Merodio”.
En esta misma línea temática de cremas faciales y las estrategias de márketing vía redes sociales contamos con el más reciente trabajo de Erlin y Sangiovanni (2022)[49] con eje en la figura de la influencer conocida como “Dadatina” (reseña pendiente).
En la línea de los trabajos mencionados podríamos ubicar también la investigación de María Eugenia Bertello (2014)[50], que a lo largo de 18 apartados persigue determinar “el modelo de cuerpo femenino hegemónico en términos de poder, apariencia física y muestras de performatividad sexual durante el periodo 1990/2010 en Argentina” de acuerdo a los discursos publicados en las revistas Para ti y Gente. A lo largo del trabajo, que podríamos clasificar como un ensayo con sustento en el análisis de discursos empíricos, va recorriendo algunos tópicos que ya hemos referido en las investigaciones anteriores (por ejemplo, en el capítulo 15 titulado La salud es bella, en donde Bertello analiza la campaña por la belleza real de los jabones Dove). Se retoman varios autores de los que ya se venían utilizando para esta temática (Michel Foucault, Andre Le Breton, Gilles Deleuze entre otros) y aparecen otros textos que se citan para tematizar otros aspectos específicos de este trabajo, como el erotismo (El capital erótico. El poder de fascinar a los demás de Catharine Hakim, varios textos de Georges Bataille y la novela de Michelle Houellebecq Las partículas elementales). También se podría incluir el trabajo de Pérez Ipiña incluído en el apartado anterior, el cual analiza los conceptos científicos o teóricos que buscan darle sustento a cierto ideal de belleza al cual recurren las empresas o corporaciones que ofrecen cirugías estéticas.
Más recientemente, la problemática del cuerpo y sus estéticas ha sido abordada en trabajos que analizan su emergencia en entornos digitales, tal el caso de Prado López (2020), Dayup Nieto y Doura (2021)[51] y Castiñeiras (2021)[52]. En estas tesis se analizan tendencias recientes como las aplicaciones de imágenes para aplicar filtros en los rostros de los usuarios: “En 2018 por ejemplo comienza a hacerse mención a un fenómeno conocido como Snapchat Dismorphia: la aplicación de fotos y videos que ofrece alrededor de 20 filtros aplicables sobre el rostro, fue indicada -entre otras como Facetune- como un factor determinante en el aumento de cirugías estéticas faciales.” (Dayup Nieto y Doura, 2021).
En términos de representaciones y estética nos quedó pendiente de reseña el trabajo de Muñoz y Mansilla acerca de la invisibilización de los cuerpos gordos en materiales pedagógicos de Educación Sexual Integral (2022)[53], cuya problemática nos da pie para el siguiente apartado.
CUERPO Y TRASTORNOS ALIMENTICIOS
Giménez Corbera (1994)[54] parte de la descripción de un cuadro de situación en el cual “la medicina, la moda y los medios de comunicación vienen contribuyendo a la difusión, en pos de la elegancia, de un estilo de vida y de salud, de una imagen corporal atlética y estandarizada”. La presión social por alcanzar estos modelos corporales, dice Giménez Corbera, produce en muchísimos casos un efecto contrario: “La obsesión por alcanzar este ideal ocasiona en el 25 por ciento de la población femenina desórdenes alimentarios y en el 8 por ciento bulimia o anorexia, dos enfermedades que en la actualidad tienen características de epidemia […]”. Los primeros capítulos abordan desde una perspectiva comunicacional el funcionamiento de la moda y los valores asociados al estilo de vida actual: la juventud, la belleza y lo efímero. La tercera parte del trabajo es una introducción a la problemática de la bulimia y la anorexia que da pie al análisis institucional de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA), una ONG fundada en 1986 que para 1993 ya había tratado más de 6000 casos. La investigación que sustenta este trabajo, que podríamos clasificar como ensayo, incluye tres entrevistas a pacientes de la ONG.
