POST SCRIPTUM #2:
La vuelta al campo
“Comunicación y Salud es un área de contornos difusos, formada por otros campos, en constante movimiento, siendo los principales los campos comunicacional y sanitario, con toda su complejidad. En este sentido, priorizamos la salud pública de naturaleza colectiva; en cuanto a la comunicación, adherimos a los enfoques que impactan en las prácticas”.
Cuberli, M. y Soares de Araújo, I. “Las prácticas de la Comunicación y Salud: Intersecciones e intersticios” en La salud en la trama comunicacional contemporánea (Petracci, M., comp. , 2015)
La célebre definición que dio la OMS en 1948 -que tuvo como virtud romper la dicotomía salud/enfermedad que radica en el núcleo de las concepciones biomédicas históricamente hegemónicas-postula a la salud como un “estado de completo bienestar físico y mental y social”. La amplitud de esta definición tiene sus implicancias, inscritas y desplegadas en procesos históricos, económicos y socioculturales (donde se instituyen, entre otras cosas, los sistemas y subsistemas de salud públicos y/o privados; las desiguales oportunidades de ejercer derechos -y/o de acceder a “bienes” y “servicios”[1]-, etc.), en las cuales la salud deviene un ideal (el de alcanzar dicho “estado de completo bienestar”, siempre inalcanzable) y una cuestión moral, que “comporta un entramado de prácticas sociales y biomédicas tendientes al mejoramiento y la optimización de la salud y la vida misma” (Rodríguez Zoya, 2017). Este entramado de prácticas incluye cuestiones tan disímiles como la “alimentación saludable, las cirugías estéticas, el antiaging, las medicinas alternativas, la medicina biológica y genética, el fitness y la meditación, entre otras” (Rodríguez Zoya, 2017).
Entre las novedades que aparecen en esta actualización del relevamiento, pues, vemos surgir algunas de las temáticas enumeradas por Rodríguez Zoya, tales como el fitness (particularmente el running)-; la alimentación saludable (temática que en el primer relevamiento ya contaba con algunas investigaciones en su haber, pero en torno a la cual también aparecen nuevos trabajos incluida la vertiente del veganismo); las medicinas alternativas y la meditación, entre tantas otras. Asimismo, distintas temáticas clásicas o centrales del campo[2] Comunicación y Salud, como la relación médico paciente, siguen, por supuesto, siendo objeto de investigación y reflexión, repensadas a la luz de las nuevas problemáticas que reconfiguran el campo (por ejemplo las TIC empleadas en telemedicina, e-health, etc.) o reactualizadas a partir de los acontecimientos que tuvieron lugar en los últimos años en nuestro país (véase por ejemplo, las disputas en torno a la Educación Sexual Integral (ESI) y a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en el ámbito de lo que se denomina Salud Sexual y Reproductiva).
Por una cuestión de economía de recursos, sobre todo por la escasez de tiempo disponible, en esta actualización continué priorizando el análisis de las temáticas centrales, mientras que para otro tipo de cuestiones me limité más bien a asegurarme la pertinencia de las investigaciones dentro del relevamiento[3] y a registrar el tema y el enfoque (especialmente para lo que se refiere a lo deportivo y las medicinas alternativas). Asimismo, respecto a estas temáticas periféricas, algunas de las cuales han sido y continuán siendo muy investigadas, éstas reavivan la problemática de la pertinencia al campo CyS y la articulación de éste con otros campos enunciativos asociados.
Pertinencia y campos enunciativos asociados
En Investigaciones en Comunicación y Salud expuse la problemática de la pertinencia y los campos enunciativos asociados. Allí decidí excluir del relevamiento la problemática más general de Géneros y sexualidades –incluyendo en nuestro relevamiento sólo aquellos trabajos que en particular abordan o implican problemáticas de salud- argumentando, por un lado, que era un campo con un dominio de objetos bien definidos, y por otro lado, señalando que nuestra carrera ya contaba con un GIC específico. Recientemente se ha publicado una tesina de grado análoga a “Investigaciones en Comunicación y Salud…” que da cuenta de la fecundidad de éste campo enunciativo en materia de investigaciones[4].