Vainstub (1993)[55] analiza los discursos publicitarios de distintos productos y servicios destinados a bajar de peso (“Slim”, “Lain”, entre otros) y dirigidos principalmente a la mujer, tomando como unidad de análisis distintas piezas publicitarias publicadas en la prensa gráfica, las cuáles llaman la atención por su nivel de violencia. El análisis toma como referencia una discusión que hubo en el parlamento británico respecto a este tipo de productos y su incidencia en la salud pública. Asimismo, se analiza el rol del ANMAT respecto a la regulación de este tipo de publicidades.
Otro trabajo que podría entrar en una serie junto al de Vainstub y el de Giménez Corbera podría ser el de el de Sorzana y Gianuzzi (2012)[56], el cual no se encontraba disponible para su consulta al momento del relevamiento. Por esta razón no sabemos en qué medida al analizar los cuerpos en las publicidades se aproxima o no a las problemáticas que abordan Vainstub y Giménez Corbera, cuyos trabajos se relacionan sobre todo con las prácticas de controlar y reducir el peso corporal para amoldar los cuerpos a determinados cánones estéticos. Otra investigación que no se encontraba disponible es la de Mai (2009)[57], pero esta claramente guarda relación con las problemáticas de Vainstub y Giménez Corbera ya que analiza las representaciones de trastornos y enfermedades de orden alimenticio (bulimia, anorexia, obesidad) en la prensa gráfica digital entre 1998 y 2007.
El centro del trabajo de Fontana (2011)[58] es cómo este tema fue tematizado desde la enfermedad e ingresó en la agenda del Estado hasta que diversos grupos logran obtener la Ley de trastornos alimenticios. El corpus de investigación está constituido por notas publicadas en los diarios Clarín, La Nación y Crítica de la Argentina entre el 1° de enero de 2006 (dos meses antes a la primera presentación del conjunto de proyectos en los que finalmente se basó el texto de la ley) y el 31 de agosto del 2008 (fecha de la sanción de la ley). También forman parte del corpus las versiones taquigráficas de las sesiones de la Cámara de Senadores (14/11/2007, 28/11/2007 y 13/08/2008) y de la Cámara de Diputados (04/06/2008), como así también la Ley y sus artículos vetados. El marco teórico con el que trabajaron les permitió abordar cuestiones como Estado y políticas públicas; la dinámica de las agendas; o las diversas Estrategias de difusión y concientización.
Merlo y Rojas (2013)[59] analizan los programas emitidos de Cuestión de peso, un programa del género reality-show que canal 13 transmitía de lunes a viernes a las 17:30 y al que concurrían personas que padecen obesidad –una enfermedad crónica- y se premiaba a los participantes que lograban bajar de peso. El tema es analizado desde los conceptos de narcisismo de los que hablara Lipovetsky, desde la lectura de Carina Cabo: “ [Lipovetsky] plantea que el interés febril por el cuerpo no es espontáneo sino que responde a imperativos sociales y así llevar a cabo la normalización del cuerpo […]”. La investigación, que indaga en los géneros televisivos contemporáneos y culmina en la realización de un audiovisual del género docu-drama, parte de la hipótesis de que el programa “estigmatiza al cuerpo obeso al tomarlo como principal elemento para la puesta en escena del show televisivo que realiza, relativizando la posibilidad de brindar ayuda y mejorar la calidad de vida de las personas que padecen este trastorno, tal como ellos mismos se definen”. Dicha estigmatización se produce desde el mismo momento en que los participantes se someten a la modalidad de encierro que “permite a la cámara controlar a estos ‘desviados del modelo de cuerpo perfecto’ que prima en la cultura occidental dominante, dejando en evidencia su falta de control sobre sí mismos”. Cabe agregar que el mismo programa fue objeto de investigación de la tesis de licenciatura de Aquino y Carballo (2011)[60], no obstante no pudimos obtenerla para su análisis para el presente relevamiento. Como veremos, las tesinas de este apartado bien podrían haberse encuadrado en el apartado dedicado a la Alimentación que forma parte de este relevamiento.