Asimismo, a la par que excluía la problemática más general de Generos y sexualidades, incluía –o, mejor dicho, volvía a incluir- otras problemáticas y campos enunciativos como Medio ambiente, siempre y cuando dichas investigaciones fueran relevantes en materia de salud. Otros campos enunciativos periféricos de importancia fueron agrupándose dentro del relevamiento bajo distintas temáticas, por ejemplo Cuerpo y deporte. No obstante, al igual que en Medio ambiente, Géneros y sexualidades, y demás campos enunciativos asociados, la inclusión de una tesina de investigación del campo enunciativo Cuerpo y deporte sólo es pertinente en la medida que el trabajo se aproxime al objeto desde una perspectiva que fuera relevante para el campo de la salud de manera más o menos directa. Es decir, la problemática Cuerpo y deportes (al igual que cualquier otra) puede ser abordada desde distintos enfoques, como por ejemplo aquellos que ponen de relieve la cuestión de la identidad, sin acercarse ni hacer alusiones a los impactos que dichas problemáticas tienen o pueden llegar a tener en materia de salud. Ejemplos de lo que es deporte e identidad, articulación que de modo muy indirecto puede llegar a ser cuestión de interés para el relevamiento, son las de Santiago Guerrero[5] en relación al futbol, y en el mismo sentido aparecen varias investigaciones, más recientemente, que abordan el rugby[6].
Otro ejemplo atañe a una serie de investigaciones que generalmente venimos incluyendo en el relevamiento, referida a la problemática de las drogas (aquí encuadradas en un apartado más abarcativo que denominamos uso y abuso de sustancias). Como criterio, lo que venimos incluyendo en el relevamiento son aquellos trabajos que entendemos que abordan problemáticas pertinentes al campo de la salud, mayormente las que giran en torno a los consumos (problemáticos o no) de dichas sustancias (o las representaciones de dichos consumos, etc.). En este sentido, entendemos que hay otro tipo de trabajos que podrían pertenecer al campo enunciativo de las drogas, pero cuyo enfoque no apunta de manera directa a la problemática de la salud (por ejemplo la investigación de Manchego Cárdenas sobre la lucha contra el narcotráfico)[7]. Lo mismo podríamos decir en relación a los alimentos[8], etc.
Ahora bien ¿cómo discernir el grado en el que una investigación es relevante para el campo Comunicación y Salud de manera más o menos directa? ¿Qué criterios teórico-metodológicos pueden establecerse para decir que incluiremos investigaciones en la medida que el trabajo se aproxime al objeto? Se me ocurren dos respuestas. La primera es de carácter cuantitativo, apelando al conteo de descriptores y analizando en términos absolutos y relativos (tasas) la presencia de éstos términos en los textos analizados. Ésta primer respuesta, de corte cuantitativo, tiene como ventaja la de poder dar respuesta a este interrogante formulado en términos cientificistas (“en la medida que”). Al mismo tiempo, dado que la digitalización de las tesinas publicadas han mejorado considerablemente las condiciones para este tipo de investigación, la metodología es económica (en términos de tiempo de investigación) y eficaz. Tiene como desventaja, al mismo tiempo, el de ser una respuesta más apropiada desde el campo de las ciencias de la información. La problemática, así abordada, pareciera estar más orientada por señales que por signos[9]. No obstante en tanto que signos, podemos reconocer la eficacia de éstas señales en términos de índices. La (co-)presencia y la frecuencia de éstos descriptores nos indican la probabilidad de que una investigación sea pertinente para el campo Comunicación y Salud.
Sin descartar ésta vía de aproximación al problema, entendemos que ésta respuesta debe complementarse con otra que podemos brindar desde una perspectiva de lo comunicacional, de corte netamente cualitativo. Más allá de que la lectura completa de cada una de las investigaciones a revisar - con miras a determinar su pertinencia- es la respuesta ideal a éste problema, lo cierto es que en términos de economía de recursos –y atendiendo a los fines prácticos del relevamiento- es un tanto insatisfactoria[10]. El relevamiento en cuanto tal tiene un fin instrumental, se propone en primer lugar servir como guía o herramienta a todos aquellos que decidan emprender una investigación en comunicación y salud. En este sentido, como guía o herramienta debe atender al criterio de actualidad. Este propósito instrumental y el consiguiente criterio de actualidad imponen un tiempo de investigación más bien breve, escaso[11]. En segundo lugar, el relevamiento también se propone ofrecer un conocimiento aproximado de las temáticas, enfoques y autores más abordados; una suerte de Estado del arte. En tercer lugar, el relevamiento y su permanente actualización son la excusa para indagar en las problemáticas que atraviesan el campo de la Comunicación y Salud, cuya complejidad se renueva y se pone en evidencia en cada investigación. En este sentido, y atendiendo a la finalidad que el relevamiento pone en primer lugar, dado que el tiempo escasea a la par de que el volumen de trabajos presentados es cada vez mayor (en estos últimos 5 años se presentaron el 42,7% de las investigaciones en comunicación y salud mientras que el restante 57,3% fueron presentadas a lo largo de los primeros 25 años de existencia de la carrera), entiendo que frente a la respuesta ideal pero inviable podemos contraponer una lectura más operativa. Una metodología cualitativa limitada a la lectura de los objetivos o preguntas de investigación entiendo que sigue siendo la vía de resolución adecuada, armonizando tiempos de investigación y actualidad del relevamiento.
A fines demostrativos, incluiremos en los siguientes apartados un estudio comparativo de contabilización de descriptores, los cuales señalan que las investigaciones que abordan cuestiones centrales (por ejemplo las referidas a la relación médico paciente) presentan una frecuencia elevada de éstos términos mientras que la frecuencia disminuye en campos enunciativos asociados, tendiendo a ser nulos en aquellas investigaciones que entendemos que deben ser excluidas. En contrapartida, la metodología cualitativa –defendida y promovida durante el primer relevamiento, y a la cual continuamos privilegiando en esta segunda edición- nos permitirá rescatar algunas tesinas que originalmente no habían sido incluidas y en las que, a pesar de no poner el foco originalmente en la salud, la temática emergió en el curso mismo de la propia investigación[12].
CUESTIONES QUE ATRAVIESAN EL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN Y LA SALUD
Sobre las observaciones que se desprendieron de la lectura y del análisis de las tesinas revisadas en el primer relevamiento, no encontramos en la presente actualización novedades que contradigan o nos lleven a reformular las tesis allí esbozadas. Más bien encontramos nuevos aportes que las ratifican. Por ejemplo, este fragmento de la tesina de Ailin Gurfein, es coherente con lo que hemos planteado tanto en relación al estatuto del sujeto como lo referido al peso de los títulos universitarios en la sección del análisis bibliométrico de co-autorías:
“Partir del concepto de biopolítica implicó construir el término medicina como un sistema de jerarquías en el que el poder que el médico ejerce sobre los pacientes está ligado al saber homologado por el título universitario.” (Gurfein, 2016: 55)
Asimismo, en el trabajo hemos referido al entramado de prácticas e instituciones en los cuales están situados los agentes y desde donde se enuncian los distintos discursos (ya se trate de los corpus analizados –publicidades, programas de televisión, artículos periodísticos-, ya se trate de las entrevistas y encuestas realizadas por los realizadores de éstas tesinas –usuarios y profesionales del sistema de salud, etc.-, etc.). Allí hemos dado cuenta de ciertas tensiones que estructuran el campo de la comunicación y la salud, y así como hemos distinguido entre instituciones públicas y privadas del campo de la salud también hemos mencionado la coexistencia de medios de comunicación públicos y privados y cómo fueron problematizados por las y los investigadores en apartados que referían a la economía política de los medios. Esto está presente en numerosas tesinas que se encuadran dentro de la categoría “MEDIOS …”. Respecto a esta categoría sí podemos señalar que en el período relevado para esta segunda edición fueron creciendo los análisis que tienen por objeto los discursos que circulan en las redes sociales, y dentro del Grupo de Investigación en Comunicación nos estamos dando actualmente el debate acerca de la necesidad de establecer, o no, una categoría de abordaje específica. En este sentido cabe destacar la labor que en paralelo viene haciendo el Grupo de Investigación en Comunicación sobre Redes Sociales, con quienes hemos compartido una enriquecedora jornada de intercambio, a la que, seguramente, le sucederán otras. Si bien el debate está abierto, por el momento las propias tesinas analizadas caracterizan a las RS como medios de comunicación[13].
Bibliografía:
- Rodríguez Zoya, Paula (2017): “Notas para pensar la complejidad del campo de Comunicación y Salud”. En Petracci, M; Schwartz, Patricia N.K. y Rodríguez Zoya, Paula Gabriela. Comunicación y Salud: las relaciones entre médicos y pacientes en la Modernidad Tardía. Buenos Aires: Teseo.
- Cuberli, M. y Soares de Araújo, I.: “Las prácticas de la comunicación y salud: intersecciones e intersticios”. En Petracci, M. (coord.) (2015). La salud en la trama comunicacional contemporánea. Buenos Aires: Prometeo.
- Voloshinov, Valentín (2009). El marxismo y la filosofía del lenguaje. Buenos Aires: Ediciones Godot.
[1] La conocida oposición conceptual nos remite a la de consumidores y ciudadanos.
[2] Está aún abierta la discusión respecto a si las prácticas e investigaciones en Comunicación y Salud constituyen un campo propiamente dicho. En mi tesina de grado hice mención a este debate abierto y me aproximé a la cuestión recurriendo a dos nociones de campo: por un lado el concepto ampliamente trabajado por Pierre Bourdieu (gracias a lo cual surgían algunos interrogantes en torno a la entrada de agentes en el campo y a cómo se ponen en juego los distintos capitales materiales y simbólicos); por otro lado, la noción de campo enunciativo, más propia del orden del discurso y afín a la metodología utilizada en la parte central de aquella investigación (lo que Foucault caracterizó como el archivo). Retomando ésta discusión, me parece pertinente traer a colación los aportes de Rodríguez Zoya , quien propone recuperar la noción de matriz epistémica -a fin de darle inteligibilidad a las prácticas y a la producción de conocimiento dentro del campo-, y quien señala la complejidad –entendida en términos del pensamiento complejo de Edgar Morin y de la teoría de los sistemas complejos de Rolando García- característica de los dominios que son propios de los campos de la Salud y de la Comunicación (analizando en principio éstos campos y dominios por separado, y aun cuando dicha complejidad no sea asumida en ellos de manera explícita), y del dominio que es propio del campo Comunicación y Salud propiamente dicho, en el cual la transdisciplinariedad es un principio fundante.