CUERPO Y DEPORTE
La cuestión deportiva es abordada desde distintas aproximaciones temáticas, razón por la cual cabe considerar hasta qué punto los autores abordaron su investigación desde un enfoque relacionado con la comunicación y la salud, lo cual, por cuestiones de disponibilidad de estos trabajos, no pudo verificarse en la mayoría de los casos. También, en función de la economía de los tiempos de investigación, no me adentraré a fondo en los textos que sí están disponibles a fines de priorizar las temáticas centrales de éste relevamiento (como la relación médico paciente, la medicalización, etc.). No obstante sí pretendo hacer una mención y ensayar una primera clasificación temática y de perspectiva de los trabajos disponibles, y sentar las bases de un subtema de gran potencial para abordar desde el campo de la comunicación y la salud, el cual podremos profundizar en próximos relevamientos o trabajos.
Encontramos dos modalidades de aproximación. Por un lado están aquellas que hablan del deporte como una generalidad, para abordar un fenómeno -o una dimensión de un fenómeno- más allá de cualquier disciplina particular, y otras que por el contrario analizan un fenómeno centrado en una disciplina en particular. El caso de Berubi (2009)[61], si bien no pudo ser analizado por no encontrarse disponible, nos permite suponer que merece ser incluido en el relevamiento y dentro del primero de éstos grupos. Lo mismo podríamos decir respecto al trabajo de Denisczuck (2015)[62], que hace referencias a las políticas deportivas durante el gobierno de Perón.
Otros casos como el de Vicciconte y Rico Mercado (1999)[63] y el de Szlifman (2010)[64], los cuales tampoco logré conseguir, pueden incluirse en este apartado aunque probablemente convendría ser clasificado temáticamente –o al menos mencionado- bajo la categoría violencia. El de Belvedere y Lavanosky (2014)[65] se encuadraría dentro de la comercialización de marcas. Éstos tres trabajos abarcan distintas dimensiones de la práctica deportiva indiscutiblemente más popular en nuestro país, el fútbol.
Hacia el 2015 emerge y se recorta un nuevo subtema, dentro de los trabajos que abordan una disciplina deportiva en particular, el boxeo. Tal como lo señalan en el título de sus trabajos, las investigaciones de Muñiz López (2015)[66] y Palacios (2016)[67] indagan en la construcción mediática de Sergio “Maravilla” Martínez. Como datos de relevancia para este relevamiento destacamos aquellos asentados en la contextualización que hace Palacios de éste deporte y de las políticas públicas que lo impulsan (por ejemplo su inclusión, a partir del año 2012, dentro de los Juegos Nacionales Evita). Asimismo –y esto es uno de los ejes principales del trabajo de Palacios- da cuenta de los estereotipos de la figura del boxeador (estereotipos que rompe la figura de “Maravilla”). Dentro de la bibliografía específica sobre el tema, trabajada y citada por Palacios, pueden hallarse textos de utilidad para abordar este tema, el boxeo, en futuras investigaciones.
En términos diacrónicos, además del boxeo vemos que luego del 2015 aparecen otros objetos de estudio como el running (Gondar y Lleonart, 2014; Müller, 2016; Quintana, 2017; Perelli y Villani, 2019; Varela, 2019)[68] [69] [70] [71][72]; el fitness (Domke y Primitivo, 2017; Montes y Segura, 2018; Bekenstein, 2019)[73][74][75] y el rugby (Liotta, 2015; Geraghty y Tolosa, 2018; Alipe y Giovetti, 2018)[76] [77] [78]. Otra temática que aparece en éste último lustro es el futbol femenino –véanse los trabajos de Velázquez y Calabró (2015)[79] y Silva (2018)[80]-, tema que resulta por demás interesante en la medida que se entrecruzan cuestiones de salud con cuestiones de género (“A modo de ejemplo, en el caso inglés, el riesgo para la salud fue el principal argumento que usó la FA (Football Association) para prohibir los partidos femeninos en 1921: ‘es un juego rudo, totalmente inadecuado para las mujeres’”, Velázquez y Calabró, 2015:13).
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[32] Godsman, M.F. (2008): La creencia, la ciencia y el cuerpo. El imaginario científico-técnico y su representación en los medios de comunicación de masas. Tesina de grado Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, FSOC-UBA. Este trabajo no fue incluido en el relevamiento de tesinas de Comunicación y Salud.
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