[3] La problemática en torno a ésta pertinencia fue desarrollada en mi tesina de grado.
[4] 4668. 2019. Belén González Pedrini y Lucila Brandone. Investigaciones en Comunicación, Géneros y Sexualidades. Relevamiento y análisis de las tesinas de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires. Tutora: Carolina Spataro
[5] 4658. 2019. Santiago Guerrero. “Jugar la guerra”: La construcción de la identidad nacional a través de la selección argentina de fútbol durante Malvinas en el diario Crónica. Tutora: Mercedes Saborido
[6] Por ejemplo: 3607. 2015. Dolores Conget. Los Pumas y el país soñado. Un análisis sobre deporte e identidad nacional Mayo. Tutor: Pablo Alabarces
[7] 4692. 2019. Cristian Manchego Cárdenas. ¿Qué significa luchar contra el narcotráfico? El combate a las drogas ilícitas en la comunicación política de los candidatos presidenciales de 2015 en Argentina. Tutoras: Mercedes Calzado y Yamila Gómez.
[8] En relación a los alimentos también hubo una serie de trabajos que quedaron fuera del relevamiento tras su lectura y análisis de pertinencia. En el trabajo de Yanucci (4595. 2018. Flavia Daniela Yanucci. Autogestión en el aprendizaje ambiental. La experiencia del Bosque Urbano en la UNSAM. Tutor: Pablo Gavirati), no se menciona el tema salud ni agrotóxicos. Está más enfocado a comentar cómo se gestó el colectivo de estudiantes de licenciatura ambiental de la UNSAM que se nucleó en torno al espacio lindero al campus de la universidad donde se practica permacultura, huerta orgánica, compostaje etc.; la construcción identitaria y su vínculo con la universidad y las organizaciones y movimientos sociales afines (UTEP, UTT, movimiento campesino indígena etc.). Por las mismas razones se dejó afuera el ensayo fotográfico de Sáenz Valenzuela (4352. 2017. Ramiro Sáenz Valenzuela. De la carne: Velo y Metáfora de las violencias argentinas -Tesina de producción. Tutora: Natalia Fortuny), donde se abordan “hechos de la historia colectiva y de la carne como parte de nuestra cultura popular” pero sin que haya una relación entre la salud y la producción y consumo de alimentos derivados de la carne animal. Más bien es una reflexión en torno a la violencia implícita en la matanza de animales en los mataderos para su posterior consumo. El trabajo de Manaos (4415. 2018. Luz Malgieri y Victoria Rico. Manaos: una marca familiar, trabajadora y popular. Tutor: Diego Ontiveros) no contiene ninguna referencia a la problemática de la salud, es básicamente un análisis de la estrategia de marketing exitosa de una gaseosa de segunda marca.
[9] El signo y la filosofía del lenguaje (Voloshinov, 2009: 109).
[10] En realidad, y en líneas generales, para definir la pertinencia muchas veces basta con leer los abstracts o resúmenes. Y a falta de dichos paratextos, una lectura de la introducción o de las conclusiones es también más que suficiente. El problema suele aparecer en las zonas de grises, en objetos (textos) que pueden ser de interés para el estado del arte de ciertas temáticas pertinentes al campo de la comunicación y la salud pero cuyo abordaje original en realidad –en las intenciones de su autor/a respecto al sentido del texto- apuntaba hacia fines muy distintos.
[11] La escasez de este tiempo es relativa, o más bien inversamente proporcional a la cantidad de investigadores/as que puedan hacer frente al volumen de los textos publicados (o incorporados) año a año. Un abordaje colectivo y, por supuesto, bien coordinado, permitiría profundizar los aspectos cualitativos del relevamiento.
[12] Esto puede verse en las tesinas que en esta segunda edición pasaron a incluirse dentro del relevamiento inaugurando el apartado de Salud Laboral, por ejemplo el trabajo de sobre el desgaste en los docentes realizado por Barrios y Vaioli, y el que abordó el papel de la radio en el proceso de organización gremial de las y los trabajadores del subte analizado por Chiodi y Caisson.
[13] A modo de ejemplo, véase “La relación médico-paciente: nuevas dinámicas comunicacionales a partir del uso de la telemedicina. Un estudio cualitativo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.“ (Donatelli, 2019:15).